La caída de Juan Orlando Hernández: se activa su extradición hacia Estados Unidos

La captura del expresidente hondureño se siente como un respiro de justicia, pero a la vez abre una serie de interrogantes sobre su entrega voluntaria a la justicia de su país, que ya ha iniciado el trámite de extradición hacia Estados Unidos, donde le achacan tres delitos ligados al narcotráfico. La primera audiencia de Hernández ante el juez natural que conoce la causa será el miércoles hacia las 10.30 horas locales

Autoridades presentan al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (c) en la dirección de las Fuerzas Especiales tras su captura en Tegucigalpa. EFE

La captura este martes del expresidente de Honduras Juan Orlando Hernández en Tegucigalpa a petición de Estados Unidos, que lo acusa de tres delitos asociados al narcotráfico, marca el inicio de su extradición a ese país, donde su hermano Juan Antonio “Tony” Hernández cumple una cadena perpetua.

En una operación dirigida por el ministro de Seguridad, Ramón Sabillón, bajo un riguroso dispositivo de seguridad, Hernández fue capturado en el portón principal de su casa y de inmediato se le colocó un chaleco antibalas, fue esposado de manos y pies y llevado a una unidad especial de la Policía Nacional.

La captura se produjo poco tiempo después de que el juez natural Edwin Ortéz, designado este mismo martes por la Corte Suprema de Justicia, dictó la orden de detención, en un ambiente de mucha expectación en su país y el júbilo de un pueblo que esperaba la llegada de ese momento desde hace varios años.

El exmandatario salió caminando por el portón principal de su casa, en la zona residencial exclusiva de San Ignacio, en el oriente de Tegucigalpa, vestido con un pantalón vaquero de color azul, una chaqueta y mascarilla del mismo color, y camisa blanca.

La solicitud de “arresto provisional de un político hondureño con el propósito de extradición” fue hecha el lunes por la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, veinte días después de que Hernández finalizó su segundo mandato consecutivo, el 27 de enero, cuando fue sucedido en el poder por Xiomara Castro.

Los tres delitos de JOH

Habitantes salen al paso de la caravana que traslada al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández a la dirección de las Fuerzas Especiales, tras su captura en Tegucigalpa. EFE

Luego de que el lunes trascendió la solicitud de Estados Unidos, centenares de policías y militares montaron un dispositivo de seguridad como medida preventiva para evitar una eventual fuga del exgobernante, quien a primeras horas de este martes anunció que estaba “presto y listo para colaborar” a entregarse a las autoridades.

“No es un momento fácil, a nadie se lo deseo, pero también el propósito de este mensaje es que la Policía Nacional, a través de mis apoderados, ha recibido ya el mensaje que estoy presto y listo para colaborar y llegar voluntariamente con su acompañamiento en el momento que el juez natural que designe la honorable Corte Suprema de Justicia así lo decida, para poder enfrentar esta situación y defenderme”, expresó Hernández en un audio difundido en Twitter.

Horas más tarde el Supremo designaba al magistrado Edwin Ortéz para que conociera de la petición de Estados Unidos hecha a través de la Cancillería en Tegucigalpa. De su casa, Hernández fue llevado en un vehículo hasta una estación especial de la Policía Nacional, donde permanecerá recluido mientras se define su situación.

La primera audiencia de Hernández ante el juez natural que conoce la causa será el miércoles hacia las 10.30 horas locales, informó una fuente judicial.

Estados Unidos acusa a Hernández de tres cargos, el primero por “conspiración para importar una sustancia controlada a los Estados Unidos”, con el “conocimiento de que dicha sustancia sería importada ilegalmente a los Estados Unidos” a aguas “a una distancia de 12 millas de la costa” del país norteamericano. Además, se le acusa de “fabricar, distribuir y poseer con la intención de distribuir una sustancia controlada a bordo de una aeronave registrada en los Estados Unidos”.

El segundo cargo, es por “usar o portar armas de fuego, o ayudar e instigar al uso, el poder y la posesión” de “ametralladoras y dispositivos destructivos”. Las armas y los dispositivos destructivos serían “en apoyo de la conspiración de importación de narcóticos de los que se le acusa en el cargo uno”.

El cargo tres se refiere a una “conspiración para usar o portar armas de fuego, incluyendo ametralladoras y dispositivos destructivos, durante y en relación con, o poseer armas de fuego, incluyendo ametralladoras y dispositivos destructivos, en apoyo de la conspiración de importación de narcóticos”, según un informe que la Embajada estadounidense le envió a la Cancillería hondureña.

Entre otras cosas, la Embajada indicó que “en total, desde aproximadamente el 2004, la conspiración transportó más de aproximadamente 500.000 kilogramos de cocaína a través de Honduras con destino a los Estados Unidos”.

El ministro de Seguridad dijo después de la captura de Hernández que “colaboró de manera satisfactoria” al momento de su captura y que cruzó unas pocas palabras con él para explicarle sobre el procedimiento para su detención. Hasta ahora se desconoce cuándo sería la extradición de Hernández a EE.UU., aunque el proceso puede llevar unos tres meses, según los defensores del exgobernante.

Hernández es el segundo expresidente de Honduras que enfrentará un juicio en Estados Unidos. El primero fue Rafael Callejas, quien luego de entregarse en 2015, en marzo de 2016 se declaró culpable ante un juez estadounidense de haber cometido actos de corrupción durante el tiempo que fue titular de la Federación de Fútbol de su país, dentro del millonario escándalo destapado en la FIFA. Callejas murió por un infarto el 4 de abril de 2020 en EE.UU., donde cumplía condena con libertad condicional.

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