OEA lanza “última advertencia” ante la farsa electoral de los Ortega-Murillo

El organismo allanó el camino para aplicar más presiones contra la dictadura, en caso de que persista la represión contra opositores y se desarrollen unos comicios sin competencia. La nueva resolución del Consejo Permanente ha sido de las más votadas y exige la liberación inmediata de los presos políticos. Advierte que en las próximas sesiones podría analizarse los resultados del siete de noviembre con el fin de tomar medidas más drásticas

Vista del plenario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). EFE | Archivo.

La Organización de Estados Americanos (OEA) envió este miércoles un último mensaje al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo a menos de tres semanas de la elección sin competencia del próximo siete de noviembre, un proceso que la oposición perseguida ha tildado como “farsa”. Con 26 votos a favor, siete abstenciones, una autoexclusión –la de Nicaragua– y cero votos en contra, el Consejo Permanente aprobó una resolución que, además, demanda la liberación de los presos políticos y advierte que la situación de Nicaragua podría ser discutido nuevamente tres días después de que los mandatarios sandinistas se proclamen ganadores de la contienda, en unos comicios simulados.

“La comunidad internacional está actuando con mucha cautela, con el objetivo de que no se repitan los mismos errores que se cometieron con regímenes similares al de Nicaragua. En cambio, se está tratando de advertir sin utilizar las medidas más drásticas”, afirmó Pedro Fonseca, politólogo internacionalista. 

Dichas medidas podrían aplicarse después de las elecciones en las que Ortega y Murillo buscan un nuevo período presidencial en medio de una crisis sociopolítica sin resolver. La resolución titulada “La situación en Nicaragua”, en su quinto punto, evidencia que el organismo podría “adoptar, si es necesario, otras acciones en conformidad con la Carta de la Organización de Estados Americanos y la Carta Democrática Interamericana”. 

Para Fonseca, más allá del contenido de la resolución, el mensaje que se evidencia es que la comunidad internacional tiene plena atención de lo que ocurrirá en Nicaragua. “La resolución no dice nada nuevo que otras resoluciones previas hayan dicho. Sin embargo, ha sido muy bien votada y con el aval de muchos países. Eso implica que, pase lo que pase, Nicaragua tiene ya un bloque mayoritario dentro del foro de la OEA. Esto es un buen preámbulo”, analizó el especialista. 

Las mentiras del régimen

Nicaragüenses residentes en Costa Rica que rechazan el Gobierno de Nicaragua protestan contra el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega en las afueras de las instalaciones de la Organización de Estados Americanos (OEA). EFE/Jeffrey Arguedas

Los representantes del régimen abandonaron la videollamada cuando llegó el turno de Nicaragua. Al inicio de la sesión, Michael Campbell Hooker, hijo del embajador de Nicaragua en Washington, Francisco Campbell, quien en otras ocasiones ha servido de traductor entre los encuentros de Ortega y el propagandista estadounidense Max Blumenthal, leyó un comunicado en el que aseguró que en el país no existe ningún candidato detenido: “los que están siendo objeto de procesos legales, son agentes extranjeros, identificados plenamente en nóminas de gobiernos extranjeros, que usando las estructuras de instituciones privadas, internaron millones de dólares para destruir, matar, quebrar la economía y subvertir el orden constitucional”, dijo el emisario.

La afirmación incluso fue puesta en duda por Luis Almagro, secretario general de la OEA, quien aseguró que “el proceso electoral de 2021 no cuenta con las garantías mínimas para la celebración de comicios creíbles”.

“Es notorio que hay presos políticos. Es notorio que Nicaragua tiene que realizar unas reformas electorales imprescindibles. Es notorio que Nicaragua tiene que tener elecciones creíbles en el futuro, en el futuro más inmediato, más cercano. Es notorio que Nicaragua tiene que liberar a los presos políticos”, insistió Almagro.

Por su parte, Managua alegó que “nadie debe intervenir por el derrotero de nuestra vida institucional” y sostuvo que “nuestro Estado de Derecho es sólido, y ejerce su soberanía plena, en su defensa institucional, mediante leyes, debidamente aprobadas por los órganos legislativos competentes y procedimientos judiciales muy claros”. 

Estas declaraciones se han convertido en una constante en el cuerpo diplomático del régimen que pretende imponer en dichas instancias la narrativa oficial. Durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, a finales de septiembre, el canciller Denis Moncada dijo que “el pueblo elegirá a sus autoridades el próximo siete de noviembre”. Sin embargo, en la boleta electoral solo irán cinco partidos políticos cuyos candidatos no tienen ninguna oportunidad de ganar. La verdadera oposición en Nicaragua fue descabezada y eliminada de la contienda. Siete de los precandidatos enfrentan procesos judiciales y permanecen encarcelados por el régimen. 

Unas elecciones sin competencia

Vista de la fachada de la Organización de Estados Americanos (OEA). EFE/ Lenin Nolly

La reciente atención que ha recibido el país en organismos internacionales se debe a la escalada represiva que el régimen ejecutó a inicios de junio contra la oposición que pretendía competir en los comicios. El régimen desoyó el llamado de la OEA y la Unión Europea, instancias que recomendaron reformas a la Ley Electoral que permitiera un proceso libre y transparente. Con una estrategia que apunta de lleno a la represión, Ortega y Murillo han encarcelado a 37 personas, entre ellas reconocidos líderes opositores y sociales, empresarios, y voces críticas. Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora, Medardo Mairena y Noel Vidaurre son los siete aspirantes que fueron detenidos por las autoridades nicaragüenses. 

Los mandatarios sandinistas enfrentan su peor período con una base reducida el 19 %. Según una encuesta realizada por la firma CID Gallup, la oposición derrotaría a Ortega y a Murillo con un 69 %, si se dieran las condiciones para unos comicios libres. 

Se espera que la victoria ficticia del régimen sea desconocida por la comunidad internacional después del siete de noviembre. Politólogos como Fonseca creen que ese será el primer paso a tomar, de cara a otras medidas que van desde la aplicación de la Carta Democrática, hasta más sanciones individuales por parte de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. “Foros como los de la OEA podrían pedir que se repitan las elecciones, esta es una opción que puede surgir. O bien, incrementar las presiones en función del debilitamiento del gobierno”, proyectó el experto.

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