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Muere Paul Oquist, mano derecha de Daniel Ortega, con un cuadro clínico de Covid-19

El ministro Secretario Privado para Políticas Nacionales del Presidente de Nicaragua, Paul Oquist, durante una entrevista con la Agencia Efe en 2018 en Madrid. EFE | Juan Carlos Hidalgo.

El gobierno Daniel Ortega y Rosario Murillo confirmó la mañana de este martes, 13 de abril, la muerte del Secretario Privado de Políticas Nacionales, Paul Oquist Kelly, sin precisar la causa del deceso. El funcionario de origen estadounidense y de nacionalidad nicaragüense estuvo internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, en Managua, con un cuadro clínico sospechoso de Covid-19, aseguraron fuentes médicas consultadas por DIVERGENTES. Falleció a eso de las once de la noche de este 12 de abril.

La causa de la defunción fue “embolia pulmonar”, un cuadro clínico “común en todos los pacientes que se contagian de Covid-19”, de acuerdo a las fuentes sanitarias. Se trata de un deterioro ventilatorio causado por el Coronavirus, una enfermedad que el régimen y el mismo Oquist minimizaron. El Gobierno no contestó las consultas realizadas por este medio de comunicación para contrastar la información. Fuentes allegadas al partido relataron que la muerte del asesor presidencial y mano derecha del presidente Ortega los ha consternado, porque «no lo esperábamos, ya que se le veía sano». «Hay mucha consternación, hemos recibido muchos mensajes», dijo más tarde la vicepresidenta Murillo.

“Celebramos la vida de Paul, agradecidos al Señor, porque nos permitió contar con su inteligencia especial, con su visión fraternal, con su propuesta de justicia y derechos para nuestro pueblo y para los pueblos del mundo; con ese insuperable dominio de las relaciones internacionales, de los organismos, que conocía tan bien, y con los que nos relacionaba de manera profunda y extraordinaria”, dice una nota de prensa divulgada por la presidencia.

Según Rosario Murillo, Oquist será incinerado y sus honras fúnebres serán en los próximos días. La vicepresidenta anunció en su alocución que la esposa del asesor de Ortega, Pilar, está enferma, confirmando lo que dicen las fuentes médicas: que ella también está en estado delicado por Coronavirus en la sala de cuidados intensivos.

Tras conocerse la muerte de Oquist, en redes sociales circuló una publicación de la cuenta de Facebook de la Alcaldía de Bluefields, fechada el 30 marzo, en la que el funcionario aparece con varias personas sonriendo sin usar mascarilla o mucho menos guardar distanciamiento social, medidas sanitarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud para prevenir el contagio de coronavirus. “Bienvenido a las playas del Bluff compañero”, dice la publicación.

Oquist, sancionado en octubre de 2020 por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, es el doceavo alto funcionario sandinista que fallece bajo sospechas de Covid-19 en Nicaragua. En enero de 2021 DIVERGENTES publicó una investigación basada en el análisis de datos de información del Ministerio de Salud, y revela que los funcionarios fallecidos son: Orlando Noguera, Alcalde de Masaya; Orlando Castillo Castillo, director del Telcor; Rita Fletes Zamora, diputada suplente del FSLN; Roberto Moreira, asesor de gobierno y primo del diputado Wilfredo Navarro; Armando Navarrete, director por Nicaragua ante el BCIE; Francisco Abea, director de políticas tributarias; Oscar Cruz, gerente general de Caruna y Henry Quintanilla, profesor de la UNAN-Managua. Además, el mítico ‘Comandante Cero’, Edén Pastora.

La dirigencia del partido, y su vocera oficial Rosario Murillo, continúan minimizando la pandemia aunque organizaciones como el el Observatorio Ciudadano Covid-19 informen que semana a semana los casos sospechosos van en aumento. En la semana del 25 de marzo al siete de abril se reportaron 155 casos sospechosos y 24 nuevas muertes vinculadas a la pandemia

Oquist, leal y sancionado

Oquist fue uno de los funcionarios más cercanos a la pareja Ortega Murillo. De acuerdo a fuentes del partido de gobierno, fue el ideólogo de proyectos sociales a nivel nacional y uno de los principales ideólogos de la política económica e internacional del régimen.

Su acercamiento con el partido Frente Sandinista y su líder Daniel Ortega ocurrió en los años ochenta, cuando fue reclutado para trabajar en el cuadro de administración pública. Un artículo publicado en la revista Envío señala que jugó un papel importante en las negociaciones que culminaron con la rendición de la contrarrevolución.

Tras la derrota en las urnas del FSLN en 1990, Oquist se dedicó a realizar consultorías en varios países de la región. Incluso fue uno de los expertos más solicitados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con misiones en varios países de Asia, Chile y Ecuador.

EFE | Juan Carlos Hidalgo.

Su regreso a las órdenes del FSLN y Daniel Ortega ocurrió en 2007 luego del triunfo del mandatario sandinista en las elecciones presidenciales de 2006. Entonces fue ratificado en la coordinación del Consejo de Política Nacional y se convirtió, por su experiencia, en una de las fichas de mayor peso a nivel internacional. En el extranjero, Oquist fue uno de los principales funcionarios que defendió al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo tras la violenta represión de 2018. Oquist romantizó la narrativa del golpe de Estado para justificar la masacre de abril ejecutada por policías y paramilitares leales a la pareja presidencial.

Sin embargo, la narrativa del sandinismo no caló a nivel internacional. Contrario a los resultados esperados por Oquist Kelley y la pareja de dictadores, Washington lo sancionó en octubre de 2020, obligando al régimen a desconectarlo de puestos importantes dentro de varias instituciones públicas.

“Fue designado por ser funcionario del Gobierno de Nicaragua o por haberse desempeñado como funcionario del Gobierno de Nicaragua en cualquier momento a partir del 10 de enero de 2007. Oquist, el Secretario de la Presidencia, representa el Gobierno de Nicaragua a nivel internacional en una variedad de roles y desempeña un papel principal en la difusión de desinformación para encubrir los crímenes del régimen y las fechorías de horribles abusos a los derechos humanos”, refiere el comunicado de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

En el mismo documento la institución estadounidense señala que Oquist en “numerosas entrevistas con medios internacionales de habla inglesa y en reuniones con representantes extranjeros, ha difundido las falsas narrativas y la propaganda del régimen de Ortega. Además, ha defendido el caso de los Ortega a nivel internacional con un incesante flujo de mentiras para ocultar o justificar los abusos del régimen”.

El impacto de las sanciones a Oquist fue inmediato. El régimen se vio obligado a removerlo de la junta directiva de Petronic y de Eniminas. Dos meses después Oquist reapareció en el seminario virtual sobre «Medidas coercitivas, ilegales y unilaterales y sus impactos en el contexto de la pandemia de la Covid-19», organizado por la administración de los gobiernos de de Cuba, Irán y Venezuela, en Viena, Austria.

El funcionario no se guardó nada. Cuestionó las sanciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y Canadá, a instituciones y operadores del régimen orteguista. “Medidas coercitivas, ilegales y unilaterales”, dijo sobre las acciones de estos países, según una declaración enviada a la prensa por el Gobierno de Nicaragua.

«Estas medidas coercitivas, ilegales y unilaterales son el reflejo de la mentalidad de quien se siente moralmente superior, al autonombrarse vigilantes mundiales ejerciendo las funciones de policía, fiscal, juez y carcelero, con extraterritorialidad, fuera del marco de la ley», señaló. “Esto es el remanente en el siglo XXI de la mentalidad colonial y neocolonial de los siglos XVIIII, XIX y XX», reclamó.

Un negacionista de la pandemia

En los últimos dos años, Oquist se dedicó a promocionar “Equilibria”, un libro de su autoría sobre “filosofía y la economía política de la existencia y la extinción”. En mayo de 2020, en el pico de contagios y muerte de la pandemia de Covid-19 en Nicaragua, Oquist ocupó como plataforma la cuenta de Twitter de su libro para minimizar la pandemia, en consecuencia al tono negacionista del gobierno sandinista frente al coronavirus, que nunca ha declarado cuarentena para frenar la enfermedad. 

“Las cuarentenas son para los enfermos, los expuestos a contagio y los vulnerables de alto riesgo, no para todos y menos para sociedades enteras durante largos períodos. Y se convierten en fórmulas para las depresiones individuales, colectivas y económicas”, escribió Oquist.

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