INSS adquiere Funeraria Don Bosco a través de una enigmática transacción

DIVERGENTES conoció que el lugar ahora se llama funeraria Camino de Esperanza y está bajo el mando de la institución estatal. Fuentes apuntaron que la transacción de esta empresa está relacionada a supuestos “problemas económicos”

Fachada de la funeraria Don Bosco. Foto tomada de Facebook

Después de más de 20 años de servicio en Nicaragua, los propietarios de la funeraria Don Bosco, ubicada en Managua, decidieron vender su empresa al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en una enigmática transacción que apunta a supuestos problemas financieros. Según conoció DIVERGENTES, el lugar ahora se llama funeraria Camino de Esperanza y está bajo el mando de la institución estatal.

Dos fuentes ligadas a la funeraria Don Bosco confirmaron al diario La Prensa la venta de la empresa y aseguraron que sus dueños, identificados como Guillermo Castillo y Violeta de Castillo, salieron de Nicaragua después de haber completado la transacción con el INSS.

Aunque oficialmente se desconocen las razones que obligaron a los dueños a vender la funeraria, una de las fuentes dijo a ese medio que el negocio se declaró en “bancarrota”. Aunque otra fuente allegada a la transacción difirió y dijo que la empresa estaba solvente y solo se trató de una venta.

DIVERGENTES se comunicó con el número habilitado por la funeraria Don Bosco en Facebook y la persona que atendió la llamada confirmó que la empresa fue vendida al INSS y que la nueva administración de la funeraria Camino de Esperanza está trabajando desde el primero de septiembre.

“Es del INSS (la funeraria)”, dijo la persona con tono precavido, y añadió que el negocio ahorita está atendiendo principalmente los contratos del seguro social, “pero también trabajamos la parte privada”, dijo.

De hecho, las fuentes consultadas por La Prensa manifestaron que los clientes que tenían contrato con funeraria Don Bosco fueron notificados para que se presenten al INSS a declarar el tipo de acuerdo firmado con la antigua administración y convalidar con la nueva funeraria los servicios contratados.

Proceso anómalo

 Una oficina del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) en Managua. Foto: EFE | Archivo.

Un economista explicó bajo anonimato que los procesos en los que los propietarios deciden vender sus empresas, ya sea porque se declararon en quiebra o decidieron no continuar con el negocio en el país, tienen que seguir un proceso de cierre o liquidación con base al Código de Comercio. La norma establece que los dueños de estas entidades deben de presentar los balances, la cartera de clientes y el acta de los accionistas.

“En ambos casos se tiene que hacer la debida liquidación de ley, es decir, agarrar los activos de la empresa que se están vendiendo, notificar a los socios y clientes… Ellos tienen que estar claros del proceso que se está dando para la transformación de la sociedad”, señaló el experto.

El economista añadió que esta transacción de la funeraria es un proceso “totalmente anómalo”, porque cuando se dan, las partes tienen que informar de los cambios. “Se supone que todo es transparente. Ejemplo, se trasladan mil clientes, cada uno debe de ir soportados con su respectivo expediente, de manera que los clientes no tienen porqué estar demostrando si tienen contratos o no con esa funeraria”, ejemplifica.

Por otro lado, la fuente señaló que, el hecho de que los dueños decidieron vender porque ya no le era rentable seguir invirtiendo en el país, representa un daño importante a la economía del país porque era un negocio que generaba empleos e impuestos.

“Si está cerrando por problemas económicos, entonces también estamos ante un precedente importante en cuanto a la situación económica del país, porque este es un buen negocio, sobre todo cuando hablamos de funerarias”, señaló el experto. 

INSS asume un riesgo

En el hipotético caso de que los propietarios de la funeraria vendieran porque la empresa estaba en quiebra, el economista señaló que el INSS está asumiendo un “riesgo” al comprar una entidad con problemas económicos y que necesita reactivación, tomando en cuenta que esta institución del Estado también tiene graves problemas financieros. “¿De dónde van a salir los recursos? Eso implica manejo, tener una nueva cartera de clientes…”, cuestionó.

“No sabemos cómo van a reaccionar los clientes de la empresa, tampoco sabemos cómo van a reaccionar los potenciales clientes que, por ejemplo, estaban pensando establecer una relación con esta empresa. Todos esos riesgos eventualmente el Estado podría estarlos asumiendo”, añadió. 

En el sitio web la funeraria se describe como una de las empresas más grandes, modernas y completas en servicios funerarios de Nicaragua, con 60 años de experiencia en el ramo funerario “y en Nicaragua contamos con 22 años de continuo liderazgo en todos los servicios funerarios”.