Una fila zigzagueante de camiones se extendía por más de 15 kilómetros en El Triunfo, en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica. Parecía la cola de una culebra de metal que posaba inmóvil a la intemperie. Un jueves de finales de junio, Ramón, un trailero guatemalteco, aparcó su camión. Eran las 2:00 p. m. pero estaba resignado a que con suerte, iba a realizar los trámites en la aduana de Nicaragua hasta el día siguiente.
Ramón tiene 54 años y más de 20 de ser transportista. Durante muchos años se demoraba cuatro días en trasladar cargas desde Guatemala hasta Costa Rica, aseguró. Pero desde hace unos cinco meses, la misma ruta la completa en siete días. La razón de estos retrasos es la misma que señalan varios transportistas consultados: la aduana de Nicaragua.
“La aduana de Nicaragua es un desastre”, aseguró Ramón.
Cuando Ramón no puede tramitar la Declaración Única Centroamericana para el Tránsito (DUCA-T) –el documento electrónico estandarizado utilizado para el traslado de mercancías vía terrestre en Centroamérica–, sabe que la espera se alarga hasta por dos o tres días.
“El problema es que en Nicaragua nunca hay sistema. En Honduras está disponible siempre, pero Nicaragua siempre dice ‘no hay sistema’”, dijo el camionero.
En redes sociales es común ver a los transportistas centroamericanos quejarse de estos retrasos y suelen decir que en Nicaragua es donde exigen más trámites en ventanilla, que obligan a todos sus camiones a pasar por una báscula innecesariamente, y que esto genera demoras y gastos (hospedaje, alimentación, coimas) que en otros países no hacen.

Las operaciones comerciales regionales son las principales perjudicadas por estos retrasos en las aduanas. En 2025, el comercio terrestre que se mueve a través de la región centroamericana representó 10 146.7 millones de dólares, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca).
Retrasos encarecen productos
Arturo Rosabal, presidente de la Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco) y de la Cámara de Comercio de Costa Rica (CCCR), dijo a DIVERGENTES que cuando estas ineficiencias se prolongan, las exportaciones centroamericanas pueden llegar a encarecerse en más de un 30% debido al aumento de costos logísticos, almacenamiento y transporte.
“Esto reduce la competitividad de nuestras empresas tanto en mercados regionales como internacionales”, aseguró Rosabal.
Corredores de alto tránsito como El Guasaule (Honduras-Nicaragua) y Peñas Blancas (Costa Rica-Nicaragua) son puntos donde se registran tiempos más prolongados de espera y mayores niveles de congestión del transporte, de acuerdo con comerciantes, transportistas y especialistas en administración aduanera y comercio exterior, consultados para este reportaje.
Las causas son diversas. Existen factores técnicos como la capacidad de la frontera, los puntos de atención habilitados y la disponibilidad de horarios. Pero también influyen factores asociados al modelo de control estatal de los dictadores sandinistas Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Especialistas consultados señalaron que existen controles de pesajes y revisiones físicas más intensivas, mayores verificaciones fiscales y de seguridad, procesos administrativos con múltiples validaciones y restricciones para la circulación del transporte pesado.
Los transportistas señalaron que otro de los factores de retraso es la prohibición que existe en Nicaragua de que los vehículos pesados circulen a más de 50 km/h. El incumplimiento de esta Ley puede derivar en sanciones y prolongar aún más el tiempo de tránsito por el corredor nica.
Por su ubicación, los puestos fronterizos nicaragüenses son clave para el comercio regional. De acuerdo con datos de la Sieca, Nicaragua fue el país que más gestiones –transmisiones– (177 560) terrestres reportó de Centroamérica en 2025. Se registraron 4653 transportistas y 15 125 medios de transporte. En Peñas Blancas, por ejemplo, hubo 53 802 declaraciones de tránsito terrestre.
Fuentes aduaneras consultadas por DIVERGENTES señalan que las fronteras nicaragüenses presentan fallas tecnológicas, escasez de personal especializado y más de 3000 trámites pendientes de resolución. Hay denuncias sobre falta de transparencia en procesos administrativos y costos adicionales que están pagando los conductores en la frontera hondureña de El Guasaule.
Todo esto ocurre en un país que concentra el 21% del comercio centroamericano y que constituye un corredor estratégico para el transporte terrestre de mercancías.

¿Por qué hay retrasos en Nicaragua?
Los atascos no son una situación exclusiva de un solo punto fronterizo de Nicaragua, sino que se extienden a todas las administraciones aduaneras de la Dirección General de Aduanas (DGA) en las fronteras ( El Guasaule, Las Manos, El Espino y Peñas Blancas).
Nicaragua ha presentado mejoras de infraestructura, y la férrea centralización estatal les permite tener una gestión coordinada de las instituciones presentes en las fronteras (Ministerio de Salud, Comisión de Sustancias Tóxicas, IPSA, Ejército, Policía y Migración). Sin embargo, en los últimos años se han registrado retrocesos en personal técnico calificado.
Una fuente con conocimiento en materia aduanera y logística de carga en Nicaragua, consultada bajo condición de anonimato, dijo que la crisis en los puestos fronterizos tiene su origen en una “severa desarticulación operativa” debido a la falta de personal.

En resumen: una vez que un inspector aduanero o aforador adquiere experiencia y capacitación especializada en la DGA, fácilmente es captado por empresas logísticas y agencias aduaneras que le ofrecen salarios más altos y mejores condiciones laborales.
La alta rotación de personal en aduanas no es novedosa en Centroamérica. Los trabajadores de este sector suelen tener sobrecarga de trabajo y salarios bajos, según fuentes aduaneras regionales. Sin embargo, en Nicaragua la situación se agudiza porque hay una evidente falta de planificación para tapar esa fuga de personal administrativo. Y el dinero no parece ser un problema, ya que la DGA es una de las instituciones más importantes en la recaudación fiscal del país. En 2024, recaudó 27 154 millones de córdobas (740.7 millones de dólares).
Miles de trámites pendientes

Según fuentes aduaneras, la DGA presenta fallas en el sistema informático y en los trámites de registro de transportistas, medios de transporte y conductores. Aquí es donde inician los atascos en los despachos.
Transportistas nicaragüenses consultados, en condición de anonimato, dijeron que el sistema actual presenta fallas recurrentes en la sincronización y réplica de datos, en especial con los servidores de la Sieca. DIVERGENTES envió consultas a la Sieca, pero hasta el cierre de esta nota no ha respondido.
El proceso es más o menos similar para todos los países: los transportistas presentan su documentación ante sus aduanas. Estas otorgan un código único a cada dueño de unidad y a cada conductor que, a su vez, debe tener asociado su respectivo vehículo de carga. Los datos se recogen en el sistema informático y estos se deben replicar en los servidores de la Sieca para que puedan realizar los viajes por la región.
Sin embargo, los transportistas nicaragüenses tienen registros de trámites pendientes desde hace un año. “Hemos caído en la burocracia del servicio. Normalmente estos trámites tardan una semana y ahora, algunas, llevan desde julio del año pasado y siguen sin respuesta”, dijo la fuente aduanera nicaragüense.
Según transportistas consultados, actualmente hay más de 3000 trámites sin respuesta en la Dirección de Asuntos Jurídicos de la DGA. En esta misma oficina también se acumula una cantidad similar de gestiones de importadores y exportadores que ingresan a un ritmo de 200 al día.
“Tráfico de influencias”
DIVERGENTES buscó comunicarse con Marvin Altamirano, presidente de la Asociación de Transportistas Nicaragüenses (ATN), para conocer la postura oficial del gremio, pero no contestó correos ni mensajes por WhatsApp. También se pidió la versión de la DGA y hasta el momento no brindó respuesta.
En Nicaragua, en la oficina de Atención al Usuario de la DGA, la única respuesta que suelen recibir los transportistas es: “El trámite sigue en consulta”. Actualmente, Danys Ortiz, subdirector de Asuntos Jurídicos, es el único funcionario que está a cargo de los departamentos que llevan estos papeleos en las aduanas nicaragüenses.
“Hay demasiada centralización de funciones en una sola persona y la cantidad de trámites recibidos a diario no permite un control ni una correcta asignación ni evacuación de los mismos, generando atraso y caos en las administraciones de frontera”, dijo la fuente.
Existe falta de transparencia en la gestión de algunos trámites en la DGA, aseguran las fuentes aduaneras. Por ejemplo, como no hay un orden auditable para evacuarlos, algunos reciben tratamientos preferenciales y sus trámites salen más rápido. “Esta discrecionalidad no sólo es injusta, sino que corrompe la eficiencia operativa que la DGA debería garantizar”, valoró la fuente.
Arturo Rosabal, presidente de la Fecamco y de la CCCR, dijo que existen pasos fronterizos que, dependiendo del momento y el volumen de carga u otras circunstancias operativas, pueden presentar mayores niveles de congestión.
“Algunos transportistas nos han compartido que, en determinados corredores de alto tránsito como El Guasaule (Honduras–Nicaragua) y Peñas Blancas (Costa Rica–Nicaragua), pueden registrarse tiempos de espera más prolongados”, explicó Rosabal, al ser preguntado sobre las demoras en Nicaragua.
Nicaragua, entre los puntos más lentos del corredor
Para este reportaje, Rodolfo Arce Portuguez, especialista en Administración Aduanera y Comercio Exterior, recogió el criterio técnico de especialistas en aduanas y logística de Centroamérica que optaron por el anonimato. El especialista aseguró, de acuerdo con la experiencia reportada: “Nicaragua continúa siendo uno de los puntos donde con mayor frecuencia se registran tiempos prolongados de espera”.
Arce Portuguez destacó que en este país se han observado avances tecnológicos en algunos procesos y refirió que desde la perspectiva del transporte terrestre internacional “todavía existen oportunidades importantes para agilizar el paso fronterizo”.
Ana Lucía González, especialista en Aduanas y Comercio Exterior, dijo que Nicaragua ha avanzado menos que el resto de la región. Para González, una de las trabas que presenta es que no han logrado digitalizar los procesos.
“Muchos procesos todavía son presenciales. Eso es un reto para todos los países, pero en Nicaragua los procesos son más manuales que en el resto”, apuntó González.
Fuentes aduaneras centroamericanas señalaron que los procesos siguen siendo manuales en Nicaragua como una estrategia de control político: permite que las autoridades vigilen cualquier actividad que consideren contraria a los intereses del régimen Ortega-Murillo.
“No digitalizar es un tema de voluntad política, entonces, estos atrasos en la frontera van más allá de un tema comercial-aduanero”, aseguró una fuente consultada bajo condición de anonimato.
32% de exportaciones de Costa Rica van a Nicaragua

Las demoras en las fronteras nicaragüenses son un secreto a voces entre los transportistas de Costa Rica, según otra fuente aduanera consultada para este reportaje. Sin embargo, las autoridades costarricenses son cautelosas porque el 78% del comercio centroamericano terrestre pasa por Nicaragua.
El pasado 17 de junio, la presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, reconoció que le interesa tener una “relación fraternal” con el régimen Ortega-Murillo en temas de comercio y migración. La mandataria explicó que no puede “despotricar” contra Nicaragua porque es el país vecino donde se moviliza buena parte del comercio costarricense. “No sería tan irresponsable”, defendió.
Según datos de la Declaración Única Centroamericana (DUCA-F), Costa Rica exportó 688.4 millones de dólares en mercancías a Nicaragua en 2025, lo que representó el 32.2% del total de las exportaciones que hizo este país a toda la región.
De hecho, Nicaragua importó 2 130.3 millones ese mismo año de todos los países de Centroamérica. De todo el comercio regional representó el 21%, una cifra que pone de manifiesto la importancia de este país en las transacciones comerciales a nivel centroamericano.
Avances y “cuellos de botella”
Desde los años sesenta, Centroamérica inició un proceso de integración económica para que toda la región fuera una zona de libre comercio y contara con la unión aduanera. Los países –o actores de aquel entonces– se comprometieron a alcanzar esa meta para 1968. Sin embargo, más de medio siglo después, ya se ve, sigue sin cumplirse.
En los últimos años, por supuesto, hubo avances significativos. Rodolfo Arce Portuguez, especialista en Administración Aduanera y Comercio Exterior, explicó que en la región ahora existe un sistema único de facturación y declaración en aduanas (FYDUCA); se han firmado acuerdos con la Organización Mundial de Comercio (OMC) y se han creado figuras como el Operador Económico Autorizado, una certificación para reducir los controles físicos y agilizar los trámites logísticos.
“El gran reto regional sigue siendo lograr una verdadera interoperabilidad entre las administraciones fronterizas, de manera que la información se transmita una sola vez y sea reconocida por todos los países”, agregó Arce Portuguez.
Los lastres de la región, sin embargo, continúan a la vista. El especialista dijo que falta armonización en los procedimientos aduaneros; hay múltiples controles por parte de instituciones que solicitan hasta dos veces el mismo documento y limitaciones en infraestructura física y tecnológica. En una región que tiene una enorme dependencia del transporte terrestre para el comercio entre países, fallan los sistemas informáticos y reina la burocracia.
Por ese motivo, en 2023, la Sieca elaboró una estrategia, con el aval de los países, para ir destrabando el comercio con miras a 2030. El documento se llama Estrategia Centroamericana de Facilitación del Comercio y Competitividad, con énfasis en gestión Coordinada de Fronteras (Ecfcc), y en él se encuentran una serie de acciones que los países centroamericanos deben ejecutar para un único objetivo: reducir los costos y tiempos en el comercio regional.
Ana Lucía González es socia y fundadora de Estratega, una empresa costarricense de asesoría en aduana, logística, comercio y geopolítica. González dijo que esta estrategia de la Sieca “es clara, pero hace falta llevarla a la práctica”.
Carga centroamericana avanza 4 veces más lento que en Norteamérica
Los retrasos son evidentes a lo largo del corredor centroamericano. Pese a que hay 23 pasos fronterizos para el transporte terrestre de mercancías, documentos de la Sieca indican que los vehículos de carga avanzan a 18.5 km/h. En Norteamérica, por ejemplo, las cargas corren a una velocidad promedio de entre 72 y 88 km/h, es decir, hasta cuatro veces superior.
En cuanto a las carreteras, la región dispone de una red amplia (148 176 kilómetros). Sin embargo, no toda se encuentra pavimentada (56.54%) y esto, desde luego, complica la fluidez del comercio. Pero la infraestructura no es el único factor, la situación varía en dependencia de los países. De acuerdo con datos del Estado Actual de la Integración Económica de la Sieca, mientras en Costa Rica el 68% de las carreteras se encuentran pavimentadas, en Nicaragua solo cuentan con el 19.5%.
Y las trabas siguen, a veces, de forma “invisible”. Por ejemplo, el tiempo que un camión permanece detenido antes de poder cruzar una frontera (lo que ocurre en Nicaragua). Normalmente se suele medir el tiempo del despacho aduanero pero no las kilométricas filas antes de ingresar a las aduanas. En el caso de las fronteras nicaragüenses, a veces es un proceso que puede durar horas e incluso días durante los cuales se gasta en estadía, almacenaje, demoras, multas, coimas, entre otros.
Ramón, el trailero guatemalteco, dijo que en Honduras, la Alcaldía de El Triunfo, la zona fronteriza con Nicaragua, habilitó un predio para que los transportistas puedan estacionarse durante el tiempo que requieran (dos o tres días) para cruzar hacia el lado nicaragüense, a cambio de 5$. Les entregan un recibo y este sirve como una especie de salvoconducto para que en las aduanas hondureñas no les impongan una multa de hasta 1200 dólares.
“Después de que uno cruza la frontera El Amatillo (entre Honduras y El Salvador), las autoridades otorgan siete horas para poder cruzar hacia Nicaragua. Es un viaje que se realiza en tres horas y media, pero con los atrasos en las fronteras nicaragüenses es imposible cruzar en ese tiempo, por eso pagamos esos cinco dólares y ya nos evitamos la multa”, contó Ramón
A la luz de la experiencia, el especialista Arce Portuguez sugiere que el verdadero indicador de la competitividad logística debería incluir el tiempo total desde el origen hasta el destino de la mercancía: el llamado “puerta a puerta”.
La logística representa hasta el 40% del costo de las mercancías
La logística es de precisión: un camión varado en una aduana –por un error de registro o validación– desajusta toda la cadena comercial. Y cualquier demora en aduanas afecta directamente los precios de los productos que consumimos. Según datos de la Sieca, la logística representa hasta el 40% de la estructura de costos de las mercancías, mientras en otras regiones suelen ubicarse entre el 15 y el 20%.
Ana Lucía González, especialista en Aduanas y Comercio Exterior, explicó que estos costos son asumidos, en una primera instancia, por transportistas pero luego se trasladan a los exportadores o importadores mediante una tarifa o recargos. Los comerciantes, finalmente, determinan el precio que paga el consumidor final. “Es algo que lo hemos venido sufriendo a lo largo de los años”, dijo González.
Arturo Rosabal, presidente de la Fecamco y de la CCCR, detalló que los camiones atascados en las fronteras significan gastos de transportes, almacenamiento, combustible y utilización de equipos. Además, esto afecta la planificación logística y el cumplimiento de los tiempos de entrega.
“Cuando estas ineficiencias se prolongan, las exportaciones centroamericanas pueden llegar a encarecerse en más de un 30%”, aseguró Rosabal.
En Centroamérica, el producto que más se comercializó entre países fue panadería, pastelería y galletería (510.3 millones de dólares), seguido de medicamentos (338.8 millones) y artículos para el envasado de plásticos (325.6 millones), según datos de DUCA-F.
Los embotellamientos en las fronteras provocan que esta mercancía se deteriore, sobre todo los perecederos. Ana Lucía González dijo que también es retador cumplir con los contratos que se adquieren con las empresas debido a estos imprevistos.
En la región hay algunas experiencias que se pueden ampliar, aseguró la experta. En Costa Rica se han hecho inversiones millonarias para mejorar la infraestructura en las aduanas, mientras que en Guatemala y Honduras han trabajado en integrar sus aduanas para no repetir procesos y que el comercio fluya.
En Nicaragua, de momento, cuando un transportista no es validado, la operación se cae. Si no hay tránsito, el camión no sale del patio. Un solo error puede costar 24 horas de espera. Hay mucha incertidumbre y una sola certeza: un camión que no se mueve es dinero perdido.