El primer informe trimestral de 2026 de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) advierte que la ofensiva contra la prensa independiente nicaragüense ha evolucionado hacia un modelo más amplio, en el que participan activamente voceros oficialistas y actores no estatales que operan desde plataformas digitales para desacreditar, intimidar y presionar a periodistas en el exilio.
La FLED advierte que los ataques responden a una estrategia articulada desde los altos mandos políticos. “Cabe señalar que la persistencia de estas acciones no responde a iniciativas individuales de los voceros del gobierno, sino que forma parte de una estrategia de comunicación definida desde la vocería gubernamental”, indicó la organización.
También se señala que en estos espacios, los periodistas independientes son objeto de descalificaciones sistemáticas y señalados de forma reiterada con calificativos como mercenarios del micrófono, traidores o vendepatria. El informe también documenta que estas agresiones adquieren formas específicas contra mujeres periodistas, con componentes de violencia de género que incrementan su exposición y riesgo.
“Los voceros sandinistas retomaron durante el primer trimestre de 2026 el uso de plataformas digitales para desacreditar, presionar y amenazar a periodistas y medios independientes. Espacios de propaganda y odio como La Verdad Verdadera, conducido por Moisés Absalón Pastora, y El Búnker de Stalin, dirigido por Stalin Vladimir Centeno, se presentaron como nuevos canales desde los cuales se difunden estas agresiones de forma sostenida”, indica el estudio.
Ataques digitales como eje de la presión
El informe de la FLED, publicado este 10 de abril de 2026, registra 44 agresiones entre enero y marzo, todas concentradas en el entorno digital, lo que evidencia la consolidación de este nuevo patrón.
“Durante el primer trimestre de 2026, FLED documentó 44 agresiones contra periodistas y medios independientes, todas correspondientes al indicador de agresiones verbales, escritas y digitales y concentradas en el entorno digital a través de agresiones orientadas a estigmatizar, descalificar y hostigar”, indica el organismo en su informe.
El documento describe un entorno marcado por amenazas, vigilancia, judicialización y restricciones al acceso a la información pública, prácticas que buscan limitar el ejercicio periodístico incluso fuera del territorio nacional .
Actores no estatales amplifican la narrativa oficial
El monitoreo identifica que los actores no estatales concentran la mayor proporción de agresiones, mientras que los voceros oficialistas participaron en 18 agresiones (40%) y los paraestatales en 4 casos (10%) .
“La distribución de los agresores en el primer trimestre de 2026 muestra una participación predominante de actores no estatales, responsables de 22 de las 44 agresiones documentadas, lo que equivale al 50% del total”, indica el informe.
“Los actores no estatales concentran la mayor proporción de agresiones y en la mayoría de casos operan mediante cuentas bajo seudónimos, utilizando un lenguaje alineado con el discurso de voceros oficialistas y de fanáticos sandinistas declarados”, agrega el informe.
En paralelo, la organización identificó cerca de mil comentarios descalificantes en publicaciones de medios independientes durante el trimestre, lo que evidencia la escala del hostigamiento digital.
Libertad de prensa deteriorada
El deterioro de la libertad de prensa en Nicaragua se remonta a la crisis sociopolítica de 2018, cuando el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo inició una ofensiva sistemática contra medios independientes mediante allanamientos, confiscaciones, cancelación de personerías jurídicas y detenciones arbitrarias de periodistas.
Desde entonces, más de 50 medios de comunicación han sido cerrados o confiscados, redacciones completas forzadas al exilio y decenas de periodistas encarcelados o expulsados del país. La clausura de espacios informativos dentro del territorio obligó a trasladar la cobertura al exterior, transformando el ejercicio periodístico en una práctica de alto riesgo, y sostenida a distancia.
Este cierre progresivo explica el desplazamiento de la represión hacia el entorno digital. Con la mayoría del gremio fuera del país, las agresiones se han concentrado en redes sociales y plataformas en línea, donde el control se ejerce mediante campañas de hostigamiento, vigilancia y desinformación.
Influencia rusa en el aparato mediático oficialista

Este ecosistema de propaganda se articula además con alianzas internacionales. Un informe de Reporteros Sin Fronteras titulado Nicaragua, una plataforma latinoamericana para la propaganda rusa documenta que el país se ha convertido desde 2022 en un centro regional para la expansión de narrativas alineadas con el Kremlin.
La investigación señala que esta estrategia se desarrolla a partir de la colaboración entre el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo y medios estatales rusos como RT en Español y Sputnik, lo que ha permitido insertar contenidos, métodos de producción y líneas editoriales dentro del ecosistema mediático oficialista.
El informe advierte que esta cooperación incluye transferencia de contenido, equipamiento técnico y programas de formación dirigidos a comunicadores afines al oficialismo, fortaleciendo capacidades para producir campañas comunicacionales alineadas con estas narrativas.
Además, RSF destaca que esta red opera en un contexto donde la mayoría de los medios independientes han sido cerrados, confiscados o forzados al exilio, lo que facilita la circulación de mensajes sin contrapeso informativo.
Periodistas bajo presión dentro y fuera del país
Las agresiones documentadas por la FELED afectan principalmente a periodistas como individuos. El 80 % de los casos corresponde a personas naturales, mientras que el 20 % afecta a medios como estructuras jurídicas .
El informe también evidencia el impacto económico del exilio. Al menos 15 comunicadores se vieron obligados a buscar empleo fuera del periodismo durante el primer trimestre de 2026 .
“Durante los meses de febrero y marzo, FLED conoció de periodistas que se vieron obligados a solicitar apoyo de fondos de emergencia para cubrir gastos básicos como el alquiler y la alimentación, ante la falta de ingresos estables en el exilio”, detalla el documento.
A nivel internacional, Nicaragua se mantiene entre los países con peores condiciones para el ejercicio del periodismo. El Índice Chapultepec la ubica en la categoría “Sin Libertad de Expresión”, con 18.22 puntos sobre 100. El informe también retoma hallazgos del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua, que documenta vigilancia, hackeo de cuentas y campañas de difamación contra periodistas incluso fuera del país .
Pese a este escenario, FLED concluye que los medios independientes continúan informando desde el exilio, pero enfrentan un entorno cada vez más hostil en el que las agresiones digitales, la propaganda y la presión política se combinan para limitar su alcance y credibilidad.