“Estamos en cero”: el golpe de regresar a clases en el Caribe y norte de Nicaragua

Los estudiantes de educación inicial, especial, primaria, secundaria y escuelas normales retornan a las aulas este 23 de enero. Sin embargo, en Estelí, Bilwi y la comunidad de Wasakín, los padres de familia aún se la están “rebuscando” para completar los útiles escolares a sus hijos. DIVERGENTES se adentra en algunas de esas zonas del país para comprobar cómo las familias afrontan el inicio del año lectivo

Ilustración de Divergentes.

Dos días antes de que inicie el año lectivo 2023 en Nicaragua, Julio* y William*, de 9 y 14 años respectivamente, ya tienen listas sus mochilas y uniformes para entrar a clases este 23 de enero. No son pantalones y camisas colegiales nuevas, pero su mamá se encargó de lavarlas, plancharlas y hasta repararlas. Este año, doña Cándida*, madre soltera de 38 años, ya platicó con sus hijos sobre la difícil situación económica que atraviesa. No podrá comprarles varios de los artículos escolares que necesitan.

La familia, ella y tres hijos (dos son estudiantes de primaria y secundaria, y el tercero, de 19 años, tiene una discapacidad y no recibe ningún tipo de asistencia educativa) viven en un barrio de Bilwi, en el Caribe Norte de Nicaragua. En un bar de esta ciudad trabaja doña Cándida de cocinera. Asegura que está haciendo “de tripas corazón” para poder completar los útiles escolares que faltan. El inicio de año le supone una carga muy pesada, sobre todo porque es una madre soltera que no recibe apoyo del padre de sus hijos. 

“El dinero no alcanza, pero trato de conseguir lo más importante para que ellos vayan a clases: los cuadernos, lápices, lapiceros”, manifiesta abrumada. Si consigue dinero, más adelante, podrá pensar en otras cosas “porque todo está caro y no podemos darnos el lujo de estar comprando cada año mochilas nuevas”.

Según el Ministerio de Educación (Mined), este año inicia con una matrícula escolar de 1.8 millones de alumnos. La administración del régimen sandinista informó que realizará una inauguración virtual del año lectivo en todos los centros del país. Según el programa, el acto se llevará a cabo desde el Instituto Héroe Nacional Rigoberto López Pérez de Managua, en donde estarán presentes autoridades de instituciones públicas, embajadores y representantes de organismos.

Para este regreso a clases, contactamos también con Enrique*, de 43 años y sin empleo. Está esperando que “Dios haga el milagro” para poder suplir todas las necesidades de sus tres hijos, que este año cursarán educación inicial, primaria y secundaria. Viven en Estelí, al norte de Nicaragua. Tampoco su esposa cuenta con un trabajo. “Este año estamos en cero, pero le creemos a Dios y sabemos que Él proveerá”, dice Enrique aferrado a sus creencias.

A pocos días del retorno a clases, Enrique comparte alegre que dos de sus hijos ya fueron “bendecidos” con las mochilas que les regaló una amistad cercana. Sin embargo, le preocupa que, a la fecha, todavía no están equipados con los demás útiles escolares, sobre todo porque habita en una ciudad donde los precios de estos materiales son más altos que en Managua. Por ejemplo, una mochila, que en la capital vale 300 córdobas, en la ciudad norteña se incrementa en 50 u 80 córdobas más. 

“En los últimos años, los chavalos han tenido que repetir mochilas, porque las cuidan, pero el niño pequeño hasta ha tenido que utilizar las mochilas que da el gobierno. Ahora, (a) mi otro hijo, como está en etapa de crecimiento, ya no le quedan los pantalones y camisas y, por ley, le tengo que comprar uniformes nuevos”, comenta, afligido, Enrique.

Foto de archivo de EFE.

Según un sondeo realizado por medios nacionales, en el Mercado Oriental, el más popular y grande de Nicaragua, el presupuesto para vestir y equipar a un estudiante, ronda entre 2,000 y 2,500 córdobas. Se trata de un cálculo conservador, porque hay otros factores que inciden en el incremento de esos precios como la talla del estudiante, la calidad del producto, el grado que curse y los materiales extras que pueda solicitar el colegio.

La preocupación de Enrique crece porque en el presupuesto tiene que incluir los gastos de transporte de su hijo mayor, que estudia secundaria. “Lo que hacemos es que le damos para que se vaya en bus, pero se tiene que venir a pie, porque el pasaje, aquí, vale seis córdobas y no tenemos la capacidad de estar pagando 12 córdobas diario”, cuenta el hombre.

Para “amortiguar” estos gastos que las familias tienen que afrontar para el regreso a clases, el Mined anunció, el pasado 10 de enero, el envío de caravanas, por todo el país, cargadas con más de un millón de paquetes escolares que se entregarán a estudiantes de educación inicial, primaria y secundaria. Como complemento, el gobierno también anunció el traslado de la merienda escolar, que incluye el equivalente de una ración diaria de alimentos básicos como aceite, arroz, frijol o maíz y cereales, a los centros de estudios de todo el país.

Comunidades indígenas golpeadas por huracanes

Ilustración de Divergentes.

Para llegar a la comunidad de Wasakín, hay que adentrarse unos 45 minutos en el municipio de Rosita, en el Caribe Norte. Aquí, el ambiente para este inicio del año escolar es muy diferente al de las zonas urbanas del país. La pobreza impone sus condiciones. Muchos padres de familia, sin recursos, no consideran que la educación sea una prioridad y prefieren que sus hijos apoyen en las tareas del campo. 

Gilvio Gómez es un líder comunitario mayangna de esa comunidad. Economista en desempleo, al menos, ha podido equipar con lo “básico” a su hija, de 7 años, quien va a cursar segundo grado. Gómez considera que, “para los Gobiernos locales, el tema de la necesidad que atraviesan las comunidades tampoco es prioridad, y desde el paso de los huracanes no hay mejoramientos en los colegios. Hasta donde tengo conocimiento, solo en dos comunidades iniciaron de cero la construcción de colegios: en San Sebastián Musawás y la comunidad de Walanwas”.

Según el Gobierno de Ortega-Murillo, todos los colegios de Nicaragua están “preparados”. Sin embargo, para el inicio de clases, el centro educativo Ronald Dolores, de Wasakín,“se está cayendo, cuando llueve se mete el agua, y no hay buenos pupitres”, asegura Gómez, quien conoce bien la zona.

El comunitario también señala que, con la constante invasión de colonos en el territorio, la situación ha sido más compleja y “precaria” para los indígenas, sobre todo en acceso a alimentos e ingresos económicos. “El territorio representaba el mercado de nuestras comunidades, nuestro seguro de vida, nuestro sustento, y no estamos como antes”, lamenta.

El pasado 5 de enero, un grupo de representantes de los territorios miskitos y mayangnas firmaron una proclama en la que denuncian una serie de atropellos ejecutados por la administración sandinista a lo largo de estos años, como el despojo de sus tierras, asesinatos, crisis sanitaria, despojo de alcaldías e invasión de colonos.

En el documento, los indígenas demandan a los Ortega-Murillo el cumplimiento de las promesas que hicieron cuando retornaron al poder, en 2007, que incluían respetar el marco jurídico nacional e internacional en materia de derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, dejar de vigilar y amenazar a los liderazgos comunitarios, entre otros.

“Escuelas saludables”

Las autoridades del MINED inauguran el año lectivo 2023 de manera telemática. Foto tomada de Presidencia.

Durante este ciclo escolar, a través del Ministerio de Salud (Minsa), el oficialismo también anunció el plan “Escuelas saludables” para promover la salud y la prevención de enfermedades en los estudiantes y maestros de toda Nicaragua.

El plan incluye la realización de pruebas para emitir diagnósticos y otorgar lentes a estudiantes con problemas en la vista, campañas de higiene bucal, medición de la presión arterial, detección de problemas de audición y del habla, seguimiento a deficiencias nutricionales, aplicación de vitaminas, y eliminación de piojos.

El Minsa también planea ofrecer vacunas contra la Covid-19 en las escuelas y la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) a niñas de entre 10 y 12 años. Además, el plan prevé poner en marcha otra diversidad de actividades, como mediciones de concentración de cloro en el agua de los centros de estudio, fumigaciones, capacitaciones sobre la prevención de enfermedades, manejo de agua y alimentos, prevención de la violencia, del acoso, o acciones para el  cuidado de la salud mental. En el plan, de momento, no se especifican los recursos o la forma en que se va a implementar todo el paquete de acciones.

*A petición de las fuentes, los nombres verdaderos de las personas entrevistadas fueron cambiados por seudónimos.

La información que publicamos en DIVERGENTES proviene de fuentes contrastadas. Debido a la situación en la región, muchas veces, nos vemos obligados a protegerlas bajo seudónimo o anonimato. Desafortunadamente, algunos gobiernos de la región, con el régimen de Nicaragua a la cabeza, no ofrecen información o censuran a los medios independientes. Por ello, a pesar de solicitarlo, no podemos contar con versiones oficiales autorizadas. Recurrimos al análisis de datos, a las fuentes internas anónimas, o las limitadas informaciones de los medios oficialistas. Estas son las condiciones en las que ejercemos un oficio que, en muchos casos, nos cuesta la seguridad y la vida. Seguiremos informando.