¿Por qué las empresas aéreas no volarán a Nicaragua?

Las aerolíneas informaron que el reinicio de sus operaciones es incierto debido a las exigencias del régimen sandinista. El Consejo Superior de Empresa Privada (Cosep) advirtió que Nicaragua podría ser el único país con un aeropuerto abierto pero sin recibir vuelos.

Génesis Hernández Núñez
El régimen orteguista se ha mostrado inflexible en su decisión de no permitir vuelos en el país si las aerolíneas no cumplen con sus exigencias. Foto | EFE

Los vuelos desde y hacia Nicaragua continuarán suspendidos sin que hasta ahora se conozca fecha exacta del reinicio de operaciones. Las empresas aéreas explicaron que la incertidumbre respecto a la reanudación del transporte aéreo comercial en el país se debe a las exigencias del régimen de Daniel Ortega.

Los vuelos hacia Nicaragua se suspendieron a mediados de marzo por motivo de la pandemia del COVID-19, pese al ambiente de normalidad que el régimen orteguista trató de imponer en el país por esas fechas. Hasta ahora solo se realizan vuelos de carácter humanitario.

DIVERGENTES consultó a las distintas aerolíneas que viajan a Nicaragua y estas explicaron que los requerimientos (exigencias) son de dos tipos: hacia los pasajeros y hacia la tripulación, ambos con sus respectivas implicaciones económicas.

Respecto a los pasajeros, tomando como ejemplo a una persona que está en Estados Unidos y desea viajar a Nicaragua, el régimen sandinista exige a las aerolíneas que tres días antes contacten con el pasajero para que este les envíe los resultados de su prueba de COVID-19 y luego la empresa aérea la reenvíe al Ministerio de Salud (Minsa).

Las aerolíneas consideran que esta no es una responsabilidad que les corresponda, por lo que propusieron al régimen que todo este registro lo hiciera cada persona a través de una plataforma que fuese proporcionada por el Minsa o el Ministerio de Gobernación, pues al final este es un proceso entre las autoridades sanitarias y los usuarios.

Lo ideal, según las empresas aéreas consultadas por este medio de comunicación, es que estas solo se encarguen de validar que el pasajero traiga consigo la prueba y no dejen en sus manos la responsabilidad de leer resultados médicos.

En efecto, según el protocolo emitido el cuatro de agosto por el Instituto Nicaragüense de Aeronáutica Civil (INAC) “la Línea Aérea será responsable que cada pasajero porte su prueba de COVID-19, cumpliendo con las disposiciones de salud pública; caso contrario, se negará el ingreso al país, retornando al pasajero bajo la responsabilidad de la línea aérea”.

En aeropuertos de otros países los gobiernos están permitiendo vuelos siempre y cuando se tomen las medidas sanitarias correspondientes. Las exigencias no son como las propuestas por el régimen sandinista. Foto| EFE

El laberinto de volar a Nicaragua

Por otro lado, las compañías aéreas también se quejan de la burocracia que habría para poder viajar pues, continuando con el ejemplo de un pasajero en Estados Unidos, luego de que la aerolínea contactara por sus propios medios a la persona tres días antes y esta enviará su prueba, después tendrían que remitirla al Minsa y deberían esperar una respuesta.

En todo caso tendrían que esperar que autoricen el ingreso del pasajero y que validen la prueba. Si la respuesta del Minsa es negativa, las aerolíneas tendrían que avisar a sus clientes que no podrían viajar al país y no permitirían que suban al vuelo.

A esto se suma el requerimiento de que la tripulación de los aviones (conformada por piloto, copiloto, ingeniero de vuelo, azafatas, sobrecargos y auxiliares) se realice el examen para descartar contagio por coronavirus cada vez que viajen a Nicaragua.

Se trataría, entonces, de programar a toda la gente para que cada vez que vuele a Nicaragua tenga la prueba vigente tres días antes del vuelo. Además está el tema económico, si vienen cinco tripulantes son 750 dólares por vuelo, detallaron los representantes de las líneas aéreas consultadas.

Las medidas de El Salvador y Guatemala

Los estrictos requisitos del régimen sandinista contrastan con su interés en aparentar normalidad y su nula capacidad de tomar verdaderas medidas de prevención a lo interno de Nicaragua, pues en países como Guatemala y El Salvador, donde sí ha habido un manejo estatal de la pandemia, los vuelos comerciales se reactivarán el 18 y 19 de septiembre respectivamente.

Además, en el caso de El Salvador se ha trabajado en consonancia con la Asociación de Transporte Aéreo Internacional, la Organización de Aviación Civil Internacional, la Autoridad de Aviación Civil de El Salvador y el Ministerio de Salud y se estipuló el uso obligatorio de mascarilla para toda persona que ingrese al Aeropuerto Internacional San Óscar Arnulfo Romero en San Salvador, señalizaciones para mantener el distanciamiento físico de dos metros, videovigilancia para detectar aglomeraciones, entre otras medidas.

A su vez, en el Aeropuerto Internacional La Aurora de Ciudad de Guatemala, se instalará un centro de salud que podrá reaccionar en caso de haber algún pasajero sospechoso de padecer COVID-19 y se mantendrán protocolos de bioseguridad y distanciamiento social.