Ortega envía a Valdrack Jaentschke a Costa Rica para intentar “acoplarse” a Rodrigo Chaves

El nombramiento de Jaentschke como ministro consejero con funciones consulares es la nueva “movida política” en las tensas relaciones con Costa Rica. Según expertos internacionales, los Ortega-Murillo intentan “acoplarse al perfil tecnócrata” del nuevo presidente tico, quien “se sale del enfoque de defensa a los derechos humanos que caracterizaron” a las administraciones anteriores en San José

Valdrack Ludwing Jaentschke Whitaker, participa en la reunión del Grupo de Revisión de la Implementación de Cumbres (GRIC) de la OEA en 2019. Archivo de EFE.

Valdrack Jaentschke, una de las fichas más leales del régimen dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua (Minrex), resurge como ministro consejero con funciones consulares del cuerpo diplomático nicaragüense en Costa Rica. La medida, que llega tras la destitución de Jaentschke como embajador de Honduras a inicios de marzo –cargo que le duró dos meses– buscaría “acoplarse al perfil tecnócrata” del presidente Rodrigo Chaves a través de intentos de “negociación”, según explicó un experto en relaciones internacionales. 

El anuncio fue oficializado a través de La Gaceta mediante el acuerdo ministerial No. 30-2022. En esa edición del diario oficial también se dejó sin efecto el nombramiento del embajador Duilio Hernádez Avilés. La información fue confirmada desde el martes por el canciller costarricense Arnoldo André Tinoco: “Es correcto que hemos recibido una nota en la que se retira al embajador Hernández y en su lugar se ha designado como encargado de negocios al señor Valdrack”, dijo al diario La Nación de Costa Rica. 

No sería la primera vez que el diplomático del régimen ocuparía un cargo de este tipo. El 21 de septiembre de 2021, Jaentschke reemplazó al embajador de Nicaragua en Guatemala, Franklin Javier Duarte Palma, para fungir como ministro consejero. La acción de la errática diplomacia del régimen ocurrió siete meses después de que Jaentschke fuera apartado de 16 cargos del Minrex. Luego, fue trasladado como embajador de Honduras.

Para Pedro Fonseca, politólogo y experto en relaciones internacionales, el movimiento de Jaentschke es un mensaje de que el régimen envía a Costa Rica a uno de sus representantes más leales. “Recordemos que este señor más allá de ser un funcionario diplomático, es uno de los peones más cercanos a la cúpula del régimen y precisamente sus movimientos se deben a que es un representante de Rosario Murillo”, explicó el experto. 

“Que se haya movido desde Cancillería, por la Organización de Estados Americanos (OEA), por Honduras y ahora a Costa Rica, es un indicio de que Nicaragua envía a sus principales representantes. Desde ahí se podría inducir un par de cosas, como las relaciones con Nicaragua y el tema de la migración, que es toda una prioridad para el Gobierno de Costa Rica”, agregó Fonseca.

Exiliados nicaragüenses protestan en los alrededores de la Embajada de Nicaragua

Costa Rica es el principal receptor del exilio nicaragüense y, actualmente, la mayoría de la sociedad civil y la oposición expulsada por los Ortega-Murillo se concentra en este país. 

Para algunos especialistas, existen indicios de que Jaentschke es considerado como el principal negociador del régimen en cuanto a temas diplomáticos. Sin embargo, se desconoce cuántos objetivos trazados por la dictadura ha completado con éxito. Los constantes movimientos y la política frontal de la diplomacia Ortega-Murillo indican que la estrategia no ha funcionado. De modo que los constantes movimientos evidencian el fracaso de sus gestiones, sobre todo las que tuvieron que ver con persuadir a países de la Organización de Estados Americanos (OEA) de no votar a favor de las resoluciones críticas de la dictadura Ortega-Murillo. 

Jaentschke también es uno de los más férreos defensores de la narrativa del régimen en el exterior. Una de sus estelares intervenciones ocurrió el 10 de septiembre de 2019, ante la sesión del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. Para entonces, la Alta Comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet, presentó un informe en el que se reiteraron las “violaciones a los derechos humanos” de la dictadura de Ortega y Murillo. 

Durante su intervención, el diplomático del régimen aseguró que “la Policía Nacional no ha prohibido las manifestaciones públicas, ya que en el período analizado no recibió solicitudes que cumplieran con los requisitos de ley, que son similares a las de muchos países en el mundo, para mantener el orden”, entre otras afirmaciones falsas. 

El pragmatismo de Rodrigo Chaves

El presidente Rodrigo Chaves con su celular durante la Cumbre de las Américas en Los Ángeles. Archivo de EFE.

Para el politólogo Fonseca, la gestión de Chaves se sale del enfoque de defensa a los derechos humanos que caracterizaron a los gobiernos anteriores. “Ha quedado muy claro desde la campaña que el Gobierno de Chaves es un gobierno tecnócrata. Él es una persona que viene de un mundo ajeno a la política de base y social. No creo que para su administración sea una prioridad la línea de tradición en materia de derechos humanos”, explicó el experto. “No creo que haya prioridad en estos temas, más que por la negociación, que es lo que a estos dos Gobiernos les interesa”, enfatizó. 

Un día después de ganar las elecciones, Chaves anunció que mantenía inclinaciones en nombrar a un embajador en Nicaragua, porque ambos “no están en guerra”. No obstante, la toma y expulsión de la OEA el 24 de abril por el régimen Ortega-Murillo hizo replantear su postura inmediata. “No estamos a ningún momento cerca de tomar una decisión de cambio porque las circunstancias se han venido deteriorando”, declaró Chaves en la conferencia de prensa posterior al Consejo de Gobierno semanal.

Jaentschke, que ha ocupado el cargo de viceministro de Relaciones Exteriores, embajador de Nicaragua en Honduras, Guatemala y otros 15 cargos en el Gobierno sandinista está casado con la titular del Instituto Nicaragüense de Turismo, Anasha Campbell. Jaentschke es originario de Bluefields, en el Caribe sur, sociólogo de profesión y fue asesor en Desarrollo Institucional del Ministerio de Defensa durante el Gobierno de Enrique Bolaños (2002-2007).