Managua, la ciudad que odia a los ciclistas

Las tres muertes más recientes han enlutado al gremio de ciclistas de Nicaragua. Un deporte que en los últimos años ha tomado auge, a expensas de una ciudad caótica y peligrosa para cualquiera que pretende andar en bicicleta. Unos utilizan este medio como su único medio de transporte, y otros a niveles más profesionales. Sin embargo, los peligros no distinguen a nadie. Dieciocho ciclistas han fallecido en lo que va de 2021 ante un “carrocentrismo” y nula educación vial


A dos semanas de la muerte de Miguel Vélez, las velas que sus colegas colocaron en los semáforos del Vivian Pellas permanecen intactas. Son el recordatorio a la memoria de un ciclista fallecido tras ser arrollado por un conductor que transitaba a las cinco de la mañana en estado de ebriedad. En la esquina, un vendedor de objetos variados permanece todos los días con su tramo, conviviendo a diario con el frenesí del tráfico en esta zona de la capital. Tiene temor a que en cualquier otro momento del día se vuelva a estrellar un carro en esa fatídica esquina, pero sabe vivir con ello. Los capitalinos han aprendido a coexistir con la enorme circulación de la ciudad y los vehículos que muchas veces son manejados por conductores que ven a los ciclistas como estorbos, con calles que se amplían para los autos y se achican para las personas. 

La tragedia de Miguel enlutó a todos los colectivos de ciclistas que pululan en las redes sociales. El hombre de 46 años murió la mañana del 11 de diciembre. Venía por el carril derecho cuando una camioneta Mitsubishi, conducida por Humberto Chamorro Zavala, quien viajaba alcoholizado y a alta velocidad, lo arrolló. Miguel salió esa mañana de su casa con el fin de realizar sus últimos entrenamientos para la jornada más importante de ciclismo en Nicaragua, “La vuelta Nicaragua 2021”, en la que decenas de equipos de varios países de Centroamérica compitieron desde el jueves al domingo en una extensa carrera en carretera abierta. De hecho, la carrera fue dedicada a su memoria. Él fue la gran ausencia de la jornada. 

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Así rindieron homenaje a Miguel Vélez, el ciclista que falleció luego de ser atropellado por un automóvil en Managua. #nicaragua

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“Dentro del ciclismo era una referencia. Él era el mejor dentro de los mejores. Su categoría era el hueso duro de roer, la referencia a vencer”, aseguró María José Silva a DIVERGENTES, una de las personas cercanas a Miguel. “Entendíamos muy bien el sacrificio que debíamos de hacer para ser de los mejores dentro y fuera del país”, agregó la ciclista que lo conoció desde 2019, cuando compartió con él el título de mejores atletas a nivel nacional, él como máster y ella en la categoría femenina. A Miguel lo describe como un atleta disciplinado, metódico y estudioso de sus estrategias. Su equipo de ciclismo se llamaba One On One, así como el gimnasio que era de su propiedad. 

La semana en la que falleció Miguel, fue fatídica para todos los que utilizan la bicicleta como medio de transporte. Dos ciclistas más, a pocos días de su muerte, fueron arrollados. Uno de ellos es Fausto Molina Aburto, de 55 años, impactado por un vehículo que se dio a la fuga en el kilómetro 55.5 de la carretera a Jinotepe-Nandaime. Un tercer caso sin identificar sucedió el 14 de diciembre, en la Carretera Norte, Managua. 

Los ciclistas se han declarado en alerta, ante lo que ya llaman una “pandemia de accidentes”. En los grupos que ellos conforman, se ha convertido en el tema de conversación de la semana, y probablemente sea del mes. Muchos intentan conocer la raíz del problema, para reducir al máximo otra situación similar. Las muertes les ha tocado personalmente, porque saben que en cualquier momento pueden ser ellos. DIVERGENTES conversó con cinco personas que utilizan la bicicleta a nivel profesional, aficionados o como medio de transporte. En este reportaje comparten sus experiencias como ciclistas en una ciudad que los trata como estorbo.

“Los conductores se sienten los dueños de la calle”

Las velas puestas por amigos y ciclistas en el lugar donde falleció Miguel Vélez. Divergentes.

No es una exageración decir que, para muchos, los ciclistas son un estorbo. Durante “La vuelta Nicaragua 2021”, cuyo tramo iniciaría en Mateare, los vecinos curiosos salían de sus casas para ver las decenas de bicis profesionales que rodaron por el asfalto en un evento de nivel profesional. A pesar que los policías se encargaban de la custodia, algunas personas se quejaban del tráfico parcialmente detenido y el carril utilizado para el evento. “Son unos vagos”, saltó furiosa una mujer entrada en años al ver cuando los deportistas se aglutinaron en una fila antes de iniciar la carrera. “No tienen nada qué hacer”, continuó renegando a la puerta de su casa. 

Ciclistas como María José han escuchado esas expresiones. “Persiste una falta de conciencia de que nosotros también tenemos derecho a usar la vía. La mayoría llevamos una vida laboral y a la misma vez una vida deportiva, y eso no nos hace vagos”, recalcó. Para ella, con los años se ha vuelto necesario comprender que en el país desde hace rato existe “una cultura del deporte”. 

Marcel Jiménez es otro ciclista de ruta que entrena en las calles de Managua. La experiencia le ha hecho reconocer qué tramos son peligrosos y cuáles no tanto. Además de la agresividad de algunos conductores, tienen que lidiar con los asaltos. 

“Con lo que le pasó a Miguel Vélez hoy salí a pedalear con un poco de temor. A cada rato giraba la cabeza para ver si un vehículo venía muy cerca. Tenemos esa falta de cultura y de conciencia. Por eso es tan común escuchar frases de que somos unos vagos que vamos retrasando el tráfico”, comentó Marcel. A pesar de los riesgos y la “falta de educación vial”, no está en sus planes dejar la bicicleta por todos los aportes que le ha generado en los últimos años en cuanto a su condición física. Y también porque es uno de los medios de transporte que brinda las panorámicas más hermosas cuando se rueda por la carretera. 

Donaldo Herrera, periodista nicaragüense y aficionado al ciclismo, cree que los accidentes de las últimas semanas no solo enluta al gremio, sino que también disuade a las personas que deseen unirse a los diferentes clanes. “Ese hecho en particular hace que la gente que quiere hacer ciclismo de forma aficionada lo piense dos veces al ver que hay irresponsables que conducen en estado de ebriedad, o van a alta velocidad. Es algo muy negativo para los ciclistas”, manifestó. 

La eterna promesa de ciclovías

Managua es una ciudad en la que no existen ciclovías. Divergentes.

La capital de Nicaragua tiene un ordenamiento vial complicado. Los problemas son endémicos y se arrastran desde hace años: falta de señalizaciones, carreteras cuyas medidas no cumplen con los estándares, poca educación vial, y una cultura casi que genética de ir siempre tarde a todas partes. Todo esto provoca que el manejo agresivo sea un comportamiento arraigado entre los conductores. 

Las ciclovías han sido una de las promesas que más se mencionan en los últimos quince años. Entre sus objetivos está promover el ejercicio físico y reducir las emisiones de carbono, así como garantizar la seguridad de los ciclistas. Pero desde 2006, la promesa no se ha cumplido. Más bien se rebajan kilómetros y con los años ha dejado de ser una prioridad. En el centro de la capital, el único circuito que cuenta con ciclovías es el Puerto Salvador Allende, uno de los lugares turísticos del país. 

Para Marvin Jarquín, uno de los fundadores de Crazy Bikers, un grupo que realiza giras de ciclismo en el país, la única ventaja que tiene la ciudad es su planicie. “En contraste hay un sinnúmero de desventajas: no hay estructura vial para el uso de la bicicleta, ni educación vial”, insistió a DIVERGENTES.

Tanto Marvin como Marcel creen que la incorporación de ciclovías podría ser una iniciativa que ayude a visibilizar más a los ciclistas, pero no creen que sea suficiente para cambiar las cosas. Ambos consideran que la educación vial es fundamental para generar cambios profundos en el país. 

18 ciclistas fallecidos en lo que va del año

Carlina Reyes pertenece al grupo de Las Baikas, una agrupación de mujeres ciclistas que realizan giras por el país. Tras hechos recientes, se dio a la tarea de analizar 355 notas de prensa de la Policía Nacional con el fin de identificar cada accidente de tránsito que ocurrió en el año e identificar en cuántos de ellos se vieron afectadas personas que transitaban en bicicleta.

El conteo arrojó datos interesantes. Carlina halló 24 casos oficiales de accidentes, y 20 de ellos resultaron en accidentes fatales. Solo dos de estos casos fueron muertes provocadas por la imprudencia del ciclista y en el resto de 18 casos perdieron la vida. “Ellos (los comunicados) tienen un lenguaje en el que se responsabiliza en muchas ocasiones al ciclista. Dicen ‘invadió el carril’, ‘iba a la orilla de la vía’, pero no tenemos un carril, no hay una área específica para nosotros”, explicó.

“Hay un ‘carrocentrismo’, ellos se creen los dueños de la vía y no la comparten”, agregó. Carlina cree que los datos recopilados por ella pueden servir para crear esa “concientización” que, según todos los ciclistas entrevistados, le hace falta a los conductores, pero también a los mismos ciclistas. 

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