En medio de la arremetida de la dictadura copresidencial en contra de Bayardo Arce, el temido exjefe de la Seguridad del Estado y figura clave del aparato represivo sandinista, Lenin Cerna, abandonó este lunes 28 de julio su casa de habitación para evitar ser capturado. Fuentes cercanas a su entorno confirmaron que el inmueble, ubicado en Managua, fue ocupada policialmente, después de expulsar a sus escoltas personales.
“Lenin está escondido. Anda de casa en casa de seguridad, junto a su esposa, Marisol Castillo. Las luces de su casa están apagadas desde el lunes”, informó la fuente. “[…] cuando llegaron a buscarlo ya no lo encontraron. Se fugó al ver la intervención contra Bayardo (Arce). Él sabe que Rosario (Murillo) lo ha tenido siempre en la mira”.
El proceso impulsado por la Procuraduría General de la República (PGR) en contra de Arce, y su sucesivo arresto, ha espantado a personajes de la vieja guardia sandinista y que riñen con Murillo, en especial Cerna y Francisco “Chico” López Centeno, figuras leales a Ortega, pero detestados por la “copresidenta” que, coinciden fuentes sandinistas, impulsa esta purga contra ellos, al considerarlos estorbos para su plan de sucesión dinástica.
Las diferencias entre Cerna y Murillo son de vieja data. Fue apartado del círculo de poder por la copresidenta en 2011. Ese año, lo expulsó a la fuerza del complejo de El Carmen, donde Cerna tenía una oficina en la Secretaría del Frente Sandinista. La escena fue interpretada como una humillación directa a la vieja guardia del sandinista, símbolo del desplazamiento de los históricos a manos del poder centralizado que Murillo empezaba a consolidar.

La ruptura tuvo como trasfondo una investigación por corrupción en la Dirección General de Ingresos (DGI), en la que Cerna fue salpicado y que estuvo dirigida por Néstor Moncada Lau, su antiguo subalterno en la Dirección General de Seguridad del Estado (DGSE). Murillo aprovechó la coyuntura para favorecer a Moncada, quien terminó por ocupar el lugar de máxima confianza en el aparato de inteligencia del régimen, relegando a Cerna al ostracismo.
Aunque su figura parecía borrada del tablero oficial, diversas fuentes citadas por DIVERGENTES aseguran que Cerna fue reincorporado discretamente a las labores de inteligencia después de la crisis de 2018, bajo coordinación de Moncada y con respaldo de asesores cubanos. Incluso, habría sido incluido en el negocio del oro controlado por el régimen, razón por la cual fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Su regreso, sin embargo, no ha sido suficiente para borrar la fractura con Murillo, quien lo mantuvo alejado de toda visibilidad pública, y ahora ha desatado su cacería.