Durante su presentación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, la diplomática Natasha Franceschi, nominada por la administración de Donald Trump para ser embajadora en Nicaragua, dijo que mantendrá la presión diplomática “para avanzar hacia una solución en Nicaragua que promueva la prosperidad y la seguridad de Estados Unidos” cuando sea confirmada como embajadora.
“Dejaré claro que la Administración no tolerará amenazas ni abusos, incluida la confiscación de propiedades y activos de ciudadanos estadounidenses ni la represión contra los cristianos, particularmente contra la Iglesia católica y sus fieles”, dijo Franceschi este jueves 24 de septiembre, durante la audiencia en la que se presentaron otros cinco diplomáticos para servir como embajadores de Estados Unidos en otros países.
La funcionaria estadounidense dijo que los intereses de la potencia norteamericana en Nicaragua tienen que ver con proteger a los ciudadanos estadounidenses y los intereses comerciales de Estados Unidos en temas como la inmigración ilegal, contrarrestar alianzas adversarias y poner fin a la crisis de derechos humanos y libertad religiosa.
Esta comparecencia constituye una etapa del proceso mediante el cual el Senado evalúa a los funcionarios designados por el presidente de Estados Unidos para cargos que requieren su consejo y consentimiento.
Franceschi afirmó que utilizará toda la gama de herramientas diplomáticas y respaldará las acciones que establezcan des la Organización de Estados Americanos (OEA), incluida la reunión de cancilleres que se desarrollará el próximo 2 de octubre. Además, aseguró que trabajará con quienes comparten los mismos objetivos de “garantizar que Nicaragua no pueda desafiar a un hemisferio occidental más fuerte, próspero y libre”.
Embajadora con experiencia en países en conflicto
El viernes 7 de agosto, el presidente estadounidense, Donald Trump, nominó a la diplomática de carrera Natasha Franceschi para ocupar el cargo de embajadora en Nicaragua, un puesto que no existe desde mediados de 2023 debido al deterioro de las relaciones entre ambos países desde la crisis de 2018. Desde entonces, la sede en Managua funciona con un encargado de negocios. En 2023 quedó Kevin Michael O’Reilly, y desde enero de este año, Elias Baumann.
El último embajador fue Kevin K. Sullivan, quien dejó el cargo en mayo de 2023. En julio de ese año, la dictadura le retiró el placet que había otorgado a Hugo Rodríguez como nuevo embajador de Estados Unidos en Managua, precisamente luego de la presentación que hizo ante el Senado estadounidense.
Durante esa audiencia, Rodríguez respondió sobre si Nicaragua cumplía los requisitos para seguir formando parte del tratado de libre comercio con Estados Unidos. En esa ocasión, Rodríguez dijo que apoyaría el uso de todas las herramientas económicas y diplomáticas “para lograr un cambio de dirección en Nicaragua”.
El régimen calificó a Rodríguez de “injerencista insigne, irrespetuoso y nada diplomático”, y le retiró el beneplácito.
Natasha Franceschi debe ser confirmada por el Senado y luego recibir el plácet diplomático de los Ortega-Murillo. La nominación de Franceschi ha llamado la atención por su amplio bagaje diplomático, su capacidad de negociación y su experiencia en países en conflicto, como Siria, Irak, Pakistán, Kazajistán, Bosnia y Rusia.
La diplomática ha desempeñado cargos dentro de las oficinas de Asuntos del Cercano Oriente y Asuntos Políticos-Militares en el Departamento de Estado.

“Ya es hora de que Nicaragua se integre a naciones prósperas, libre de totalitarismo”
La diplomática dijo que, de ser confirmada como embajadora, mantendrá comunicación con el Comité de Relaciones Exteriores de Estados Unidos y no perderá de vista al pueblo nicaragüense, tanto dentro del país como en el exilio, “que merece algo mejor que quienes lo mantienen cautivo y lo someten a abusos”.
Franceschi dijo: “Ya es más que hora de que Nicaragua vuelva a integrarse al conjunto de naciones americanas prósperas, libre del totalitarismo”.
Al inicio de su discurso, Franceschi dijo que trabajará para promover los intereses de Estados Unidos en Nicaragua y apoyar el derecho de los nicaragüenses a decidir su futuro.
Durante su presentación, la diplomática destacó su carrera de 25 años en el Servicio Exterior “en algunos de los entornos políticos más complejos del mundo”. Añadió que ha impulsado las políticas de Estados Unidos en contextos delicados y mantenido “una posición firme frente a regímenes no democráticos que violan los derechos humanos y la libertad religiosa de sus ciudadanos; y he respondido a cada desafío con claridad, disciplina y fidelidad a la Constitución de los Estados Unidos”.
Franceschi mencionó que a lo largo de su carrera ha trabajado en aspectos que definen su nominación: “Cómo llevar a los autoritarios a la mesa de negociación, cómo trabajar con gobiernos comprometidos con la paz y la estabilidad para alejarse de regímenes brutales y cómo dar voz a la voluntad de los pueblos que sufren bajo la tiranía. El status quo en Nicaragua es intolerable para su población, para sus vecinos y para Estados Unidos”.