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Vacunación en Nicaragua sin estrategia y exposición del personal médico

Una persona muestra hoy su certificado de vacunación contra la covid-19, durante una jornada de inmunización en el Hospital Manolo Morales en Managua. EFE

Eran las 11 de la noche cuando Amy Vásquez llegó al Hospital Monte Carmelo, ubicado en el municipio de Nandaime, en Granada. Ella al igual que cientos de personas más acudió a ese centro de vacunación desde el día anterior para obtener su dosis AstraZeneca durante la jornada para personas mayores de 30 años. En ese hospital, al que ella acudió en años anteriores para dar a luz a sus dos hijos, llegó una multitud de ciudadanos con la esperanza de recibir la inmunizarse contra la Covid-19.

La pandemia y vacunación en Nicaragua tiene dos rostros. Por un lado las publicaciones en redes sociales sobre obituarios, petición económica para comprar medicamento u oxígeno para personas afectadas por el contagio y por otro, una multitud mayor de 30 años acude masivamente a los puestos de salud para obtener la primera dosis de AstraZeneca desde el lunes 20 de septiembre.

En los últimos días, el país ha sido testigo de imágenes sorprendentes y nunca antes vistas, ni siquiera en las promociones del viernes negros: miles de ciudadanos cargando sillas, bancos, sombrillas, agua, café y hasta comida han acudido a las extensas filas desde 24 horas antes de iniciada la vacunación contra la Covid-19.

La jornada también ha sido marcada por el caos y desorden, también por ciudadanos peleando por lugares y unos más vendiendo espacios. La escena más dramática fue en Masatepe, una multitud corriendo para tratar de ubicarse en los primeros puestos. 

El epidemiólogo Leonel Argüello tiene dos valoraciones sobre este escenario. Antes que nada demuestra que la población ha manifestado su interés de acudir a los centros de vacunación sin importar si corresponden o no a su distrito. Segundo, “las filas denotan falta de planificación y que la demanda siempre es mayor que la oferta”. A su juicio, una estrategia definida reduciría las colas y evitaría abusos. “El asunto es que hay que establecer una estrategia desde la evidencia científica no en base a decisiones políticos partidarios”, recomendó. 

Contrario al protocolo dictado por la Organización Mundial de Salud (OMS), en Nicaragua las propias autoridades sanitarias permiten las aglomeraciones. “En vez de promover el distanciamiento no lo estás haciendo porque vos mismo estás permitiendo que las personas se contagien en tus centros de salud”, dijo Argüello en referencia al Ministerio de Salud (Minsa).

Para esta fase, las autoridades destinaron 400 mil dosis AstraZeneca. Hasta ahora, la vacunación se ha realizado en hospitales y centros de salud que cuentan con una infraestructura pequeña y un campus limitado y no techado. En los 68 puestos de vacunación habilitados durante estos cinco días, las extensas filas han sido la principal característica seguido del nulo distanciamiento social, aglomeraciones y el desborde de la población en busca de la primera dosis de AstraZeneca. “Los lugares que el Minsa ha destinado son incorrectos porque deberían buscarse lugares abiertos para vacunar a varias personas. Para eso tenemos estadios, un montón de lugares que están vacíos”, señaló el epidemiólogo. 

El Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) instó a las autoridades sanitarias a “comunicar oportunamente” el plan de vacunación por semana para permitir “evitar aglomeraciones de personas y bajar la exposición a una carga viral alta en las filas de espera”. También urgió instalar más puestos que permitan “desconcentrar el proceso” y “atender en forma organizada mayor cantidad de personas y en la medida de lo posible, coordinar con empresas extensivas en mano de obra horarios de atención in situs”.

En Nicaragua “no ha existido una lucha anti epidemiológica como tal”, a juicio del epidemiólogo Argüello. Para alcanzarla es necesario vacunar al menos al 80% de un territorio específico de la población.“Ese porcentaje aún no lo tenemos ni en las personas mayores de 60 años, tampoco lo tenemos a nivel terrotorial. Entonces si andas vacunando un poquito aquí, allá, no vas a tener el impacto epidemiológico”, explicó. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió durante el 59 Consejo Directivo que el curso de la pandemia sigue siendo “incierto”. Confirmó que el ascenso de casos de Covid-19 en la región es “alarmante”. El incremento se registró principalmente en “la población más joven, con un aumento asociado en el ingreso a las unidades de cuidados intensivos (UCI) y en las hospitalizaciones fuera de las UCI”. La organización relaciona este comportamiento a una mayor “exposición” y “vacunación limitada”. De acuerdo al registro del Observatorio Ciudadano de Covid-19, la población de 30 a 39 años ha sido la mayor afectada por contagios en el país.  

En Nicaragua han arribado un total de 2,127,500 dosis contra la Covid-19. De ello, el 70.86% de las vacunas han sido donadas por Rusia, India y otras bajo el Mecanismo COVAX de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Apenas el 29.14% que corresponde a 620,000 dosis ha sido comprada por el gobierno de Nicaragua.

Minsa expone y explota a personal de salud

El Ministerio de Salud (Minsa) de Nicaragua inicio el pasado lunes la vacunación contra la covid-19 para personas mayores de 30 años, un sector importante que representa cerca del 65 por ciento de la población general. EFE/Jader Flores

La otra cara de la actual vacunación para mayores de 30 años, es el personal sanitario que está en la primera línea de atención de la jornada y que ha sido sometido a jornadas laborales extenuantes, a criterio del especialista. Además, está siendo expuesto al contacto con millones de personas. “Es un error que el Minsa está sometiendo al personal de salud”, reclamó el epidemiólogo Leonel Argüello.

En Managua, el personal sanitario diariamente llega a los hospitales en horas de la madrugada y culmina la jornada en horas de la tarde. “Poner al personal de salud a vacunar a las 2:00 a.m., 3:00 a.m. me parece totalmente incorrecto, además que no les están pagando horas extras”, dijo Argüello. El 22 de septiembre, los profesionales del gremio médico del departamento de Masaya no durmieron. La puesta de vacunas arrancó desde la medianoche según confirmaron a DIVERGENTES personas que recibieron los fármacos en esa zona. “Hay que cuidar al personal de salud y eso no se está haciendo por un error administrativo”, apuntó el especialista. 

Pese a que la jornada tiene una hora de inicio pero no de salida, el personal de salud está desempeñando un buen rol, según un habitante que prefiere identificarse como Carlos. “Los organizadores realmente están haciendo un buen trabajo, todo es llevar a cabo las orientaciones, el proceso fue relativamente rápido”, afirmó. Carlos esperó seis horas para recibir el fármaco en el Hospital Lenin Fonseca, llegó al puesto a las 2:00 a.m. y fue vacunado a las 8:00 a.m. 

El epidemiólogo advirtió que hay una serie de errores que se pueden dar producto del exceso de trabajo en el personal sanitario. “Hay que recordar que todos tenemos un límite y uno se equivoca. Nadie está acostumbrado a poner hasta 300 vacunas a diario”, alertó. Llamó a hacer un trabajo ordenado «para que el personal no se canse”, pidió. 

Nicaragua ha perdido a más 195 miembros del personal de salud entre médicos, enfermeros, visitadores, de laboratorio y otros, según datos del Observatorio Ciudadano Covid-19. Pese a que el Minsa registra un fallecido por semana a causa del virus desde el último mes, solo en esta semana cinco personas del gremio han sido sepultadas tras presentar síntomas relacionados a la SARS-CoV-2. 

Embarazadas deben ser prioridad

“No embarazadas”, anuncian siempre las enfermeras que controlan a la población que llega a vacunarse. “Solo mayores de 30 años. Primera dosis”, repiten constantemente a la multitud. Durante esta jornada, muchas embarazadas expresaron su deseo de aplicarse la dosis. Sin embargo, en Nicaragua este grupo poblacional todavía no tiene acceso a recibir la inmunización contra la Covid-19 y en las últimas dos semanas alrededor de cuatro mujeres que presentaron síntomas han fallecido, según reportaron familiares en redes sociales.  

Para brindar atención a este grupo, Nicaragua tiene el reto de obtener vacunas Pfizer. Hasta la fecha el país solo dispone de tres fármacos que según estudios científicos avalados por la OMS no son recomendados para las mujeres en gestación: la británica AstraZeneca, la rusa Sputnik V y la india Covishield. Según las autoridades mundiales, el inyectable recomendable para embarazadas es la estadounidense.

Recientemente Nicaragua completó su cadena de frío esencial para almacenar vacunas contra la Covid-19 que requieren ultra congelación, como la Pfizer, según afirmó la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Este lunes 20 de septiembre, Martha Reyes, ministra de salud en Nicaragua, dijo a un medio oficialista que la vacuna estadounidense llegará al país “en los primeros días de octubre”.  La OPS anunció a finales de julio que este país centroamericano recibirá una donación de más de 200 mil dosis de Pfizer a través del Mecanismo COVAX. “El Minsa puede priorizar a embarazadas perfectamente, no es mucha la población”, sugirió Argüello. 

El otro grupo de la población que no ha sido inmunizado son los de entre 18 a 29 años. El epidemiólogo apuntó “la población joven se puede vacunar con las dosis que tenemos en Nicaragua”, pero para ello es importante trabajar en una estrategia mejor planificada por parte de las autoridades sanitarias.  

Manejo de la pandemia caracterizada por secretismo

Fotografía cedida por la Embajada de España en Nicaragua que muestra a su encargado de Negocios, Sr. Jaime Ramos Schlingmann (2i), junto a miembros de la delegación española en Nicaragua, mientras posan con carteles del mecanismo COVAX, durante el arribo de un avión con un cargamento de vacunas contra la covid-19 donado a Nicaragua, hoy, en el aeropuerto Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino, en Managua (Nicaragua). El Gobierno de España entregó este domingo el cuarto lote de vacunas contra la covid-19 en concepto de donación a Nicaragua, donde los contagios han crecido cada semana de septiembre según datos del Ministerio de Salud nicaragüense.

El país carece de una estrategia correcta de alertar y educar a la población sobre la Covid-19 porque “no se dicen los números reales de casos, no se hacen suficientes exámenes de laboratorios, no sabemos ni cuántas pruebas se han realizado, no se informa a dónde están los casos, no se señalan los factores de riesgo, no se hacen controles de focos, entonces la información es confusa, todo eso no ayuda a controlar la enfermedad”, especificó el especialista en esta entrevista para DIVERGENTES

El pico epidemiológico admitido hasta por el mismo Minsa que suele brindar información escueta, denuncian médicos independientes. Según el último registro oficial, en la última semana se identificaron 705 nuevos casos de Covid-19 en Nicaragua. 

Esta estadística, difiere por lo documentado por el Observatorio Ciudadano Covid-19, de acuerdo al último informe, en el país se registraron 1,865 casos sospechosos, lo que representa un 61% de incremento respecto al informe anterior. En total, suma 25,156 casos sospechosos y 4,531 muertes sospechosas. 

Según valora el especialista, la enfermedad en Nicaragua “hace lo que quiere” por la falta de estrategia correcta. De continuar así, será complicado controlar el pico epidemiológico, “el contagio es la mejor manera que la enfermedad se mantenga y las aglomeraciones es lo que más se promueve incluso en los centros de vacunación”, criticó.   

Estelí, Managua, Madriz, Matagalpa, Chontales y León son los departamentos con mayor tasa de contagios, según anunció la Organización Panamericana de la Salud (OPS) semanas atrás. La organización alertó de la gravedad de los contagios: el 94% de los 153 municipios en Nicaragua están afectados por Covid-19. “Los casos están distribuidos en todos los departamentos y Regiones Autónomas”, reveló Enrique Pérez Gutiérrez, jefe de la Unidad de Gestión de Información en Salud y Evaluación de Riesgo de la OPS. 

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