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‘Se ven como salidos de Auschwitz’: presos políticos sufren desnutrición y sobremedicación

Margin Pozo, esposa del periodista Miguel Mendoza, camina junto a varios agentes antidisturbios afuera del complejo policial Evaristo Vásquez El Chipote tras la detención del comunicador. Jorge Torres | EFE.

El alivio que les provocó la posibilidad de visitarlos tras más de 80 días secuestrados en la cárcel del “Nuevo Chipote”, fue dinamitado de un tajo cuando los familiares encontraron a sus presos políticos en un estado de tal deterioro físico que la primera referencia que se les vino a la cabeza fueron las fotografías de los judíos del campo de concentración nazi de Auschwitz. “Están demacrados, como traslúcidos. Sufren desnutrición, están siendo sobremedicados y los mantienen aislados. Están irreconocibles”, dijo uno de los parientes.

El peor semblante lo presentan los presos políticos de mayor edad, quienes tienen combos de enfermedades o los aquejan padecimientos crónicos. Son ocho los presos políticos mayores de 60 años y, según el Código Procesal Penal y la Ley del Adulto Mayor, tienen derecho a una opción cautelar diferente a prisión. La pérdida de peso es extrema (entre 12 y 36 libras) y deja entrever una falta de alimentación adecuada, que amenaza a algunos presos políticos con “un desplome orgánico”, es decir que su cuerpo colapse por completo. “Puede terminar en una fatalidad”, advierte uno de los familiares. 

“Están irreconocibles. Están como judíos, demacrados”, dijo uno de los familiares. Todos los presos políticos están en celdas de aislamiento, apenas pudiendo respirar aire libre una vez a la semana, como pausa para los severos y largos interrogatorios bajo la luz de unas lámparas que no se apagan en ningún momento, afectando la capacidad de saber cuando es de día o de noche… y también el derecho de descansar.  

“Sufren enfermedades gastrointestinales debido a la mala alimentación lo que les ha llevado a un estado de desnutrición severa, palidez extrema ya que muchos no tienen acceso al sol”, agrega por su parte un comunicado difundido este martes por 19 familiares de los 36 presos políticos, a quienes las visitas permitidas en el complejo carcelario Evaristo Vásquez –El Nuevo Chipote– los ha sumido en un estado superlativo de preocupación. 

Los presos políticos también están siendo sobremedicados, en un intento, dice un familiar, de que ello se conjugue con la mala alimentación para “quebrarlos”. “Hay desorden en la administración de los medicamentos. Quienes padecen enfermedades crónicas no tienen certeza qué medicamentos les entregan, ya que van sin nombre ni etiqueta, e incluso se ha logrado identificar sobremedicación”. 

Los familiares denunciaron que los carceleros han solicitado nuevos medicamentos que los presos políticos no consumían ni necesitaban antes de su detención ordenada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Sin embargo, no han permitido valoraciones médicas que permitan determinar las condiciones reales de salud. 

Hoyos en el piso para las necesidades

Cristian Tinoco, hija del exvicecanciller nicaragüense Víctor Hugo Tinoco, habla con la prensa afuera del complejo policial Evaristo Vásquez El Chipote tras visitar a su padre. EFE | Jorge Torres

Algunas de las celdas no cuentan con inodoros para realizar necesidades básicas, sino que lo único disponible son hoyos en el piso. De acuerdo a estándares internacionales, estas celdas no son aptas para largos periodos. La banqueta que sirve de cama a los presos políticos cuenta con una fina colchoneta y el frío es tenaz. Los policías tampoco les permiten colchas. 

“Todas estas condiciones extremas a las que están sometidos nuestros familiares constituyen actos de tortura. Tenemos profunda preocupación de que puedan causar daños irreversibles tanto física como psicológicamente”, dice el comunicado de los familiares, quienes demandan visitas con mayor periodicidad y tiempo, en condiciones de privacidad y sin acoso a ellos o los abogados defensores. No obstante, la petición central es la liberación de todos los presos políticos. 

El abogado especialista en derechos humanos, Uriel Pineda, recomendó que el posible daño psicológico de los presos políticos debe ser evaluado por un psicólogo acreditado en base al Protocolo de Estambul para detectar lesiones graves. Si bien es cierto que estos presos políticos tienen una resiliencia psicológica mayor, al contar con una trayectoria amplia de lucha y resistencia social, Pineda señala la posibilidad que se use la malnutrición y sobremedicación para conducir a un desplome emocional. 

“La detención de 90 días bajo aislamiento que impusieron, per se, es considerado un maltrato. Recordá que ellos son presos políticos por alzar su voz contra el régimen, de manera tal que su encarcelamiento es un castigo… Y si a esto le sumas la negación del medicamento, que están desnutridos porque no les dan una adecuada ingesta calórica diaria, es consecuencia de la extensión de ese castigo. Esto ya configura una conducta de tortura física. No solo los están castigando psicológicamente”, alertó el abogado. 

Los familiares aseguraron a DIVERGENTES que el tipo de presión contra las mujeres presas políticas es más fuerte. Sostienen que hay más chantaje psicológico con el tema de la familia; de que son malas madres, como en el caso de Tamara Dávila. “Hay un tratamiento diferenciado, es decir una forma específica de hacer uso de la violencia hacia las mujeres”, aseguraron. 

Juicios políticos en El Chipote

Los familiares de presos políticos señalaron que desde el pasado jueves empezaron a realizarse las audiencias iniciales en El Chipote. Tanto fiscales como jueces han montado sus tribunales políticos en esta temida prisión administrada por la Dirección de Operaciones Especiales (DOEP), el brazo de los Ortega-Murillo en la policía para ejecutar la persecución política. 

“Los procesos judiciales contra nuestros familiares se basan en argumentos falsos y sin evidencias reales. En adición, han cambiado el sitio de realización de las audiencias de último momento, de los juzgados a la Dirección de Auxilio Judicial El Nuevo Chipote, en los procesos espurios y sin fundamentación jurídica que lo sustente; además de no permitir el ingreso de los familiares a las audiencias, aunque la Constitución Política lo consigne”, critica el comunicado.

El abogado Pineda cree que la razón de estos juicios a puertas cerradas en El Chipote tiene la finalidad de mantener en secreto la sarta de irregularidades jurídicas y violación del debido proceso

“Si son juicios públicos les generaría una bola de nieve de denuncias, pero si lo hacen escondidos, solo sabes que los tienen presos y violan su debido proceso pero desconocemos el alcance. Entonces el activismo de derechos humanos queda inerme para activar mecanismos y quejas ante organismos internacionales. No hay más información que te permita hacer una valoración más objetiva para articular una estrategia internacional. Tiene un gran descaro, pero una vez que el gobierno oculta, el impacto se aminora. Es su lógica”, afirmó.

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