Rodrigo Chaves da a la dictadura Ortega-Murillo la Secretaría del SICA

Werner Vargas, candidato del régimen, fue nombrado secretario general del SICA con el apoyo de los representantes de ocho países, entre ellos, del presidente de Costa Rica, país que en ocasiones anteriores lo había impedido. Chaves justifica la decisión para destrabar $153 millones de cooperación internacional. El Gobierno sandinista “tendrá una influencia en Centroamérica que había perdido” desde 2018, aunque de manera pírrica

Werner Vargas, candidato del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en la secretaría general del Sistema de Integración Centroamericana (SICA). Foto: cortesía

El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves, aprobó este jueves el nombramiento de Werner Vargas, candidato del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, en la secretaría general del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) para el período 2022-2026. Una movida que le permitirá al régimen de Nicaragua “volver a tener una influencia en Centroamérica que la había perdido” desde las graves violaciones a los derechos que ha cometido desde las protestas de 2018, según el internacionalista y analista político, Pedro Fonseca. 

“Al régimen de Nicaragua le permite aumentar su margen de influencia en la región, y le permitirá también aprobar presupuestos, denegar o aprobar proyectos, y de alguna manera controlar la secretaría del SICA”, valora Fonseca. 

Sin embargo, un exembajador de Nicaragua, en condición de anonimato, dijo que el nombramiento de Werner Vargas es “una victoria pírrica” para el régimen de Ortega, pues “era un trámite administrativo para destrabar una ayuda de 153 millones de dólares”. 

El exdiplomático considera que tener a un “funcionario gris” en el SICA “no significa nada en términos políticos para Ortega”. Explica que el secretario general es un funcionario administrativo con muy poca incidencia en el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y en la Reunión de Presidentes Centroamericanos, quienes son los que deciden. “Sus funciones, en la práctica, se han reducido a ser un gestor de cooperación internacional, con un proyecto (la integración centroamericana) que no ha avanzado y parece ir a ninguna parte”, valoró. 

Desde 2017, los presidentes de los países miembros del SICA acordaron alternar la secretaría general. A Nicaragua le correspondía nombrar a una persona en ese puesto desde julio de 2021. Sin embargo, el Gobierno del expresidente Carlos Alvarado se opuso. Como las decisiones en el SICA se toman por consenso, la sola oposición de Costa Rica mantuvo trabado el nombramiento hasta este jueves, cuando los representantes de los ocho países que conforman el sistema votaron a favor del candidato propuesto por el régimen Ortega-Murillo. 

“Nos complace, nos llena también de orgullo, poder representar caminos de unión para nuestra Centroamérica, caminos de prosperidad para nuestra Centroamérica, porque eso es lo que todos queremos y necesitamos, trabajar por la paz y el bienestar de nuestros pueblos en unión fraterna”, dijo Rosario Murillo, con emoción, durante su alocución del mediodía de este jueves. 

El funcionario propuesto por Ortega y Murillo fue aprobado este jueves en una reunión virtual en la que participaron tres presidentes: Rodrigo Chaves, Xiomara Castro, de Honduras y Luis Abinader, de República Dominicana.

Werner Vargas, candidato del régimen nicaragüense, fue propuesto desde junio, luego de que fueran rechazados varios aspirantes, entre ellos, una terna integrada por el exguerrillero sandinista y diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacen), Orlando Tardencilla; la titular del Ministerio de Gobernación de Nicaragua, María Amelia Coronel Kinloch; y Luz López Escobar, coordinadora técnica de la Secretaría de Infraestructura del Gobierno Regional Autónomo de la Costa Caribe Norte de Nicaragua.

Vargas fue director ejecutivo del SICA entre 2014 y 2020, bajo la Secretaría General del guatemalteco Vinicio Cerezo. Es abogado, especialista en derechos humanos y en derecho internacional público.

Chaves no escuchó a expresidentes de Costa Rica

El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves. Foto: EFE.

El presidente saliente de Costa Rica, Carlos Alvarado, publicó en su cuenta de Twitter que “con el voto de Costa Rica, el representante de la dictadura de Daniel Ortega, la que viola derechos humanos, persigue medios de comunicación y periodistas, y mantiene presos políticos en condiciones inhumanas, ‘liderará’ el SICA”. 

Alvarado es uno de ocho expresidentes costarricenses que firmaron una carta el 26 de junio para pedir a Chaves que no apoyara al candidato del régimen Ortega-Murillo. “Consideramos que dicha elección resultaría altamente inconveniente a la luz de los principios que han orientado nuestra política exterior, de los instrumentos regionales que velan por la seguridad y estabilidad de Centroamérica, y de los intereses de seguridad nacional de nuestro país”, señalaron los exmandatarios.

En la carta, los expresidentes manifestaron que la designación de Werner Vargas les causaba preocupación por la seguridad nacional, en vista de que él ocupó puestos en la Cancillería nicaragüense y en la Corte Centroamericana de Justicia, cuando se produjo la invasión de Nicaragua a la isla Calero en el año 2010. “Desde ambas instituciones se produjeron acciones que lesionaron gravemente la soberanía, seguridad y tranquilidad de los y las costarricenses y se produjeron daños ambientales de dimensiones considerables, todo lo cual fue documentado en las resoluciones emitidas por la Corte Internacional de Justicia que fallaron en favor de los intereses de nuestro país”, advirtieron los expresidentes.

La expresidenta Laura Chinchilla publicó en su cuenta de Twitter que este jueves 11 de agosto “fue un día triste y de claudicación en Centroamérica, cuando más urge defender la democracia y los derechos humanos”. 

Costa Rica: “No es espaldarazo a Ortega”

EFE/ Jorge Torres ARCHIVO

El canciller costarricense Arnoldo André Tinoco justificó este miércoles la decisión debido al “estancamiento” de unos $153 millones de dólares que no se pueden ejecutar porque el organismo regional se encuentra acéfalo desde julio de 2021. “La ejecución de esos recursos para nuestra región dependen de la firma del Secretario General del SICA”, dijo Tinoco, y recordó que la alternancia en este puesto se acordó durante los años 2013 y 2017, por lo que  “no es ninguna ocurrencia”. 

Sin embargo, el expresidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís (2014-2018), quien firmó el acuerdo en ese entonces, dijo al periódico La Nación el pasado 26 de junio que las condiciones en Nicaragua han empeorado desde entonces, por lo que no es válido mantenerlo.“Costa Rica no tiene por qué elegir al representante de una dictadura asesina. La decisión del Gobierno no puede ser tan pulcra legalmente”, dijo Solís, y añadió: “En el 2017 no habían pasado las matanzas del 2018. Daniel Ortega no se había robado las elecciones. O sea, teníamos pleito, pero el Gobierno de Nicaragua no era ni mucho menos el actual”, señaló Solís. 

Por su lado, el canciller Tinoco aseguró que “no es un apoyo a Ortega. Es completamente falso afirmar que la elección del candidato Werner Vargas sea un espaldarazo a Daniel Ortega”. Tinoco dijo que Costa Rica mantiene su condena a la violación de derechos humanos que ocurre en Nicaragua. “Nos preocupan los presos políticos y sus familiares, la falta de libertad de prensa y otros aspectos que han sido resueltos por los Organismos Internacionales, cuyas resoluciones hemos apoyado enérgicamente”, señaló en el escrito. 

El nombramiento de Vargas será por cuatro años; rige del 2022 al 2026. Posteriormente, le corresponderá a Costa Rica asumir la Secretaría General, de acuerdo con la declaración emitida este jueves.

“En la misma posición que países democráticos”

OEA
Agentes de la policía nacional allanan las oficinas de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Managua (Nicaragua) Archivo. EFE/ Jorge Torres

El internacionalista y analista político, Pedro Fonseca, considera que el nombramiento de Vargas representa para el régimen “mantener una ventana abierta de alto nivel político en la región”. Según Fonseca, esto le permite al régimen nicaragüense estrechar relaciones con sus homólogos de la región, pero no sólo los políticos, sino con organismos no gubernamentales, empresas privadas y entidades corporativas. “Les permite tener un prestigio político que el Gobierno de Nicaragua había perdido desde 2018”, agregó Fonseca. 

Desde la crisis de 2018, el régimen ha sido señalado de cometer crímenes de lesa humanidad, exiliar a miles de personas y mantener a decenas de presos políticos. El aislamiento internacional ha aumentado a raíz del desconocimiento a los resultados de las elecciones de noviembre del año pasado, cuando los mandatarios se eligieron para otro período de cinco años, arrestando a todos los contendientes políticos y eliminando a los partidos de oposición. 

“Volver a contar con una pieza dentro del SICA es un alivio para el régimen porque vuelve a poner en la palestra internacional a Nicaragua, y vuelve a traer cierta normalidad en el funcionamiento político nicaragüense”, dijo Fonseca. Al frente de la secretaría del SICA, Nicaragua contará con las mismas garantías y privilegios que los demás países, según Fonseca. “Acceder a presupuestos y tomas de decisiones desde el SICA. Le vuelve a traer a Nicaragua un nivel de acción que no se tenía”. 

Fonseca considera que, con este nombramiento, el SICA estará cuestionado en materia de derechos humanos, legitimidad electoral y procesos democráticos. “¿Cómo se le va a exigir a la secretaría general del SICA que colabore con la democracia regional si proviene de un gobierno que no lo hace? Es cómo que si un funcionario de Maduro ocupara la secretaría de la OEA”, expuso. 

El exdiplomático nicaragüense dijo que la “condición de paria internacional” que tiene el régimen Ortega-Murillo no cambia con la designación en el SICA. “Prueba de esto es que hoy se reúne el Consejo Permanente de la OEA para aprobar por una amplia mayoría una nueva resolución de condena al régimen Ortega-Murillo”, resaltó. 

Para Fonseca, la decisión del SICA revela que no hubo voluntad política para no aceptar al candidato del régimen nicaragüense, porque la alternancia no está plasmada ni consignada en ninguna norma, como el Protocolo de Tegucigalpa. “Lo que sí están consignados en las normas constitutivas del SICA son los principios democráticos y el respeto por los derechos humanos que deben primar en la región”, recordó Fonseca, y añadió que esta decisión “sienta un pésimo precedente para el SICA”.