Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content

Los nuevos policías de los Ortega-Murillo: veinteañeros y poco profesionales

Rubén* está nervioso, gira su cabeza de un lado a otro tratando de buscar a alguien. Mueve las piernas, le sudan las manos, habla muy rápido. “Dale, dale, no tengo mucho tiempo”, dice el joven veinteañero. Antes de responder la primera pregunta voltea su cabeza hacia el techo, luego baja la mirada, hace una mueca con su boca, frunce el ceño y afirma sin más titubeos: “Soy policía porque es el único trabajo que pude conseguir”. Traga saliva, truena sus dedos, espera la segunda pregunta.

Este agente policial tiene algunos años dentro de las filas policiales. Aceptó conversar brevemente con DIVERGENTES, sí y solo sí, se mantenía su nombre en el anonimato. “Tenemos prohibido hablar con los periodistas”, aseguró. “Si se dan cuenta de que ando en esto me van a castigar”, prosiguió el oficial, quien es originario de una zona rural de Nicaragua.

Rubén apenas logró graduarse de sexto grado y cursar algunos años en secundaria. Consideró trabajar la tierra junto a su padre. Sin embargo, las responsabilidades aparecieron y, al no tener dinero, optó por inscribirse en el curso básico de la Policía. Entró a la academia Walter Mendoza porque un amigo le comentó que al culminar el entrenamiento lo iban a contratar sin mayores problemas.

“Me dijo que iba a poder superarme poco a poco”, aseguró el oficial. No obstante, varios años después de haber terminado el curso básico, continúa con el mismo salario, está algo agotado, pero es consciente de que no es posible huir de esta “familia” que eligió por “necesidad”.

— ¿Qué opinás sobre el trabajo que han ordenado Daniel Ortega y Rosario Murillo a los policías de Nicaragua? — le pregunto.

— Nosotros obedecemos órdenes. Desde que entramos a la academia nos dicen que vamos a hacer muchas misiones y que no podemos negarnos porque para eso nos pagan. No estoy de acuerdo con muchas cosas pero no puedo decir nada. Soy un oficial que recibe órdenes.

Rubén ha ejecutado varias misiones dentro de la institución policial. Le ordenaron “limpiar” el sector de la Universidad Nacional Agraria (UNA) el 19 de julio de 2018 y cumplió. También apoyó algunas operaciones en Masaya, Granada y Carazo. No estaba de acuerdo con la represión pero de nuevo, insiste, tuvo que cumplir órdenes. “Llegamos después de que los camisas azules (paramilitares) entraron al punto”, menciona.

Cuando le preguntan sobre los nuevos agentes que entran a la Policía, Rubén dice identificarse con ellos. “Son jóvenes, la mayoría recién cumplieron los 18 años y tienen el cuerpo de un chatel (adolescente). Vienen con la misma mentalidad, trabajar en esto porque es lo único que hay. Es trabajo seguro pero tiene sus limitantes”, describe el oficial.

Las limitantes a las que se refiere Rubén tienen que ver con obedecer órdenes “con las que no estás de acuerdo”. Abandonar a tu familia por semanas sin tener descanso porque “nos necesitan en el terreno”. Así como la imposibilidad de renunciar a tu puesto de trabajo. “Entramos pero no podemos salir”, asegura el oficial.

Los requisitos para ser policía

Para aplicar al curso básico la Policía Nacional solicita que los nuevos ingresos tengan entre 18 y 30 años. Los hombres deben tener una estatura de 1.60 metros y las mujeres 1.55 respectivamente. El nivel académico mínimo es sexto grado, además de no poseer antecedentes penales y estar físicamente y mentalmente capacitado.

“El curso normalmente dura seis meses pero si en la jefatura están apurados pues dura menos. Te pagan 300 córdobas mensuales porque están en el internado y se supone que como nos dan todo, pues no hay necesidad de mayor salario”, relata el oficial.

Los policías como Rubén reciben un salario mensual hasta que se gradúan del curso básico. Sin embargo, el monto que les pagan depende de si tienen conexión o no con otros oficiales de alto rango en la institución.

“Pueden ser 5, 000 o 6, 000 córdobas. Cuando yo salí del curso a un compañero que conocía a un comisionado le pagaron de entrada 12, 000 y no lo enviaron a las mismas misiones que a mí”, dice con recelo el oficial.

En marzo de 2020 la Policía Nacional fue sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por su papel en “el grave abuso de los derechos humanos” de los nicaragüenses durante las protestas de abril de 2018. Desde septiembre de ese mismo año la institución mantiene un estado de sitio policial que reprime cualquier manifestación cívica. 

Aunque las sanciones obligaron a la institución a realizar algunos cambios en la forma de pago y recepción de sumas por el pago de licencias o multas, los oficiales no notaron mayor cambio. Si bien la decisión del Tesoro es importante porque presiona al régimen Ortega-Murillo, los oficiales como Rubén no le toman mucha importancia.

“Nos pagan lo mismo pero ahora es en efectivo. A algunos, no a todos, nos dan un estipendio mensual, atención médica, nuestro almuerzo, internet cuando estamos en la base, bono escolar y de comida”, cuenta el oficial.

La Policía es el principal órgano represor del régimen sandinista y durante los últimos meses ha dirigido una férrea cacería contra 26 opositores del país entre ellos precandidatos presidenciales, empresarios, profesionales, banqueros, exguerrilleros sandinistas históricos, líderes políticos, campesinos y estudiantiles.

Sobre las detenciones ilegales que ejecuta la Policía, Rubén no opina mucho. “Son inocentes pero aquí se hace lo que el de arriba ordena. El comandante no se va a ir, va a ganar las elecciones y va a seguir. Ya no estamos en el 2018, ahora nadie los puede salvar”, afirma.

Más policías para Ortega

A partir de 2019 la Policía Nacional ha incrementado el número de oficiales en el territorio. Un análisis de datos realizado por DIVERGENTES, basado en los anuarios estadísticos y notas de prensa oficiales, revela que la institución cuenta con 19, 149 policías en todo el país. Rubén asegura que los jóvenes entran a la academia porque no tienen dinero, otras opciones y porque los requisitos son mínimos.

En 2014, la Policía Nacional tenía 13, 549 efectivos, de acuerdo al anuario estadístico de ese año. Para 2017 la cifra aumentó hasta 15, 479; sin embargo, en 2018 descendió hasta 14, 946, según los informes oficiales.

Expertos en seguridad que pidieron el anonimato para este artículo explicaron que la baja de oficiales estuvo ligada a las protestas de abril de 2018 y el descontento de los agentes policiales con la represión ordenada por el régimen sandinista. Algunos agentes abandonaron el país y dejaron sus uniformes en casa de sus familiares. Otros como Edwin Antonio Hernández, que grabó un video explicando el motivo de su “renuncia”, fueron detenidos en las fronteras del país antes de cruzar a Honduras o Costa Rica.

En 2019, la institución informó en su anuario estadístico que contaba con 15, 643 oficiales. Es decir, un aumento de 697 hombres y mujeres. Para ese año el régimen fortaleció el estado de sitio policial que había instalado en septiembre de 2018. Las órdenes de la dictadura fueron desarticular cualquier intento de marcha en las calles o piquetes exprés en los centros comerciales del país organizados por la oposición.

Para 2020, la oficina de prensa reveló que tenían 16, 909 agentes en todo el país. No obstante, el dato no es preciso. La institución no refleja en su anuario estadístico de ese año tres graduaciones que realizó en febrero (708), junio (818) y noviembre (954). 

Si tomamos el dato del anuario estadístico de 2019 (15, 643) y sumamos esas tres graduaciones que fueron informadas a través de notas de prensa por la misma Policía, la cifra total en 2020 es de 18, 123 y no de 16, 909 como indica en su anuario estadístico. 

En mayo de 2021 la institución realizó la graduación de 1026 nuevos agentes. La suma de este dato con el acumulado resulta en 19, 149 oficiales. Agentes que, según los expertos en seguridad, serán utilizados para “resguardar” el incierto proceso electoral previsto a realizarse en noviembre de este año.

Para el segundo semestre del año el sitio web de la Policía informó que se inscribieron más de 1, 500 jóvenes de todos los 153 municipios del país para tomar el curso básico que ofrece esta institución. Es decir que es probable que 2021 cierre con más de 20, 000 hombres y mujeres al servicio del régimen Ortega-Murillo

Una policía joven y pocos profesionales

Dos jóvenes policías que estaban asignados a la persecución de Félix Maradiaga, precandidato presidencial hoy preso. Carlos Herrera | Divergentes.

Aunque el anuario estadístico de 2020 que publicó la Policía Nacional carece de precisión, los datos que aparecen en este documento oficial revelan algunos detalles importantes. Por ejemplo, cuál es la edad de los oficiales y el grado escolar que estos tienen.

De los 16, 909 que registra en su anuario estadístico la Policía, tan solo tres oficiales tienen un nivel de doctorado, 56 cuentan con master y 2, 542 son profesionales, aunque no especifican exactamente en qué han alcanzado un título universitario. Egresados de la universidad pero sin título contabilizan 905 agentes, y cursando alguna carrera registran 538.

Si bien sólo informan de seis agentes en condición de “iletrados”, el anuario policial revela que 8, 258 policías alcanzaron sexto grado de primaria, cursaron algún año en secundaria, u optaron por alguna carrera técnica. Solo 4, 601 son bachilleres.

La mayor parte de oficiales de la Policía ingresaron a la institución durante los últimos cinco años. De acuerdo a la información publicada en el anuario de 2020, al menos 9, 396 tienen esa antigüedad. Comparado con los que han estado de 6 a 10 años (2, 704), o de 11 a 15 (1, 947), el número es mucho mayor.

En términos porcentuales, de los 16, 909 oficiales registrados en 2020, la mayoría (el 27%) tienen entre 18 y 25 años. El grupo de edad más cercano a este número es el de 26 a 30 años, con un 22%.

Siga leyendo:

Ir Arriba