Félix Maradiaga conoció a su abogado el mismo día que será declarado culpable

«Desde su detención ha tenido cuatro abogados, dos se fueron al exilio por la persecución del régimen y otro está preso», subraya Berta Valle. El precandidato presidencial es juzgado junto a otros opositores en El Chipote


Berta Valle, esposa del excandidato presidencial nicaragüense Félix Maradiaga, uno de los siete líderes opositores sujetos este martes a un juicio colectivo en Managua, afirma que la mejor prueba de que el proceso es una «farsa» es que su esposo conocerá a su abogado este martes que es juzgado.

«Desde su detención ha tenido cuatro abogados, dos se fueron al exilio por la persecución del régimen y otro está preso», subraya.

La esposa del que fuera secretario general del Ministerio de Defensa durante la presidencia de Enrique Bolaños (2002-2006), que está acusada de traición a la patria y vive exiliada en Miami junto a su hija de ocho años y su suegra desde 2018, habla en un día «super estresante»: Su confianza en que Maradiaga, uno de los líderes cívicos de las protestas de 2018 contra la dictadura de Daniel Ortega, tenga un juicio justo son nulas, pero su «fe» -ella es bautista y él católico- y las «enseñanzas» de su esposo le dan «fuerza».

«Esto es condena fija. No sabemos cuántos años pero por los otros juicios serán entre 13 y 15 años de cárcel», dice en una conversación telefónica interrumpida por llamadas desde Nicaragua.

La última vez que vio físicamente a su esposo, acusado de «conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional», fue en 2020 cuando decidió regresar a Nicaragua para competir en las elecciones celebradas en noviembre pasado.

Como otros seis candidatos opositores fue detenido en junio de 2021 y el presidente Daniel Ortega logró la reelección. El 7 de junio de 2021 Valle pudo hablar con él por teléfono. Desde entonces solo sabe de él por los familiares que de vez en cuando son autorizados a visitarle en la cárcel del Chipote.

Valle dice que a pesar de que «hay mucho temor» y más desde la muerte en prisión del exguerrillero sandinista Hugo Torres el pasado fin de semana por «una enfermedad», los familiares de los presos políticos de Ortega han aprendido una lección: «no podemos quedarnos callados. Si lo hacemos, quedamos en manos del régimen».

Junto a Victoria Cárdenas, esposa del también encarcelado Juan Sebastián Chamorro, Berta Valle está dedicada a «llevar la situación de los presos políticos a las esferas internacionales».

Viaje a Ginebra

La esposa de Félix Maradiaga, Berta Valle. EFE

La semana que viene viajará a Ginebra, donde a partir del 28 de febrero se abre un nuevo periodo de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas para «insistir» en que aumente la presión sobre el régimen de Ortega.

La organización Human Rights Watch, que también ha denunciado la «farsa» del juicio contra los siete críticos del Gobierno «encarcelados arbitrariamente desde junio de 2021», ha pedido al Consejo que cree un mecanismo independiente para investigar los abusos en Nicaragua.

«El 49.º período de sesiones (…) es una oportunidad para enviarle al gobierno de Ortega y Murillo un mensaje contundente de que estas violaciones de derechos humanos no serán toleradas», dijo la directora interina de HRW para las Américas, Tamara Taraciuk.

Valle agradece la ayuda de organizaciones de derechos humanos como HRW, que considera que «dada la falta de independencia judicial de los tribunales nicaragüenses, la creación de un mecanismo de estas características permitiría que las víctimas sean escuchadas por un órgano independiente y abriría la puerta para que los responsables rindan cuentas por sus actos».

La activista enumera las «violaciones al debido proceso» que sufren su esposo y los demás presos políticos, entre ellas la de que los abogados no tengan acceso a los expedientes judiciales completos de sus defendidos o que los juicios no se celebren en los tribunales sino en dependencias carcelarias.

Los casos de Maradiaga y Chamorro ya han sido presentados por un abogado estadounidense ante instancias internacionales que se ocupan de detenciones arbitrarias y torturas, subraya Berta Valle.

La esposa de Félix Madariaga subraya que su fuerza proviene, además de creer que «Dios tiene un propósito en Nicaragua», de saber que su esposo es inocente y que su lucha para defender «la democracia y las libertades públicas es legítima». Tarde o temprano, dice, va a haber «un milagro». 

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