La oposición consuma su división y despeja más el camino a la reelección de Ortega

Las recriminaciones, jactancias, chifletas, desavenencias y las comunicaciones suspicaces en ambas direcciones hasta el final, dinamitaron la posibilidad de unidad. En solitario, Kitty Monterrey inscribió la alianza electoral de CxL sin el PRD, sacándose de encima a la Coalición Nacional. La oposición perdió una oportunidad valiosa para arrancarle a la dictadura condiciones mínimas de transparencia y competitividad y, así, evitar lo que advierte Almagro: que “Nicaragua se encamina a la peor elección posible”. Tünnermann todavía ve una “tabla de salvación” en el acuerdo de candidato único.

La presidenta de CxL, Kitty Monterrey, sale de las oficinas del CSE tras inscribir unilateralmente su alianza electoral. Miguel Andrés | Divergentes.

No hubo quien no se golpeara el pecho en nombre de la unidad en los últimos dos años y medio. Los del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) lo hacían desde su sede nacional, y los integrantes de la Coalición Nacional en los hoteles donde ofrecían conferencias de prensa. “¡Unidad, unidad, unidad!”, gritaban con vehemencia. Por eso resulta tan paradójico que ese “anhelo” haya acabado desbarrancado este doce de mayo en el terraplén de la fachada del edificio Consejo Supremo Electoral (CSE), en Managua, cuando Kitty Monterrey inscribió en solitario una alianza electoral que consumó la división opositora, luego de que su formación política y sus pares del Partido Restauración Democrática (PRD) no lograron un acuerdo. 

La trama de la escurridiza unidad opositora acaparó todos los reflectores desde que la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo publicó el calendario electoral, que impuso como fecha tope este doce de mayo para inscribir alianzas electorales. De pronto, la carrera por la unidad de los dos principales bloques opositores fue a contrarreloj. Lo que no pudo materializarse desde finales de 2018, se intentó resolver a marcha forzada en semanas, días, horas y minutos… pero hasta el final todo fue como antes de la prisa: un fracaso, aunque esta vez de tono definitorio. 

Las recriminaciones, jactancias, chifletas, desavenencias y las comunicaciones suspicaces en ambas direcciones terminaron dinamitando la posibilidad de la unidad. La división se consumó oficialmente a las 2:25 de la tarde, cuando Monterrey entregó el legajo de su alianza electoral en el CSE, y José Pallais de la Coalición Nacional buscaba sin norte a la presidenta de CxL para detenerla. De esa forma, la oposición perdió una oportunidad capital para arrancar a la dictadura condiciones mínimas de transparencia y competitividad para esquivar lo que, más temprano este miércoles, advirtió el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro: que “Nicaragua se encamina a la peor elección posible”. 

“El cúmulo de incumplimientos del gobierno es demostrativo de la falta de voluntad de recuperar el camino democrático e institucional”, dijo Almagro. “Lamentablemente la respuesta oficial parece estar orientada a generar condiciones que dificulten superar esta crisis e impedir el restablecimiento de la paz y la democracia (…) leyes que tienen un objetivo claro: restringir los derechos políticos para limitar la competencia en las elecciones ”, insistió el secretario general en Washington, mientras en Managua, la plana mayor de CxL y la Alianza Cívica insistía que no “necesitan el voto de los exsandinistas para ganar”, o que ese partido “era el mejor vehículo” porque no los dejará “a medio camino”. 

Entre tanto, la unidad se iba difuminando en una conferencia de prensa convocada por CxL en la que hubo muchas preguntas y pocas respuestas; todas ellas prefabricadas y escuetas. Más consigna que explicaciones. En el lado de la Coalición Nacional reinó un silencio prolongado, que solo fue interrumpido tímidamente por la voz de Saturnino Cerrato para cuestionar al otro bloque un asunto muy peregrino: dos horas. La primera la de inscripción de la alianza en el CSE. La segunda la de una reunión propuesta por ellos para final de la tarde. (En el fondo, lo que uno intuía es que cualquier excusa era útil para disimular el meollo del asunto: la incapacidad de la oposición para entenderse). 

Afuera de los salones estaban las víctimas directas e indirectas de la masacre de abril. Mujeres –sobre todo madres– y hombres por quienes los dirigentes opositores dicen hablar, pero que a final de cuentas parecen no escucharles. Eso es lo que siente Lineth Méndez, mamá del excarcelado político Roger Alexander Espinoza Méndez. La mujer junto a otros integrantes de seis organizaciones de diversas víctimas de abril acudieron a ambos bloques a entregar un comunicado, a través del cual demandaban unidad total. Unidad total porque siguen “sufriendo la represión más cruel”. “En este crucial momento exigimos unidad de todas las fuerzas verdaderamente opositoras para poder salir de esta dictadura”, pidieron, al igual que otros nicaragüenses que no desean asistir a unas elecciones “divididos”. 

En su casa, pegado al teléfono y a las transmisiones, el doctor Carlos Tünnermann se sintió “frustrado” con la imposibilidad de una alianza electoral amplia. Los esfuerzos que hicieron desde la “Comisión de la Buena Voluntad” para unir “vigores dispersos” terminaron en mal puerto. “¿Qué correspondía a la oposición democrática en Nicaragua?”, preguntó Tünnermann. “Le correspondía unirse, porque cuando el peligro es mayor, hay que unir esfuerzos y no dividirse. La respuesta que han dado los partidos no es la que conviene a Nicaragua”.

Una lógica que a los opositores ven desde otra perspectiva, con la teoría del “voto útil” y desgranar al otro bando, pero que Tünnermann lo plantea al igual que muchos ciudadanos: “La gente no se explica cómo frente a semejante problema (la dictadura), que significa la posibilidad de cinco años más de Ortega en el poder, los opositores no se hayan podido unir”, regañó el catedrático, un tanto decepcionado por no poder haber evitado la unidad fallida, algo que a su avanzada edad –a decir verdad– no debería corresponderle. 

“Si hubieran puesto a Nicaragua primero, se hubiesen dado cuenta que cualquier diferencia, controversia entre ellos o interés de un grupo sobre otro, no es nada frente al interés de Nicaragua. Y el interés supremo del país es recuperar la democracia, recuperar la institucionalidad; tener un país con libertad y con justicia”. 

“La unidad apenas está comenzando”

Aunque los hechos indican un desgaste brutal de la oposición, debido una consecución de diferencias, surgimientos de plataformas y reconfiguraciones inextricables con cada pleito que tenían, la dirigencia de CxL declaró antes de acudir a CxL que “la unidad apenas está comenzando”. “¡No acaba hoy!”, dijo Oscar Sobalvarro, vicepresidente del partido que en la última encuesta de Cid-Gallup apenas registró un 3% de simpatía, frente a un 62% de un electorado apático a estas formaciones. 

Sobalvarro dijo que el proceso para lograr la unidad está fechado para el 28 de julio, cuando el calendario electoral indica que deben inscribirse los candidatos a la presidencia, otra de las grandes “trabas para la unidad”. En específico el método de selección de cada bloque, una de las cajas de pandora que todavía no ha sido abierta por completo. 

Según la lógica de CxL, la inscripción de la alianza electoral en solitario no cierra el proceso de unidad. Aseguran que están abiertos a que otros partidos y movimientos sociales de oposición, es decir del otro bloque, se unan a ellos. Un guiño que para algunos miembros de la Coalición Nacional se interpreta como el llamado a “un desmembramiento de dicho bloque”. Ahora que CxL es el dueño de la alianza electoral, muchos analistas estiman que toda futura adhesión o negociación sobre candidatos, por ejemplo, será bajo las reglas “del dueño de la casa”. Y los dueños, a juzgar por las quejas de la Coalición, son más de imponer que de ceder. 

Al salir de la inscripción tras el fin del plazo fatal que impuso el CSE, Kitty Monterrey insistió en que su partido seguirá buscando la unidad. Lamentó también “la falta de voluntad del PRD” de no llegar a un hotel capitalino para continuar las conversaciones entre ambos bloques. El llamado lo hicieron a eso de las 11 de la mañana. El emplazamiento no fue atendido por el PRD de inmediato. Pasada la una de la tarde, la Coalición Nacional envió una pequeña delegación encabezada por el jurista José Pallais. Pero la oposición, de nuevo a última hora, no supo encontrarse. 

Cerrato, presidente del PRD, aseguró que CxL hizo “boleo”, es decir, le informaron que sí se reunirían a las cuatro de la tarde. Cerrato tachó el llamado a última hora como una estrategia “al filo de la navaja” para que no se concretara la unidad opositora. Desde primeras horas de la mañana, el PRD había solicitado a CxL una reunión a las 04:00 de la tarde para continuar con las conversaciones, pero según los representantes de la contraparte, el CSE los había citado a las 02:30 para inscribirse, por tanto, la reunión convocada no sería posible. 

Una muestra de “que la unidad está empezando”… 

Las filtraciones 

CxL argumentó que la conversación con su contraparte se “trancó” debido a “filtraciones”. “Uno no negocia filtrando”, reclamó José Adán Aguerri, miembro de la Alianza Cívica. Dicho bloque también ha asegurado que el PRD no había respondido a la contrapuesta presentada el día anterior, por la tanto, ellos interpretaron que no había voluntad para seguir dialogando. 

“Al no llegar a ello creemos que no hubo voluntad, porque nosotros dijimos hoy que aceptamos todas las condiciones con tal de lograr la unidad”, dijo por su parte Monterrey. A pesar de estas declaraciones, su contraparte sostiene que el impase entre ambos bloques se dio debido a que dos puntos no tuvieron consenso. 

El primero de ellos fue la representación legal de la alianza. La Coalición propuso que fuera un tercero que gozara de la confianza de ambos bloques. CxL dijo haber accedido. El segundo correspondía al proceso de selección de los candidatos a la presidencia. Para esto, la Coalición propuso que se desmontaran todos los procesos y se creara un nuevo mecanismo a través del cual pudieran competir los representantes de cada bloque en iguales condiciones. CxL no accedió. En cambio, propuso que los aspirantes solicitaran su inscripción en la plataforma de la Alianza Ciudadana y con la aprobación de los candidatos actualmente inscritos en su contienda.

Estos puntos terminaron frustrando la unidad este 12 de mayo. Se vislumbra una elección a varias bandas, situación que según analistas políticos le brinda una ventaja mayor al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, cuya alianza con partidos colaboracionistas también fue inscrita la tarde de este miércoles.

Desunión a las puertas de elecciones “fraudulentas”

Los integrantes de la Alianza Ciudadanos por la Libertad justifican que en ese momento su inscripción ante el CSE. Miguel Andrés | Divergentes.

El panorama se presenta más sombrío que antes. Mayo se perfilaba como un mes clave para la oposición nicaragüense que aspiraba a enfrentar al régimen sandinista en unas elecciones. Históricamente, la desunión no ha sido la mejor fórmula para derrotar a Ortega, quien tiene todo el control del Poder Electoral y ha definido las reglas del proceso. Desde las elecciones de 2006, los partidos opositores han competido sin unión, y una tras otra vez no han alcanzado ni el umbral del 30% de los votos.

“Tenemos la experiencia del 2006. Esa vez se fue dividido a las elecciones, se perdió y Ortega regresó al poder”, compara Tünnermann. “Algunos representantes de CxL dicen: en los 90 no sólo iba doña Violeta como candidata, iban otras casillas. Pero eran grupos pequeños. En cambio, la UNO era el grupo fuerte y la gente se inclinó por donde vio que había la posibilidad de derrotar al sandinismo. Pero en este caso no es igual, no es el mismo escenario, porque ahora hay dos grupos opositores grandes. La Coalición es un grupo opositor fuerte y la Alianza Ciudadana lo mismo. Entonces, si van divididos, dividen el voto. Y eso es lo que le va a convenir a Ortega”.

En este punto, sobre el terraplén del CSE, Tünnermann todavía ve un resquicio para salvar al país de la dictadura, más que a la oposición misma. Que se cumpla el acuerdo de candidato único llamado ‘Unidad Nicaragua Primero’, que fue promovido por la “Comisión de Buena Voluntad”. Aunque hayan dos casillas, una de CxL y otra del PRD, Tünnermann propone consensuar un aspirante presidencial, inscribirlo en cualquier casilla, y votar por él.

“Habría todavía una tabla de salvación. Pero así como vamos en este momento, lo veo difícil. Cada bloque tiene su método de selección. Vamos a tener dos candidatos y eso dispersa el voto”, dice Tünnerman. A juzgar el desenlace este doce de mayo, lo que pide el catedrático es casi un imposible para una oposición desbarrancada: consenso.

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