El viaje de una tortuga paslama: su arribada y cómo observarlas sin ponerlas en riesgo

Cada temporada, miles de tortugas paslama llegan a las costas del Pacífico de Nicaragua para anidar. ¿Qué ocurre desde que salen del mar hasta que sus crías emprenden el camino de regreso? Te contamos cómo eligen la playa, construyen sus nidos, incuban sus huevos y enfrentan amenazas como el cambio climático, la iluminación artificial y el turismo sin control.


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La temporada de arribadas de la tortuga paslama o golfina (Lepidochelys olivacea) está en pleno desarrollo en las playas del Pacífico de Nicaragua. En la segunda arribada masiva de 2026, que se extendió durante ocho días, fueron resguardadas 30 388 hembras anidantes en las playas de La Flor y Chacocente, según el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).

Se conoce como arribada al fenómeno en el que cientos de tortugas hembras llegan de manera masiva y sincronizada a una playa para desovar. De acuerdo con una especialista en tortugas marinas, que pidió mantener su identidad en anonimato por el estado policial vigente en Nicaragua, se considera una arribada cuando llegan más de 1000 tortugas a una misma playa

Este fenómeno que dura en promedio de 3 a 8 días, continuará durante los próximos meses. Pero ¿qué ocurre desde que una paslama llega a la playa hasta que sus crías emprenden el camino de regreso al mar?

Aunque playas como La Flor y Chacocente cuentan con vigilancia del Ejército, personal del Marena y comunitarios, las tortugas y sus nidos siguen expuestos al saqueo de huevos y a otras amenazas. Conocer el proceso de anidación permite entender qué enfrenta la paslama en cada etapa y qué cuidados se debe de tener si pretendes ver el proceso de anidación.

Preparando recomendación…

La especialista manifiesta que la arribada de esta especie es una estrategia de sobrevivencia y según estudios científicos, se relaciona con determinadas fases lunares, especialmente con el cuarto menguante.  Aunque también intervienen factores ambientales como las mareas, las condiciones del mar y el viento. 

Esto no significa que las paslamas solo aniden durante las arribadas. También pueden hacerlo de manera solitaria, en distintos momentos y en otras zonas de las costas del Pacífico de Nicaragua.

Antes de anidar: cómo se sincronizan y se reproducen

El viaje de una tortuga paslama: su arribada y cómo observarlas sin ponerlas en riesgo
Arribada de tortugas de paslamas en el Refugio de Vida Silvestre La Flor, en San Juan del Sur, Rivas. Divergentes| Foto tomada de Canal 4

Pero ¿cómo logran llegar casi todas al mismo tiempo? La especialista explica que existe una sincronización entre las hembras y señala que las feromonas podrían participar en este proceso. A esto se suma otro comportamiento sorprendente: muchas tortugas regresan a la zona donde nacieron para reproducirse.

“Cuando las tortugas nacen, adquieren una especie de ‘impronta’ del lugar donde comenzaron su vida. Esa información les ayuda, años después, a regresar a la zona donde nacieron para reproducirse”, explica. Es decir, desde que salen del cascarón y recorren la costa, van registrando información de esa playa que posteriormente les permite regresar a esa zona para reproducirse, “y se ha logrado verificar porque como cuidadores realizamos marcajes y sí se ha detectado que las tortugas anidantes llegan a la misma zona”.

Antes de desovar, las tortugas tienen su período de apareamiento. El macho es más pequeño, pero con ayuda de sus pequeñas garras que tienen en sus aletas anteriores se sube a la hembra. Ellas se pueden aparear con varios machos y viceversa.

La especialista explica que también se han observado huevos no fecundados en la tortuga tora. Según la bióloga, una posible explicación es que no haya suficientes machos. Esta situación resulta especialmente preocupante porque la “especie se encuentra casi extinta en el Pacífico de Nicaragua”. 

“Hace algunos años observé el desove de una tortuga tora y solo llegó a anidar una, situación que preocupa”, indica.

Luego cuando ya están listas se comunican entre ellas y se van acercando a la playa donde anidan. “Las ves cabeceando, incluso las puedes observar una sobre otra de la cantidad que hay en los 2, 3 o 4 kilómetros de la costa… pero desde que ellas se van acercando, ellas están observando si la playa tiene las condiciones necesarias para desovar, eso va a depender de la especie”, manifiesta. 

La playa también tiene que ser adecuada

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Las tortugas marinas seleccionan cuidadosamente el sitio de anidación según las condiciones de cada especie, preparan y camuflan sus nidos antes de regresar al mar. Divergentes| Foto tomada del Marena

Aclara que, según la especie, buscan anidar en playas o espacios distintos. Por ejemplo, la paslama busca playas con arena más fina y plana, esto permite que con mayor facilidad puedes escarbar su nido.

Además valoran la distancia al mar, la marea, la pendiente, que no existan muchos obstáculos como troncos o esté demasiado sucia la playa, qué tan erosionada esté la costa, que no haya faros e iluminación cercana o sombras, o que haya gente frecuentando el espacio, “dan la vuelta y se van, regresan otro día o buscan otra playa”.

En el caso de las tortugas tora (Dermochelys coriacea), la especialista explica que ellas optan por anidar en playas con dunas (montículos de arena), porque su nido es de casi 90 centímetros en comparación a la paslama. Y es que, la tortuga tora es una especie de gran tamaño. La carey (Eretmochelys imbricata) anida en las costas del Pacífico pero opta por playas con mucha vegetación, porque ella desova en los zarzales porque debe estar segura que su nido queda cubierto. La tortuga torita o verde (Chelonia mydas), también busca espacios con vegetación, aunque no se mete a los zarzales como la carey, pero sí aseguran su nido. 

Al salir del mar, las tortugas recorren la playa y analizan si es segura y si reúne las condiciones que necesitan para anidar. Limpian la zona donde van a desovar con sus aletas anteriores y posteriores con movimientos circulares, incluso apartan la basura que hay en el sitio que eligieron. Si les gustó el lugar, hacen el orificio y la profundidad de este dependerá del tamaño de su aleta.

Si el nido se derrumba, se mueven de lugar y buscan otro espacio para volver a hacerlo o se devuelven a la playa y regresan otro día o más tarde, dice la bióloga. En el caso de las tortugas carey, explica que mientras están haciendo el hoyo, y hay raíces que no pueden quebrar, dan la vuelta y detienen el proceso de anidación. 

Al finalizar de hacer el hueco, depositan sus huevos y entran como en un momento de trance, los tapas con mucho cuidado, cuando el nido ya está completamente tapado de arena, lo camuflan con sus aletas anteriores y posteriores y regresan al mar. En el caso de la torita y la carey, son especies que más se esmeran para tapar su nido. 

Las tortugas marinas, en especial las paslamas durante las arribadas, realizan la mayoría de sus anidaciones de noche, aunque, según la bióloga, también hay tortugas que desovan durante el día. Cuando finalizan el proceso de anidación regresan al mar. 

Del huevo a la cría: temperatura y tiempo de incubación

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La temperatura de los nidos es determinante para el desarrollo de los huevos y la proporción de machos y hembras que nacen. Divergentes| Foto tomada del Marena

La especialista explica que la cantidad de huevos que pone una tortuga marina dependerá de la especie. Según ella, la paslama puede llegar a poner hasta 100 huevos, la carey unos 120, la torita alrededor de 90 y la tora unos 70 huevos. 

Esto no significa que aniden una sola vez por temporada. La bióloga explica que pueden hacerlo hasta siete veces y que, en el caso de la paslama, algunas anidan más que otras, dependiendo de su madurez. “Se cree que las más jóvenes anidan más”, señala. 

Una vez que quedan en la arena, los huevos pueden tardar entre 45 y 90 días en incubarse, dependiendo de la especie, la temperatura, la humedad y las características del nido, explica la especialista. 

La especialista enfatiza en que la temperatura del nido juega un papel determinante durante la incubación. Los nidos más cálidos suelen acelerar el desarrollo de los embriones, mientras que los más fríos pueden prolongarlo. Pero hay algo aún más importante: en las tortugas marinas, la temperatura de la arena influye en el sexo de las crías.

Las temperaturas más altas producen una mayor proporción de hembras y las más bajas, machos. Por eso, el aumento de las temperaturas asociado al cambio climático también puede alterar la proporción de sexos de las nuevas generaciones de tortugas. Esto explica por qué pequeños cambios en la temperatura de los nidos pueden tener consecuencias importantes para las poblaciones de tortugas marinas

Según la bióloga, la temperatura óptima es de 29 grados centígrados para que haya una proporción entre machos y hembras. 

Es por ello, la importancia que en las playas de anidación en Nicaragua existen viveros de conservación, porque “uno los maneja, les quita sombra o les pone, dependiendo de las condiciones climáticas. Se les coloca un aparato para conocer cómo se comporta la temperatura dentro de los nidos durante la incubación. Estos datos permiten analizar cómo el calor de la arena influye en el desarrollo de los huevos y en la proporción de hembras y machos que nacen”.

El cambio climático también amenaza su reproducción y alimentación

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El cambio climático puede alterar las condiciones de los nidos y, en el caso de la carey, deteriora los ecosistemas coralinos y otros hábitats donde encuentra alimento y refugio. Divergentes| Foto tomada del Marena

Otro de los riesgos que analiza la bióloga, es que al no tener el nido la temperatura óptima, puede que los huevos no se desarrollen, nazcan pocas tortugas o tarden más tiempo para nacer, ya sea porque hubo demasiada humedad, se dio la proliferaciones de hongos en los nidos o por los mismos depredadores, entre ellos los humanos, animales silvestres y hasta los perros cuando están en las comunidades silvestres.

El cambio climático también afecta la alimentación de las tortugas marinas. En el caso de la tortuga carey, la bióloga explica que esta especie se alimenta principalmente de organismos asociados a los ecosistemas coralinos, como las esponjas. Cuando ocurre el blanqueamiento de los corales, estos ecosistemas se deterioran y pueden disminuir las fuentes de alimento disponibles para las tortugas.

Aunque en las costas del Pacífico nicaragüense no existen grandes extensiones de corales, la bióloga señala que todavía hay algunos ecosistemas coralinos, especialmente en la zona de Chinandega, que han sido poco estudiados. También recuerda que hace algunos años el Marena impulsó iniciativas para plantar corales en Playa Gigante, principalmente como una medida para apoyar la pesca sostenible de las comunidades.

La carey, sin embargo, no depende únicamente de los arrecifes. La bióloga explica que también puede permanecer en zonas de esteros, pero estos espacios tampoco están fuera de peligro. La contaminación, la alteración de los ecosistemas y otras actividades humanas pueden afectar los sitios donde estas tortugas encuentran alimento y refugio.

¿Cómo observarlas sin ponerlas en riesgo?

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968 tortuguillos de paslama fueron liberados el 14 de septiembre en el Refugio de Vida Silvestre Río Escalante Chacocente, Carazo, como parte de la campaña nacional “Junt@s Conservamos Nuestras Tortugas Marinas”. Divergentes| Foto tomada del Marena

En fotografías difundidas por medios oficialistas se observa que el Marena, como parte de su campaña nacional “Junt@s Conservamos Nuestras Tortugas Marinas”, invita a turistas a conocer el proceso de anidación e incluso a participar en la liberación de crías. Pero surge una pregunta: ¿existen realmente las condiciones necesarias para recibir visitantes durante este proceso en el Refugio de Vida Silvestre Río Escalante-Chacocente y en el Refugio de Vida Silvestre La Flor?

La bióloga advierte que el personal disponible no es suficiente para atender las arribadas y, en esas condiciones, permitir el ingreso de turistas puede representar un riesgo adicional para las tortugas y sus nidos. “Sé que los turistas llegan con ilusión a verlas, pero a veces estos no respetan los protocolos y se convierten en una amenaza”, explica.

Agrega que observar una tortuga no significa acercarse lo más posible a ella sino aprender a verla sin interferir en su comportamiento natural. Por eso, la especialista recomienda seguir una serie de medidas para reducir las molestias durante este proceso.

  1. Ingresar únicamente a sitios autorizados y respetar las zonas establecidas de observación.
  2. Entrar acompañado por un guía autorizado.
  3. Respetar los horarios establecidos, porque los procesos de anidación dependen de la especie.
  4. No acercarse por cuenta propia a las tortugas. 
  5. No tocarlas ni manipularlas mucho menos a sus huevos.
  6. Al ser en su mayoría las anidaciones de noche, no tomarles fotos con flash, no llevar linternas con luces blancas, pues alteran su comportamiento y las desorientan. El personal técnico utiliza la luz roja.
  7. No hacer ruido.
  8. No bloquear el recorrido de las tortugas en todo momento, desde que salen del mar, en el proceso de anidación y cuando retornan. 
  9. Evitar caminar en las zonas de incubación. 
  10. Evitar llevar mascotas a las áreas protegidas de anidación. 
  11. No hacer fogatas y no dejar basura en la playa.
  12. No ingresar vehículos motorizados o caballos a la playa de incubación.

La protección de las tortugas no depende únicamente de quienes trabajan directamente en las playas. La bióloga llama la atención sobre otras amenazas, como la iluminación artificial y las construcciones cercanas a la costa, que pueden alterar los sitios de anidación. También hace un llamado a los visitantes: la fauna silvestre no debe manipularse sin la supervisión de una persona capacitada.

Una familia encontró una tortuga marina en la playa de Poneloya, León, y compartió el momento en redes sociales.
Durante estos encuentros es importante mantener una distancia prudente y permitir que la tortuga continúe su camino hacia el mar sin obstáculos. Divergentes| Video tomado en redes sociales