“Es un centro de terrorismo”: Dictadura amenaza con cerrar la UCA

“La UCA que es un centro de terrorismo, aún actual, de desinformación y de promoción de violencia; no está al día con el Ministerio de Gobernación. No tiene sus requisitos, aunque se les ha dado cuatro veces prórroga”, advirtió el diputado sandinista Wilfredo Navarro. Desde la semana pasada, las autoridades académicas del centro de pensamiento jesuita temen la cancelación, después que el régimen de Ortega intentó asfixiarla económicamente

Sede de la Universidad Centroamericana (UCA). Divergentes.

Tras haber expropiado varias universidades privadas, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo se prepara para dar la estocada final a la educación superior en el país: El diputado sandinista Wilfredo Navarro anunció este lunes a los medios de comunicación oficialistas que la Universidad Centroamericana (UCA) “no está al día con el Ministerio de Gobernación”, en una clara amenaza a una nueva confiscación que podría gestarse desde la Asamblea Nacional, como ha venido haciendo el partido de gobierno en las últimas semanas.

“La UCA que es un centro de terrorismo, aún actual, de desinformación y de promoción de violencia; no está al día con el Ministerio de Gobernación. No tiene sus requisitos, aunque se les ha dado cuatro veces prórroga”, aseguró el diputado tránsfuga. Fuentes sandinistas aseguran que el trámite de cierre es inminente y ya está en manos del Parlamento leal a los Ortega-Murillo. 

Anteriormente, el régimen intentó asfixiar económicamente a la universidad con el presupuesto de la República. Este año le otorgó un millón de córdobas. Las medidas han afectado a los estudiantes becados, quienes temen un cierre definitivo del centro. La universidad ha sido un obstáculo para el régimen de Ortega y Murillo desde que iniciaron las protestas de abril de 2018, pues varios de los estudiantes que encararon a la dictadura eran estudiantes de la UCA, como es el caso de Lesther Alemán, declarado culpable del supuesto delito de “conspiración para cometer menoscabo a la integridad nacional”. 

Las autoridades del campus dijeron hace algunas semanas a DIVERGENTES que estas medidas “afectan las posibilidades de la Universidad de continuar otorgando becas totales y parciales a estudiantes que por su condición socioeconómica se ven impedidos de hacerle frente a los costos de su formación universitaria”. Las autoridades del recinto agregaron que “hasta el momento la Universidad no ha afectado las becas activas, no obstante, se ha limitado significativamente el número de nuevas becas otorgadas para aspirantes de nuevo ingreso”. Sin embargo, desde la semana pasada las autoridades académicas temen la cancelación de la UCA, uno de los principales centros de pensamiento de Nicaragua. 

Estatizan las primeras tres universidades

Fotografía de la fachada de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI). EFE.

La Asamblea Nacional, de mayoría sandinista, creó este lunes tres nuevos centros de educación superior, con los documentos e infraestructura ocupadas a seis universidades privadas que fueron despojadas de sus personalidades jurídicas la semana pasada.

A petición del Ejecutivo, los diputados establecieron la nueva Universidad Nacional Politécnica (UPN), en sustitución de la Universidad Politécnica de Nicaragua (Upoli), que fue un bastión de las protestas antigubernamentales entre abril y junio de 2018, cuando decenas de jóvenes se atrincheraron en su interior, para evitar ser capturados por la Policía Nacional, en uno de los momentos más crudos de la crisis de Nicaragua, que ha dejado cientos de muertos.

De la misma manera, creó la Universidad Nacional «Francisco Luis Espinoza Pineda» con lo que antes fue la Universidad Católica del Trópico Seco (Ucatse), que pertenecía a la Arquidiócesis de Estelí, una de las más críticas del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

Los diputados crearon un tercer centro, denominado Universidad Nacional Multidisciplinaria «Ricardo Morales Avilés», para aglutinar a la Universidad Paulo Freire (UPF), la Universidad Popular de Nicaragua (Uponic), la Universidad Hispanoamericana (Uhispam) y la Universidad Nicaragüense de Estudios Humanitarios (UNEH).

Según la Asamblea Nacional, dichos centros serán sucesores «legales sin solución de continuidad» de las extintas universidades, y gozarán de «personalidad jurídica, autonomía funcional, técnica, administrativa y financiera, patrimonio propio, duración indefinida y plena capacidad para adquirir derechos y contraer obligaciones», además serán miembros del Consejo Nacional de Universidades (CNU).

Las universidades ilegalizadas la semana pasada formaron parte de un grupo de 14 centros de estudios superiores a los que el Parlamento orteguista canceló sus personalidades jurídicas por petición del Ejecutivo desde diciembre de 2021.

También pertenecen a un conglomerado de 87 organizaciones no gubernamentales que han sido ilegalizadas desde las protestas antigubernamentales de 2018, que fueron lideradas por estudiantes, en su mayoría universitarios.

La decisión del Ejecutivo y del Legislativo ha causado polémica en Nicaragua, debido a que aumenta la influencia del Estado en las universidades del país. Al menos uno de los rectores, Adrián Meza, de la UPF, optó por el exilio en Costa Rica, alegando razones de seguridad.

Las masivas manifestaciones antigubernamentales lideradas por los estudiantes en abril de 2018 fueron neutralizadas con ataques armados que dejaron al menos 355 muertos, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), de los cuales el Gobierno ha admitido 200 y denunciado se trató de un intento de golpe de Estado.

Nicaragua atraviesa una crisis política y social desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las controvertidas elecciones generales del pasado 7 de noviembre, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión. (Con información de EFE).

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