Entre enero y la primera quincena de julio de 2025, el Ministerio para la Promoción de Emprendimientos —antes de Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (Mefcca)— celebró la apertura de 10 043 nuevos negocios en Nicaragua, que generaron según estos informes oficialistas 50 215 empleos. Sin embargo, economistas consultados por DIVERGENTES advierten que estas cifras no reflejan una tendencia positiva, sino una economía estancada que empuja a miles de personas a subsistir mediante el autoempleo informal.
“Considero que eso es pura propaganda política. En todo caso, de ser cierto, refleja el fracaso de la política económica en Nicaragua. Un país no se desarrolla invirtiendo en negocios de ropa usada. Se desarrolla invirtiendo en tecnologías y empleos de alto valor”, señala el economista y desterrado político de la dictadura, Juan Sebastián Chamorro.
El nuevo Ministerio para la Promoción de Emprendimientos, creado en enero de 2025 en sustitución del Mefcca, detalla que en ese mes se abrieron 732 negocios; en febrero, 1705; en marzo, 1700; en abril, 1694; en mayo, 1281; en junio, 1511; y en los primeros días de julio, 1420.
Estas cifras fueron divulgadas por medios de propaganda oficialista como señal de un entorno económico activo y en crecimiento sostenido. Sin embargo, el tipo de negocios registrados sugiere que se tratan de microemprendimientos en sectores tradicionales, sin mayor innovación,ni capacidad de crecimiento. Solo en julio se reportaron 280 nuevas ventas de alimentos, incluyendo comedores, panaderías, tortillerías y fritangas.
A esto se suman 652 negocios de comercialización, como pulperías, tiendas de ropa usada y ventas de productos varios; 83 talleres de mecánica, carpintería o refrigeración; y 345 servicios personales, entre ellos barberías, salones de belleza, transporte selectivo y clínicas privadas. En contraste, apenas una decena de nuevos negocios está vinculada al turismo o los servicios financieros.
Economía atrapada en la informalidad

Para el economista Marco Aurelio Peña, este tipo de ocupaciones, que abarcan oficios de baja productividad y requieren poca inversión inicial, no ofrecen condiciones de estabilidad, formalización o crecimiento. Considera que su proliferación es un síntoma claro del estancamiento de la economía y del debilitamiento del empleo formal en Nicaragua.
Aunque el régimen los presenta como “logros del buen Gobierno”, los expertos coinciden en que estos emprendimientos no representan un verdadero dinamismo económico, sino una economía atrapada en la informalidad.
“Estamos ante un crecimiento económico que no necesariamente implica desarrollo. Ellos reportan un crecimiento oficial, pero en realidad lo que vivimos es una economía del malestar. En lugar de generar bienestar, esta economía está generando malestar”, afirma.
Peña cuestionó el uso de estadísticas laborales que presentan a Nicaragua como un país en pleno desarrollo económico. Recuerda que esa conclusión parte de un criterio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), según el cual una persona se considera ocupada, si trabajó al menos una hora durante la semana de referencia.
“Si alguien trabajó nueve horas a la semana haciendo jardinería en una casa, ya se le cuenta como persona empleada. Así, bajo ese criterio tan amplio, el Gobierno afirma que nueve de cada diez personas tienen empleo, cuando en realidad solo se trata de que obtuvieron alguna fuente de ingreso, muchas veces mediante el autoempleo”, explicó el experto financiero.
Sin visión empresarial ni innovación

Según Peña, muchos de los nuevos emprendimientos no surgen por visión empresarial, sino por falta de opciones, por lo que la informalidad es un recurso de sobrevivencia en una economía en la que el empleo formal es escaso.
“Son iniciativas que surgen de la necesidad de sobrevivir ante un sistema que más bien genera distorsiones y estrangula, o asfixia en el peor de los casos, tanto al trabajador como al emprendedor”, consideró.
“El verdadero emprendimiento implica detectar oportunidades, innovar y aplicar conocimientos. En otras palabras, el emprendedor es aquel que tiene visión. Y no todos tienen visión. Algunos ejercen la misma actividad todos los días, como ser barbero, pero sin ningún tipo de visión de que su negocio prospere, sino simplemente para sobrevivir”, agregó Peña.
El economista también resaltó que la informalidad domina el mercado laboral nicaragüense, ya que “el 75% de la fuerza laboral trabaja sin seguridad social ni pago de impuestos”, lo que implica una economía paralela y precaria.
Además, señaló que cuatro de cada diez trabajadores están subempleados, es decir, con ocupaciones por debajo de su nivel de formación o con ingresos insuficientes. “Un ingeniero que maneja un taxi está sobrecalificado, pero no tiene alternativas. Eso, en muchos países, se considera desempleo encubierto, pero aquí lo suman al empleo formal”, explicó.
Indicadores oficiales maquillan empleos precarios
Según el Banco Central, la tasa de desocupación en Nicaragua promedió un 3.1% en 2024, por encima del 2.5% registrado en diciembre de 2023. Sin embargo, el subempleo —es decir, trabajos por debajo de las capacidades profesionales o con jornadas reducidas— alcanzó un 39.8 % al cierre de ese año, ligeramente superior al promedio anual anterior. Estos datos refuerzan el diagnóstico de una economía en la que la mayoría de las personas no accede a empleos formales ni de calidad.
La afiliación a la seguridad social representa otro indicador clave. A diciembre del 2024, se registraron 802 372 afiliados al INSS, lo que implica un incremento anual de apenas 1.3 %. Esto se traduce en un aumento de 10 459 asegurados respecto al cierre de 2023. Estos datos reflejan que, si bien hay crecimiento en el empleo formal, es lento y no compensa el peso del subempleo e informalidad que dominan el mercado laboral.
En sus Perspectivas Macroeconómicas 2025, el BCN proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto de entre 3.0 % y 4.0 %, acompañado de una tasa promedio de desempleo estable de 3.0 % a 3.5 %, e inflación controlada entre 2.0 % y 4.0 %. Estas cifras sugieren estabilidad macroeconómica, aunque ocultan una realidad que no refleja mejoras significativas en la vida laboral de la población. La recuperación del empleo formal es modesta, frente al nivel alarmante de subempleo y la masividad de labores informales.
Economía de sobrevivencia
“La economía funciona no gracias a la dictadura, sino a pesar de la dictadura. Porque el nicaragüense no se va a quedar de brazos cruzados. La mamá no está esperando que sea el Estado o el Gobierno el que le dé de comer a sus hijos. El emprendedor no está esperando que sea la dictadura o el Estado el que le venda sus productos. Para nada. Entonces, la economía funciona, y la gente trabaja, sale adelante o sobrevive, a pesar de la dictadura, no gracias a ella”, comentó Peña.
En este contexto, señala que el nivel educativo no garantiza mejores salarios. “La estructura económica no premia la formación profesional, porque no hay sectores que demanden trabajadores calificados”, explica. A ello se suma la politización del empleo público. “Aquí te contratan no por tu hoja de vida, sino por tu afiliación partidaria. El partido es la familia, la familia es el Estado, y todo se mezcla en una sola lógica de poder”, destacó.
Un ministerio para aparentar dinamismo económico

El Ministerio para la Promoción de Emprendimientos fue creado formalmente el 17 de enero de 2025, mediante la Ley 1233, como relevo institucional del acompañamiento a pequeños comercios familiares, según explicó su representante Frania Peralta en una entrevista para el oficialista Estudio TN8.
Según Peralta, el ministerio tiene como misión “fortalecer los pequeños negocios del país” a través de un enfoque integral que abarca planificación estratégica, formalización y acompañamiento técnico.
“Se busca acompañar a las familias nicaragüenses en la realización de planificaciones estratégicas que les permitan un crecimiento paulatino y sostenible” , dijo la funcionaria sandinista.
La funcionaria informó además en el medio oficialista La Primerísima que en 2024 se registraron entre 8000 y 9000 emprendimientos con este apoyo institucional —desde pulperías hasta pequeños comercios y talleres—, marcando el inicio de una “nueva era” para el emprendimiento nacional.
No obstante, pese al discurso oficial, expertos critican que la mayoría de estos proyectos —como barberías, fritangas o ventas informales— carecen de innovación, valor agregado o potencial de crecimiento.
Emprender para sobrevivir
Para los economistas consultados, el auge de pequeños negocios responde más a la necesidad de ingresos que al espíritu emprendedor. “En una economía de sobrevivencia, la gente se inventa cómo generar dinero, aunque sea desde la precariedad”, apunta Peña.
Comentó que a diferencia de los años 80, Nicaragua no tiene una economía estatizada, pero tampoco opera bajo una lógica de mercado sana. “Tiene estructuras anticompetitivas y un Estado con una interferencia negativa. Pero, al final de cuentas, es una economía de mercado, maltrecha, pero lo es. Lo que quiero decir es que no es una economía estatizada como lo era en los 80, no es una economía socialista como tal, como pretendía ser en los 80, y eso provocó un desastre económico”, refirió.
De acuerdo con ambos expertos consultados, los más de 10 mil negocios registrados en 2025 no son señal de progreso ya que los nicaragüenses no están emprendiendo, sino sobreviviendo. Y aunque el régimen intente vender esa realidad como un logro, los datos muestran que Nicaragua está atrapada en la informalidad, el subempleo y la precariedad.