¿El derecho al voto de las mujeres en Nicaragua se debe a Daniel Ortega y Rosario Murillo?

Las mujeres nicaragüenses obtuvieron el derecho al voto en 1955 y lo ejercieron por primera vez en 1957, décadas antes de las reformas constitucionales impulsadas por Daniel Ortega y Rosario Murillo.


Lo dicho:

“Quiero destacar que como mujer es importante dar a conocer que 100 años atrás no teníamos voz ni voto las mujeres. Pero gracias al trabajo de los copresidentes, ahora como mujeres tenemos voz y voto”, dijo Celina Montoya, simpatizante del régimen Ortega-Murillo de la ciudad de Condega durante el encuentro de consulta de la reforma constitucional, “Hay Patria”.

Clasificación:

Falso - La información no es verdadera

Verificamos:

La ciudad de Condega fue el escenario este 19 de septiembre, de las consultas de la reforma constitucional que realiza el régimen Ortega-Murillo en los departamentos del país. En el encuentro participaron diputados de la Asamblea Nacional, funcionarios municipales, maestros, simpatizantes del Frente Sandinista y estudiantes, quienes ratificaron su apoyo al régimen. 

Una de ellas fue la señora Celina Montoya, que durante su intervención expresó que gracias al trabajo de los copresidentes, las mujeres hoy en día tienen voz y voto. 

La afirmación de Montoya es falsa. Las mujeres nicaragüenses, según una publicación de la Revista Encuentro volumen No. 21,  obtuvieron el derecho al voto el 20 de abril de 1955 y lo ejercieron por primera vez en las elecciones presidenciales del 3 de febrero de 1957 donde resultó electo Luis Somoza Debayle, casi siete décadas antes de la actual reforma constitucional y del mandato de Ortega-Murillo.

Previamente, en conversaciones al denominado Pacto de los Generales entre Somoza García y Emiliano Chamorro quedó establecido el voto a la mujer. La Constitución Política del país en 1950 ya había reconocido la ciudadanía de las mujeres, pero su derecho al sufragio quedó sujeto a la aprobación de una ley posterior que debía ser dictada por la Cámara de Diputados con el voto de las dos terceras partes, referencia la periodista.  

El voto femenino fue resultado de décadas de lucha

Monumento a Josefa Toledo de Aguerri en la ciudad de Juigalpa, considerada una de las primeras feministas del Nicaragua. Divergentes| Foto tomada del Centro Tecnológico Josefa Toledo de Aguerri

Alcanzar este derecho representó un hecho trascendental en la vida política y social de las nicaragüenses. Asimismo, abrió el espacio a las mujeres para ser electas en cargos públicos, “aunque dejó candados que impedían su cumplimiento al establecer algunas excepciones.”

Todo lo relatado no surgió de manera espontánea. Durante décadas, las mujeres organizadas reclamaron sus derechos políticos y civiles en Nicaragua. El texto de la Revista Encuentro reconoce a Josefa Toledo Aguerri como la primera feminista del país. 

Angélica Balladares de Argüello, María A. Gámez y María Cristina Zapata Malais, quienes aunque no protagonizaron grandes marchas o protestas, como en otros países, sí alzaron su voz y su pluma para defender los derechos de las mujeres en una época en donde la costumbre y el espacio ‘natural’ era el hogar”. 

Toledo de Aguerri en 1939 presentó ante la Asamblea Constituyente una petición para que las mujeres fueran reconocidas plenamente como ciudadanas.

También se hace referencia a lo dicho por Ricardo Baltodano en su libro: “Ciudadanas por y para la dictadura: el Ala femenina Liberal de Juventud Liberal Nicaragüense”. En 1957, también por primera vez tres mujeres fueron postuladas como candidatas a diputadas: Olga Núñez de Saballos (propietaria); Mary Cocó Maltez de Callejas y Mina Hüeck de Matamoros, como suplentes, todas dirigentes nacionales del Ala Femenina de la Juventud Liberal, una organización apéndice del Partido Liberal Nacionalista, coincide con las pretensiones reeleccionistas de Anastasio Somoza.

Las reformas recientes no crearon el derecho al voto

Las recientes reformas constitucionales no crearon el derecho de las mujeres nicaragüenses a votar ni la igualdad política, pues estos derechos ya estaban reconocidos legalmente. Divergentes| Foto tomada de El 19 Digital

Las reformas constitucionales recientes de la dictadura sandinista incorporaron disposiciones sobre la participación política de las mujeres y crearon la figura del copresidente y la copresidenta. Sin embargo, no crearon el derecho de las mujeres a votar. La Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades, aprobada en 2008, ya garantizaba la igualdad entre mujeres y hombres en derechos políticos como el voto, la elegibilidad y el acceso a cargos públicos. 

Aunque en el papel existan estas oportunidades de dar voz a las mujeres, María Teresa Blandón, directora de La Corriente, expresó a Divergentes que “desde que Daniel Ortega y Rosario Murillo regresaron al Gobierno en el 2007, se han ocupado de que hayan porcentajes paritarios o casi paritarios en cada uno de los poderes del Estado, que están bajo su absoluto control. O sea, es una paridad en el contexto de un gobierno autoritario”. 

A juicio de Blandón la paridad que existe en el Parlamento o en los ministerios se debe únicamente a que la pareja presidencial ha designado los puestos a su criterio, nivel de fidelidad, cercanía, lealtad o sometimiento al régimen, y no se puede analizar esta paridad como un logro democrático, expresó.

Por tanto, aunque las reformas recientes hayan incorporado disposiciones sobre la participación política de las mujeres, el derecho de las nicaragüenses a votar no fue creado por Daniel Ortega y Rosario Murillo. Ese derecho fue reconocido en 1955 y ejercido por primera vez en 1957.