‘Ella lloraba mucho porque estaba preso’: fallece la madre del preso político Max Jerez

Esta mañana los médicos aseguraron que Heidi Meza se encontraba en «alto riesgo de muerte en las próximas horas», pero el régimen no permitió a su hijo visitarla. Semanas antes de entrar a la etapa terminal, la mujer pedía desde su lecho ver al universitario. La enfermedad de ella fue agravada por el secuestro político. «Esta es una práctica sistemática, atroz y que viola los derechos humanos de las personas secuestradas», dice Gonzalo Carrión.

Heidi Francis Meza, madre del líder estudiantil Max Jerez, participa de una conferencia de prensa exigiendo la liberación de su hijo. EFE | Jorge Torres.

Heidi Meza, de 66 años y madre del universitario Max Jerez, falleció este viernes tras entrar en un estado de agonía. Los médicos brindaron esta mañana un pronóstico lapidario en el cual le dieron pocas horas de vida. “En las semanas anteriores ella siempre decía que quería ver a Max, abrazarlo, lloraba mucho porque estaba preso. Ese golpe emocional empeoró la situación médica”, aseguró Dolly Mora, integrante de la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN), misma organización a la que pertenece Jerez, quien fue detenido el pasado cinco de julio. 

El joven lleva más de dos meses detenido por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes permitieron la visita de familiares solo una vez desde su detención. Jerez estudiaba Ciencias Políticas en la Universidad Politécnica (Upoli) y fue uno de los rostros juveniles más reconocidos durante las protestas de abril de 2018 contra el gobierno. Al momento de su encarcelamiento fungía como presidente de AUN, agrupación que promovía la salida a la crisis por la vía electoral. 

El universitario fue acusado de “conspiración” y “menoscabo a la soberanía” bajo la invocación a la Ley 1055, “Ley de Defensa a los Derechos del Pueblo”, una norma represiva aprobada por el gobierno a finales de 2020, y que ha sido utilizada para “investigar” y acusar a opositores, activistas, empresarios, precandidatos presidenciales, campesinos y periodistas. 

Antes de ser hospitalizada, Meza dijo a los medios de comunicación que su hijo logró comunicarse con ella horas antes de su detención. “Duele, pero tenemos que tener fe y fuerza. Él me llamó como dos horas antes de que tuvieran el asedio, y me dice ‘mamá, creo que hoy me detienen, sea fuerte’, me dice, ‘esté preparada y usted también, tiene que ser fuerte. No quiero que usted se enferme pensando en esta situación”, reveló Meza en una conferencia de prensa realizada un día después de la detención de Jerez y Lesther Alemán, otro de los dirigentes de AUN detenido el mismo día. Ambos fueron encarcelados en las nuevas instalaciones de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocido como “el Nuevo Chipote” tras un operativo policial. 

Mora aseguró que estaban realizando todas las gestiones para que Jerez pudiera despedirse de su mamá, pero a pesar de la documentación presentada por los abogados, las autoridades no brindaron ninguna respuesta. 

El artículo 69 de la Ley 473, Ley de Régimen Penitenciario, establece la obligación de brindar permisos extraordinarios en caso de fallecimiento o enfermedad grave de los padres, hermanos o cónyuge de los detenidos, bajo previa solicitud. No obstante, el régimen de Ortega y Murillo ha negado este derecho en varias ocasiones. 

“Es una tortura que trasciende a los presos”

Los líderes universitarios, hoy presos políticos, Lesther Alemán y Max Jerez. EFE/Jorge Torres.

El defensor de derechos humanos Gonzalo Carrión, del Colectivo Nicaragua Nunca +, aseguró que las autoridades del presidio estaban obligadas a brindarle a Jerez la posibilidad de ver a su madre en su estado de agonía. “Es una práctica sistemática, atroz y que viola los derechos humanos de las personas secuestradas, de todas las personas secuestradas y presos políticos. No hablamos de una obra de consideración, sino de violaciones a los derechos humanos”, agregó.

No es la primera vez que el régimen niega los permisos extraordinarios a los encarcelados. El ocho de septiembre falleció la mamá del preso político Bryan Cornejo, integrante del Movimiento Campesino que fue detenido por segunda vez en noviembre de 2020.

En 2018 también ocurrieron casos similares que los defensores de derechos humanos han tachado de una violación a los derechos humanos de los detenidos. En diciembre fallecieron Martha Isolina Bucardo Campos, de 67 años, madre y abuela de Francisco Homero Pérez Bucardo y Bryan Francisco Pérez Ampié; y Carmela Arteta, de 94 años, madre del exmilitar Alfonso Morazán Castillo. 

El 18 de noviembre las autoridades tampoco permitieron que Misael Escorcia, de 18 años, pudiera obtener un permiso extraordinario para despedir a su madre Martha Lorena Rocha Rocha, de 51 años.

“Es lo que ha caracterizado a la dictadura: la negación de todo tipo de derecho y el carácter inhumano del actual gobierno. Han tratado con mucha crueldad a los privados de libertad, contra toda ley y acuerdo de derechos humanos”, señaló Carrión.

Integrantes de AUN aseguraron que seguirán con las gestiones para que Jerez pueda asistir al sepelio de Heidi Meza, cuya salud se deterioró tras el encarcelamiento de su hijo. Meza padecía cirrosis clínica, y recientemente tuvo un derrame pleural en los pulmones.

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