Se dispara “la paranoia” del régimen: oleada de secuestros en la víspera del aniversario de la rebelión de abril

Organizaciones civiles reportan una veintena de personas detenidas por la Policía durante la Semana Santa, previo al quinto aniversario de las protestas sociales de 2018. Entre las víctimas figuran principalmente feligreses católicos que burlaron el cerco que la dictadura impuso en las parroquias del país. Sin embargo, analistas insisten que con estas acciones el régimen evidencia su temor a cualquier expresión de protesta ciudadana

Foto de archivo de la Policía de Ortega y Murillo reprimiendo una marcha.

A las puertas del quinto aniversario de la rebelión cívica de abril de 2018, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha detenido en los primeros días del mes a 21 nicaragüenses, sobre todo en Semana Santa, cuando la Policía prohibió las procesiones religiosas y mantuvo bajo asedio las diferentes parroquias a nivel nacional. A diferencia de años anteriores, en esta ocasión la dictadura enfocó la persecución principalmente contra feligreses católicos, quienes desafiaron las restricciones pese al acoso estatal.  

La activista Ivannia Álvarez planteó que, aunque la mayoría de estos arrestos se han ejecutado en el contexto de las actividades religiosas de Semana Santa, en los últimos años el régimen ha intensificado la persecución “policial y paramilitar” en estas fechas de abril, previo al aniversario de las protestas.

“Si bien el año pasado se registraron más de 30 detenciones en la jornada de abril, estas estaban más ligadas a los liderazgos políticos, a gente de la sociedad civil o de organizaciones no gubernamentales, pero vemos que ahora está totalmente enfocada hacia una persecución religiosa”, expuso Álvarez.

Otra fuente ligada a la oposición señaló bajo anonimato que esta ola de secuestros, persecución y amenazas contra ciudadanos evidencia el “temor” que tiene el régimen sandinista a cualquier expresión de protesta de la ciudadanía, acto de recordación o memoria de la rebelión cívica de 2018. Para Álvarez, entre la población existe mucho descontento “por las condiciones generales del país, especialmente las económicas y los ataques a la Iglesia”.

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Según el Monitoreo Azul y Blanco, entre los 21 ciudadanos secuestrados por la dictadura figuran religiosos, opositores, así como el periodista Víctor Ticay, colaborador del Canal 10 de la televisión local, quien fue detenido el pasado jueves después de cubrir la tradición de La Reseña en el municipio de Nandaime, en Granada.

El comunicador transmitió en su página de Facebook dicha actividad religiosa que la Policía intentó prohibir. Luego de la detención, el video fue borrado de la plataforma social. La Organización Periodistas y Comunicadores Independientes de Nicaragua (PCIN) denunció que Ticay fue llevado a la Dirección de Auxilio Judicial, El Chipote, en Managua.

La detención del periodista se suma a la del líder estudiantil Jasson Noel Salazar Rugama y la excarcelada opositora Olesia Auxiliadora Muñoz Pavón, detenidos el 4 y 6 de abril respectivamente. En el caso de Muñoz, la Policía la sacó de su casa un día después de haberla visitado para notificarle de una cita para una supuesta “entrevista”.

Según el Monitoreo, entre el primero y nueve de abril se registraron 71 incidentes relacionados a violaciones de derechos humanos en Nicaragua, incluida la expulsión del país del sacerdote panameño Donaciano Alarcón, quien fue señalado de predicar a favor de monseñor Rolando Álvarez. 

El analista político y exembajador de Nicaragua, José Dávila, sostuvo que el trabajo de los presos políticos en el exilio, que ha permitido que el ojo mundial esté sobre Nicaragua, también ha aumentado la paranoia de la dictadura, que se descarga a través de los secuestros y asedios. 

“El régimen ha actuado en forma tan represiva en esta crisis, que viene desde 2018, que no puede pensar en un diálogo real o apertura democrática, sino que se ha puesto él mismo en un callejón sin salida, y solo se ha dejado la opción de reprimir en vez de pensar en una salida pacífica y política a la crisis”, señaló Dávila.

Único espacio de resistencia

Se dispara “la paranoia” del régimen: oleada de secuestros en la víspera del aniversario de la rebelión de abril
Misa del Domingo de Ramos en el inicio de las festividades religiosas de Semana Santa, en Managua. EFE/ Jorge Torres

Para Ivannia Álvarez, la razón por la que el régimen ha centrado su represión contra el catolicismo es porque es el único espacio de resistencia que ha quedado en el país, tras el cierre de organizaciones sociales, políticas y el exilio de líderes opositores. “La gente no relaciona el tema político con la Iglesia, porque hay una cultura de profesar la fe católica y de expresarla en Semana Santa, y esto ha causado indignación, pero también rebeldía”, señaló.

La Iglesia Católica realizó este año la conmemoración de Semana Santa sin procesiones por las calles, tras la prohibición que el régimen impuso en el país desde febrero pasado, con el inicio de la Cuaresma, alegando la medida por razones de “seguridad”. Pese a que la mayoría de religiosos acataron la orden de la dictadura, el acoso y asedio en las parroquias se mantuvo todo este tiempo.

En su mensaje del Domingo de Resurrección, el Papa Francisco mencionó a Nicaragua como un lugar en el que los cristianos “celebran la Pascua en circunstancias difíciles”, después de que las autoridades prohibieron las procesiones en las calles y detuvieron a feligreses. 

“Sostiene, Señor, a las comunidades cristianas que hoy celebran la Pascua en circunstancias particulares, como en Nicaragua y en Eritrea, y acuérdate de todos aquellos a quienes se les impide profesar libre y públicamente su fe”, clamó el pontífice desde la Basílica San Pedro antes de impartir la bendición Urbi et Orbi.

Los analistas consultados prevén que, a medida que se acerque el 18 de abril, el acoso y represión persistirá en Nicaragua.

“Usualmente, cuando se acerca la fecha del inicio de la insurrección cívica, el régimen tiene la tendencia a incrementar la vigilancia y el control sobre la ciudadanía; eso incluye detenciones u otras medidas similares. Eso es porque saben que el descontento es extendido y muy fuerte, y tienen mucho temor de que se produzcan actos de protesta o de conmemoración”, manifestó la fuente opositora. 


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