Honduras enfrenta un déjà vu político que va más allá de un simple retraso en el conteo de votos. Lo que está en juego tras las elecciones del 30 de noviembre no es solo quién ocupará la silla presidencial en enero de 2026, sino la estabilidad de un sistema democrático que, tras décadas de gobiernos civiles, sigue mostrando costuras demasiado frágiles.
El escenario actual dibuja un viraje drástico: el electorado parece haber castigado al oficialismo de izquierda representado por el Partido Libertad y Refundación (Libre) y su candidata Rixi Moncada. Según los datos reportados por la agencia EFE, Moncada aparece relegada en un tercer lugar con el 19.29% de los votos. El poder vuelve a disputarse, voto a voto, entre las dos fuerzas tradicionales y conservadoras del país: el Partido Nacional y el Partido Liberal.
Sin embargo, este retorno al bipartidismo clásico aterriza en un terreno minado por la geopolítica. La narrativa del fraude ha mutado. Ya no se trata solo de actas o urnas, sino de una denuncia directa de injerencia externa. El Partido Libre ha informado que “no reconoce” las elecciones debido a la “injerencia y coacción” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Moncada ha denunciado el envío de “un millón de mensajes” a través de diferentes plataformas, amenazando a la población con el corte de remesas si votaban por la izquierda. Esta acusación introduce un factor de inestabilidad regional: la influencia directa de la Casa Blanca en los procesos internos de Centroamérica vuelve a ser el centro del debate, polarizando aún más a una sociedad que ya desconfía de sus árbitros electorales.
¿Qué significa la “falla técnica” y la nulidad que pide Libre?

Para entender por qué el país lleva una semana en vilo, hay que mirar bajo el capó del sistema electoral. La parálisis del escrutinio desde el viernes hasta este lunes no fue solo una pausa burocrática, sino el síntoma de una disputa técnica que el oficialismo utiliza para pedir la “nulidad total” de los comicios.
El foco de la controversia es el sistema de transmisión de resultados. Marlon Ochoa, consejero del Consejo Nacional Electoral (CNE) por parte de Libre, denunció variaciones en el hash —la etiqueta o huella digital que asegura que un archivo no ha sido alterado— en los módulos de divulgación, según detalló a periodistas citados por EFE.
Aunque la empresa encargada asegura que el código fuente “no se había modificado”, la denuncia apunta a la vulnerabilidad de la cadena de custodia digital6. Ochoa afirmó que la revisión evidenció sistemas que llevaban “menos de cinco minutos” en funcionamiento antes de la elección, lo que genera dudas sobre si los equipos sellados fueron los realmente utilizados.
Esto ha obligado a la autoridad electoral a separar las actas. De las 16 858 actas escrutadas hasta el momento, 14 451 se consideran correctas, mientras que 2407 presentan “inconsistencias”8. Estas últimas deberán ir a un recuento especial voto por voto, un tecnicismo donde se jugará la batalla legal de las próximas semanas.
El conteo se reactiva: así va la carrera

Tras tres días de silencio digital por “problemas técnicos” —como los calificó la presidenta del CNE, Ana Paola Hall, en declaraciones recogidas por EFE—, el sistema volvió a moverse este lunes por la mañana.
Con el 88.29% de las actas escrutadas, la fotografía del momento muestra un margen estrecho:
- Nasry ‘Tito’ Asfura (Partido Nacional): Lidera con 1 132 429 votos (40.18%). Asfura cuenta con el respaldo público de Donald Trump.
- Salvador Nasralla (Partido Liberal): Le pisa los talones con 1 112 610 votos (39.51%).
- Rixi Moncada (Libre): Se estanca en 543 756 papeletas (19.29%).
En el centro de cómputo del CNE permanecen pendientes de ingreso 2571 actas, de un total de 19 152. Mientras el conteo avanza, la tensión se traslada a las calles: el oficialismo ha convocado a movilizaciones para el 13 de diciembre, calificando el proceso de “golpe electoral. Por su parte, los candidatos conservadores piden paciencia, aunque ambos aseguran tener actas que los dan como ganadores. El CNE tiene 30 días desde la elección para declarar oficialmente quién sucederá a Xiomara Castro.