María Faria, embajadora del Gobierno de Juan Guaidó en Costa Rica

“Los venezolanos están determinados a seguir, aun con las nuevas disposiciones de Estados Unidos”

La decisión de la administración de Joe Biden de ampliar el Titulo 42 para mitigar la crisis migratoria en la frontera sur de Estados Unidos ha tomado “por sorpresa” no solo a los miles de venezolanos sobre la ruta hacia el norte, sino a las autoridades de países como Costa Rica, donde la migración tiene desbordados los sistemas. “Lo que hizo la medida de Estados Unidos fue alterar más la situación de vulnerabilidad, incertidumbre, inquietudes y desconocimiento de los venezolanos”, dice la diplomática, en un contexto de “catástrofe migratoria” que no es tratada como tal

La embajadora María Faria atiende migrantes venezolanos en la embajada en San José, Costa Rica, del gobierno interino. Foto: Wilfredo Miranda. | Divergentes.

La embajadora María Faria apenas se ve en medio de un tumulto de personas que la rodean en el umbral de la embajada de Venezuela en Costa Rica del gobierno interino de Juan Guaidó. Alza la voz y pide pasaportes, una cédula o cualquier documento que acredite la identidad de algunos de estos migrantes venezolanos que han desistido de seguir su travesía hacia Estados Unidos, después de que el Gobierno de Joe Biden amplió el Título 42 el 12 de octubre. La medida, dice la diplomática en una entrevista con DIVERGENTES, “lastimosamente nos cae de sorpresa”. 

La disposición de Washington permite expulsar rápidamente a los inmigrantes indocumentados y anula la posibilidad de solicitar asilo a aquellos que hayan entrado de manera irregular a México y Panamá, la realidad de aproximadamente 100 mil venezolanos que han tenido que cruzar la peligrosa selva del Darién en lo que va de 2022. 

El anuncio de la administración Biden también ha tomado por sorpresa a los miles de migrantes que están ahora mismo en la ruta y en Costa Rica. El caos cunde entre estas personas que huyen de la miseria de su país bajo el Gobierno de Nicolás Maduro. La medida, que nació en realidad bajo la presidencia de Donald Trump durante la pandemia de Covid-19, se diseñó para intentar mitigar la crisis migratoria que se acumula en la frontera sur de Estados Unidos. En comparación a 2021, en lo que va del año se registra un aumento de un 293% en la llegada de venezolanos, de acuerdo a la Patrulla Fronteriza.

Sin embargo, por ahora en Costa Rica, donde ingresan más de mil venezolanos por día, tras vencer el Darién, son pocos los que deciden abandonar la travesía. De momento, solo se trata de este grupo de sesenta personas que buscan en el consulado venezolano de Juan Guaidó un salvoconducto u otro documento que les permita retornar a Colombia o, en casos muy excepcionales, a Venezuela. 

“El promedio es que el 99% desea continuar. Aún con las nuevas  disposiciones (de Estados Unidos), los venezolanos están determinados a seguir… A pesar de que hemos anunciado por nuestros canales oficiales que hay un decreto y deben tomar las medidas pertinentes para poder ser elegibles”, afirma la embajadora Faria, una venezolana de 39 años que, en 2003, consiguió refugio en Costa Rica. 

Es lo que nos insiste Stefany Zurita, otra mujer venezolana del estado de Aragua, que con 20 años ha logrado cruzar la selva del Darién y llegó a Costa Rica el pasado 12 de octubre, en la misma semana que la administración Biden amplió el Título 42. “Mi meta sigue siendo la misma: Estados Unidos”, dice con su hija durmiendo en brazos en el centro de San José, mientras con un plástico cubre a la pequeña de la lluvia. 

“Hoy vemos una catástrofe migratoria”, lamenta Faria. “Lo que hizo la medida de Estados Unidos fue alterar más la situación de vulnerabilidad, incertidumbre, inquietudes y desconocimiento de los venezolanos. Muchos ahora temen quedarse aquí desasistidos”, dice. 

¿Por qué hay tantos caminantes venezolanos en la puerta de la embajada esta mañana? 

Actualmente tenemos tres años trabajando en la atención consular para los venezolanos que hacen vida en Costa Rica. Desde mi acreditación como embajadora de Venezuela del gobierno legítimo constitucional del presidente Juan Guaidó, representamos a más de 55 mil venezolanos que viven en este país. Han llegado desde hace muchos años, no solamente desde este último período, pero obviamente, ante el impacto que persiste en Venezuela de la crisis humanitaria sin precedentes, hemos visto un flujo migratorio continuo. Estamos atendiendo en las puertas consulares a más de 100 personas a diario. El venezolano que usted ve aquí es porque huye de su país o en muchos de los casos temen que la situación en Colombia cambie… O porque la situación económica de Ecuador o Chile se les ha puesto cuesta arriba.

¿Cómo cambia el escenario de los caminantes venezolanos el anuncio hecho por Estados Unidos que, básicamente, cierra la puerta de ese país?

Lastimosamente nos cae de sorpresa (decisión de Estados Unidos). Más de 105 mil venezolanos han pasado por la selva Darién. Han transitado por territorio costarricense y continúan hacia Nicaragua, Guatemala, Honduras, México y hacen frente, incluso, al crimen organizado que se ha apoderado de las fronteras. Lo que hizo la medida de Estados Unidos fue alterar más la situación de vulnerabilidad, incertidumbre, inquietudes y desconocimiento de los venezolanos. Nosotros respetamos las decisiones de cada país. Son soberanos de anunciar estos decretos. Tomaron esta medida para evitar el crimen fronterizo que tenemos en diferentes lugares de estos países, pero lastimosamente no midieron los tiempos. Vemos cómo ha provocado un colapso migratorio desde México a Guatemala. También en Honduras, aquí en Costa Rica… En la frontera con Panamá nos quedan 9 mil ciudadanos que están en espera para poder continuar. Muchos ahora temen quedarse aquí desasistidos. 

Algunos están buscando un retorno voluntario hacia Colombia. Sería lo más óptimo y seguro. Lastimosamente, mientras la situación en Venezuela continúe, tendremos esta migración forzada a pesar de las medidas dictadas por los Estados Unidos. Vemos una determinación de continuar de muchos venezolanos, de querer seguir porque no pueden devolverse a Venezuela. Muchos temen por sus vidas, otros te dicen que la vulnerabilidad es inhumana. Madres que dejan de comer para darle alimento a sus hijos y ven que estos países de la región tampoco pueden darle una respuesta.

Venezolanos migrantes esperan ser atendidos en la embajada del gobierno interino. Foto: Wilfredo Miranda Aburto | Divergentes.

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La ampliación del Título 42 da lugar a una situación nueva y todavía muy prematura para dimensionar: ¿Quedarán entrampados en Costa Rica los “Caminantes Venezolanos”, como les llaman a estos migrantes? Aunque pareciera que no, añade más presión a una Costa Rica saturada por la migración, en especial la de nicaragüenses. San José espera cerrar 2022 con más de 90 mil nuevas solicitudes de refugios de nicas. También tiene al extremo a la embajadora Faria y su pequeña delegación ubicada cerca del barrio Rohrmoser. La diplomática tiene la mano llena de documentos, muchos de ellos en mal estado por el paso por la ruta húmeda y lodosa del Darién. Al interior del módulo, se exhibe una pintura de Simón Bolívar, que transmite la grandeza y riqueza de una Venezuela que ya no existe, desde el descalabro económico que se inició en 2014 bajo el chavismo. Hay unos kits humanitarios del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que se entregan a estas personas que duermen en las calles de la capital tica. Las necesidades no menguan y ahora se suma este nuevo obstáculo impuesto por Biden. 

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Costa Rica está colapsada en materia migratoria, según sus autoridades. Ahora, ¿con esta medida de Estados Unidos, han identificado ustedes a venezolanos que quieran quedarse aquí?

No. El promedio es que el 99% desea continuar. Aun con las nuevas disposiciones, por lo que te dije antes de sus condiciones, los venezolanos están determinados a seguir… A pesar que hemos anunciado por nuestros canales oficiales de que hay un decreto y deben tomar las medidas pertinentes para poder ser elegibles. 

A la luz de esta medida de Estados Unidos, ¿usted cree que ese paso por el Darién va a cesar o va a persistir el flujo? Entiendo que acaba de regresar de la frontera entre Costa Rica y Panamá… 

Me quedé impresionada del paso por la selva de mis hermanos venezolanos; también del paso de otras nacionalidades como colombianos, ecuatorianos, dominicanos, cubanos y haitianos. Pero vi que hay una disposición de querer continuar porque ¡no quieren continuar en Venezuela! Los testimonios que recibimos fueron trágicos; no solamente (por) la travesía en la selva y por las mafias, sino también (por) lo que ellos viven dentro de Venezuela. Tenemos muchos nacionales que han salido de otros países, pero quien más prevalece es el que sale de Venezuela porque hay una crisis humanitaria y no tiene alimentos. Madres nos contaban que no querían que sus hijos fueran reclutados por bandas criminales en Venezuela. A los niños de 12 años los reclutan con manipulación o persuadiéndolos por un plato de comida. Muchos decían que podían pasar tres, cuatro o cinco días sin luz, sin agua. El deterioro de nuestra sociedad se ve reflejado en cada uno de ellos. Yo creo que, por más que decreten medidas e intentemos informar y canalizar todo por la vía correcta, ellos van a seguir saliendo de Venezuela… De Venezuela y de todo país que atente contra su vida y seguridad. 

Ahora, es evidente en las calles de Costa Rica que el número de venezolanos ha aumentado en estos días. ¿Usted cree que esto debería considerarse ya como una crisis migratoria?

Mientras que ellos continúen y Costa Rica pueda controlar (la situación) con los otros países fronterizos, como Panamá, y también con el tránsito irregular que proviene desde Colombia, ellos (gobierno tico) pueden tomar las mejores medidas. No llegar al punto de una crisis migratoria, entendiendo que estos venezolanos no se quieren quedar en Costa Rica.

¿Ha tenido algún acercamiento con el Gobierno de Costa Rica? ¿Les han contado cuáles son los planes que tienen frente a este gran flujo migratorio de venezolanos? 

Sí, nosotros trabajamos de la mano con las autoridades locales y centrales. Todo lo que se ha gestado es por la manera cómo hemos trabajado, desde la zona sur a la zona norte. El día de hoy tuvimos un encuentro con las autoridades de Cancillería para hacer conocimiento de la situación de los venezolanos que quieren retornar. Vemos las medidas que se puedan tomar para los que desean continuar y trabajar de la mejor manera con las autoridades, entendiendo que Costa Rica se vio impactada… No contaban ni con los recursos ni con el capital humano para poder contener esta avalancha humana. Nunca pensaron que iba a ocurrir el cierre de los Estados Unidos, situación que cayó de sorpresa, no solamente a Costa Rica sino a otros países también. Entonces están trabajando de manera titánica para poder construir, porque hay que construir un camino y una ruta segura para todas las personas que se encuentran en Costa Rica.

¿Cómo podría usted catalogar la asistencia que la comunidad internacional está dando? 

Hemos trabajado con las agencias internacionales, ya que no se tenían fondos ni recursos para un tránsito migratorio. Ellos están levantando medidas de acción por medio de las agencias de la OIM, ACNUR y otras fundaciones y oenegés para poder contener este paso. Tenemos venezolanos que pasan el Darién, pero también hay un paso de nicaragüenses desde la zona norte. Entonces estamos en una situación compleja. Las agencias internacionales están haciendo un llamado de emergencia a la comunidad internacional para poder atender, mitigar y aliviar ese dolor de las personas que se encuentran en este momento en Costa Rica.

Como representante del gobierno interino de Juan Guaidó, ¿cómo se sienten con tener las puertas de la embajada llenas a diario? ¿Están colapsados? 

Esto lo vemos día a día, porque no solamente es el que llega en situación de tránsito… También vemos otros venezolanos que han tenido que emigrar de forma forzosa. No por la selva Darién, pero sí han tenido que venir a estos países de acogida para buscar una regularización, un estatus, un procedimiento, una calidad de vida o una garantía para poder quedarse aquí. Sí, estamos impactados porque somos una delegación muy pequeña. Es una delegación no tradicional, no convencional, sin recursos, sin fondos. Es un capital humano voluntario que está aquí con asociaciones civiles, y que están aliviando este proceso de contención para que cualquier medida que dicte Costa Rica la trabajemos en conjunto con ellos.

Una migrante venezolana en una calle de San José, Costa Rica. Foto: Carlos Herrera | Divergentes.
¿Qué es lo que piden esas personas que están aquí en la puerta de la embajada?

Bueno, parte de ellos tramitología pero, en muchos de los casos, el retorno voluntario. Familias vulnerables que piden apoyo para poder retornar en el caso de no ser elegibles por los Estados Unidos, ya que no tienen ni pasaportes. Otros quieren seguir a los Estados Unidos de manera que podamos darles información sobre los nuevos anuncios: cuál es el enlace, cuáles son los procedimientos y mecanismos de solicitud. 

Ante los nuevos requisitos que pone Estados Unidos, y a la luz que un venezolano ni siquiera puede obtener un pasaporte, ¿qué tan posible es que los migrantes puedan ser elegibles?

Lastimosamente hay que entender que nuestra gente está aquí por situaciones humanitarias. Muchos de ellos no tienen documentación porque el régimen violador de derechos humanos le ha quitado el derecho a la identidad. No tienen pasaporte, la cédula es una copia o lo que dejó a salvo la selva del Darién. Con eso vienen a territorio costarricense. Parte de eso será lo que hará más difícil poder ser elegible en estos procesos. Son familias muy vulnerables, estamos hablando de hombres, mujeres, niños y niñas, hasta bebés de meses, que no tienen documentación, en su defecto, ni partidas de nacimiento. Va a ser muy cuesta arriba para que estas personas sean elegibles para el proceso en Estados Unidos.

Como venezolana, cómo se siente al ver que, cada día, la situación de los ciudadanos de su país sólo empeora.

Hay mucha frustración, te lo digo con toda sinceridad, pero bueno, tenemos que seguir… 

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(La entrevista se pausa porque la embajadora Faria rompe a llorar. Frustrada, demolida por la realidad de su país, un laberinto al que constantemente se le agregan pasajes, extraviando más la salida. Faria se calma y retoma el hilo). 

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Como lo he dicho en las comunicaciones oficiales, yo creo que todo aquí pasa por solucionar el problema de raíz. Es no negociar con regímenes que hoy en día violan los derechos humanos de nuestros hermanos venezolanos y que han querido invisibilizar lo que está pasando en el país. Hoy no podemos invisibilizar que más de 18 millones de venezolanos están viviendo una crisis humanitaria. No tienen acceso a nada y por eso huyen esperanzados a los Estados Unidos. Quieren conseguir calidad de vida, opciones o garantías para sus hijos; ya ni para ellos mismos como padres. Ellos dicen “nos robaron el presente, nos quitaron el futuro, por lo menos que haya garantía para nuestros hijos”. Tenemos que hacer una presión internacional para acabar con este régimen que de verdad no solamente afecta al ciudadano, sino ha perjudicado la seguridad y el estado del hemisferio. A veces se nos olvida que lo que está en Venezuela es una estructura criminal.