Ortega y Murillo consolidan el totalitarismo: se adjudican todas las alcaldías de Nicaragua

El Consejo Supremo Electoral señala que el Frente Sandinista obtuvo 18 alcaldías más que en los comicios de 2017. Según los datos, el régimen ganó en municipalidades donde históricamente ha prevalecido el antisandinismo. Las votaciones municipales sin competencia estuvieron marcadas por una escasa participación y nulo ambiente electoral. Urnas Abiertas informó de una abstención del 82.7%

Fotografía cedida por la Presidencia de Nicaragua: Daniel Ortega junto a su esposa Rosario Murillo votan en las elecciones municipales.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se adjudicó las 153 alcaldías de Nicaragua, según el primer informe preliminar del Consejo Supremo Electoral (CSE). Con más del 95% de los votos escrutados a nivel nacional, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) administrará el 100% de las municipalidades en el 2023. Aunque se esperaba que la dictadura entregara algunas plazas a los partidos comparsas, finalmente decidió controlar todo el poder local.

El resultado preliminar del CSE le otorga al FSLN 18 alcaldías más que las obtenidas en el 2017. En aquellos comicios el Poder Electoral le adjudicó al régimen sandinista 135 municipalidades. Las otras 18 quedaron repartidas entre el Partido Liberal Constitucionalista (12), Alianza Liberal Nicaragüense (1) y Ciudadanos por la Libertad (5), cuya personería jurídica fue cancelada el año pasado previo a las elecciones presidenciales.

Según el primer informe preliminar del CSE, el FSLN “ganó” las municipalidades de Murra, Santa María de Pantasma, El Almendro, El Cuá, San Pedro de Lóvago, Camoapa, entre otras, que históricamente han sido antisandinistas.

Los resultados fueron leídos por el CSE a primera hora del siete de noviembre a pesar de que los medios oficialistas habían anunciado que el primer corte iba a ser compartido por las autoridades electorales a la medianoche del domingo. El retraso también contradice el discurso de agilidad y rapidez que vendió la dictadura en estas elecciones sin competencia.

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Las votaciones municipales estuvieron marcadas por una escasa participación y nulo ambiente electoral, no obstante, el régimen sandinista sostuvo en los medios oficialistas la narrativa de que hubo una masiva participación. La afirmación, sin embargo, fue rechazada por el observatorio de Urnas Abiertas, que informó de una abstención del 82.7%.

Tal y como ocurrió en las elecciones presidenciales de 2021, el régimen sandinista no tuvo una oposición real. Para garantizar la conformación de las estructuras electorales de los partidos colaboracionistas que participaron en los comicios, orientó a sus simpatizantes que completaran las mesas haciéndose pasar como falsos opositores.

Por esta razón la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), hizo un llamado a los nicaragüenses a que se abstuvieran de votar, con el argumento de que las elecciones eran “una farsa”.

DIVERGENTES habló con dos simpatizantes sandinistas que estuvieron en las mesas de los Centros de Votación (CV) como miembros del PLC en Managua. “En algunas Juntas ni siquiera hubo gente de esos partidos pequeños”, dijo una de las fuentes consultadas.

Coacción sin precedentes 

Ortega y Murillo consolidan el totalitarismo: se adjudican todas las alcaldías de Nicaragua
Miembros de la Policía votan durante las elecciones municipales en el colegio Salvador Mendieta en Managua. Foto: EFE.

El Observatorio Electoral de Urnas Abiertas informó de una coacción sin precedentes hacia trabajadores públicos, opositores y ciudadanía en general. Según esta organización las personas fueron vigiladas por el régimen sandinista cuadra a cuadra, para evitar cualquier expresión de resistencia y en algunos casos para obligarlos a que acudieran a las urnas.

En los Centros de Votación observados por Urnas Abiertas se instalaron puestos de control en los que operadores políticos del Frente Sandinista vigilaron y controlaron quiénes llegaron a votar. Los controles también fueron instalados en casas vecinas con toldos.

“Para garantizar ese control, los miembros de las mesas gritaban los nombres de los que llegaban a votar a pesar de que estos estuvieran de frente. Lo que querían era que en los puestos escucharan nombres y apellidos para tacharlas en las listas”, dijo la fuente consultada por DIVERGENTES.

En algunos de los CV observados la ciudadanía tuvo inconvenientes por no encontrarse en el padrón electoral. En algunos casos las personas que no aparecían fueron expulsadas y acusadas de “golpistas” porque solo los opositores no estaban registrados.

Aunque las Juntas Receptoras de Votos (JRV) abrieron a las siete de la mañana, la mayoría estaban vacías. El acarreo de votantes en distintos barrios del país también se hizo notar. La población subió videos de caponeras con militantes que cargaban el padrón electoral en las manos para sacar a los pobladores de sus casas. La estrategia del Frente Sandinista fue disimular un proceso electoral que, para analistas, tiene ilegitimidad de origen.

En un video, el sandinista de León, Fidel Bervis le indica a su compañera del partido que “anote los números de teléfonos de ellos (ciudadanos) y a qué hora van a ir a votar. Solamente para efectos de control”. Luego, Bervis les dice que una vez hayan votado les manden foto con el dedo manchado (de tinta indeleble en señal que ya votaron). 

En las instituciones del Estado ordenaron a los funcionarios públicos que enviaran una foto con el dedo manchado como prueba de que habían asistido a votar. Los que no adjuntaron su imagen temprano fueron presionados por sus superiores durante todo el día para que fueran a las urnas.

Urnas Abiertas registró un incremento de violencia política en 15 departamentos y regiones del país. Esta se manifestó a través de detenciones arbitrarias, hostigamiento, agresiones, amenazas, agresiones físicas, expulsiones de CV, controles de carretera, presencia policial desproporcionada y presencia paramilitar en los CV.

En el contexto electoral, desde el primero de noviembre hasta las cuatro de la tarde de este domingo seis de noviembre, se verificaron 19 detenciones en Rivas, Río San Juan, Masaya, Carazo, Nueva Segovia y Managua.


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