Dictadura obliga a evangélicos a centralizar en Managua la celebración del Día de la Biblia

Aunque las principales denominaciones evangélicas están promoviendo dicho evento en la plaza de La Biblia, el próximo 24 de septiembre, en los departamentos y municipios las autoridades han prohibido a las pequeñas congregaciones festejar esta fecha en espacios públicos

Foto tomada del archivo del 19 Digital

El Día de la Biblia, una de las principales celebraciones de los evangélicos, este año tendrá un matiz distinto. El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha obligado a las diferentes denominaciones a concentrar esta actividad únicamente en Managua, en la plaza de La Biblia, donde cada año los cristianos se reúnen en jolgorio. En una llamativa convocatoria, estas denominaciones invitaron a participar de este evento el próximo 24 de septiembre y anunciaron que el expositor de la palabra será el pastor Omar Duarte, uno de los líderes evangélicos que “bendice” abiertamente al régimen sandinista.

Pero en un escenario opuesto, en los departamentos, los pastores han informado que las autoridades les han prohibido festejar esta fecha en lugares públicos, y les orientan a celebrar esta actividad cristiana dentro de los templos. Por lo general, las iglesias evangélicas acostumbran festejar este día con caravanas, marchas y reuniones al aire libre. Este año no podrán hacerlo.

A través de una circular publicada en redes sociales, el Consejo Nacional de Pastores de Nicaragua (CNPEN) con sede en Nagarote, informó que por “orientaciones de las autoridades civiles”, la celebración del Día de la Biblia no se llevaría a cabo en ese municipio ubicado en el occidente del país.

“Ellos (las autoridades) expresan que la razón es (por) seguridad de los participantes, por tal motivo invitamos a cada uno de ustedes a realizar sus celebraciones en sus templos”, señala el comunicado.

El 17 de septiembre el perfil de Facebook de CNPEN Nagarote había invitado a la población a celebrar esa fiesta religiosa y dentro del programa tenían previsto recorrer las principales calles del municipio en una colorida caravana con carrozas, audios, pancartas, danzas y más.

Un pastor evangélico de Managua reforzó esta información y mencionó a DIVERGENTES que en Ciudad Sandino ocurrió algo similar. Una comitiva de pastores llegó a la Alcaldía de ese municipio a solicitar permiso para marchar en ocasión al Día de la Biblia, pero las autoridades fueron tajantes: “está prohibido”.

En contraste a este escenario, en Managua la invitación que hacen las diferentes denominaciones, entre ellas las Iglesias de Dios, Ríos de Agua Viva, las Asambleas de Dios, para reunirse en la plaza de La Biblia, es acuerpada por la Alcaldía de Managua, el Ministerio de la Juventud y el Movimiento Cultural Leonel Rugama. Todas estas ligadas al régimen Ortega-Murillo.

De hecho, este jueves, como parte de la celebración del 453 aniversario de la traducción de la Biblia al castellano y el Día Nacional de la Biblia, los pastores de estas agrupaciones religiosas se reunieron en el edificio Olof Palme, en Managua, donde también participaron funcionarios sandinistas.

 “Como evangélicos considero que estamos ciertamente divididos, unos que no estamos a favor del gobierno y que no queremos tener problemas políticos y otros que son afines al gobierno”, planteó el pastor de Managua bajo anonimato.

Régimen acuerpa a sus aliados

El pastor Omar Duarte (derecha) junto a la ministra de educación Liliam Herrera, durante una actividad en el Olof Palme, este 22 de agosto. Foto: El 19 Digital. 

A criterio de la socióloga Haydée Castillo, este panorama de aparente inclinación del régimen con la Iglesia evangélica, no se trata precisamente de una genuina simpatía de Ortega y Murillo con esta religión, sino más bien de un interés político con aquellos líderes cristianos que se alinean a su ideología.

“No es que haya una predisposición de privilegiar a la Iglesia evangélica, sino que este régimen, digamos, protege y está con quienes le rinden pleitesía y sirven a su poder dictatorial”, planteó Castillo.

Esto también se puede dimensionar con la Iglesia Católica, en la que, por un lado, se ataca directamente a los sacerdotes y feligresía, pero por otro se protege a aquel que aprueba el discurso oficial, como es el caso del obispo de León, Sócrates René Sándigo a quien incluso se le ve participando en actividades partidarias.

Caso contrario con lo que ocurrió en Masaya entre el 19 y 20 de septiembre, donde la Policía prohibió a las parroquias San Miguel Arcángel y San Jerónimo celebrar las procesiones fuera de los templos católicos.

Las parroquias dedicadas a San Miguel Arcángel, en Managua, y San Francisco de Asís, en Camoapa, también informaron que no podrán celebrar las procesiones en honor a las veneradas imágenes, debido a una prohibición por parte de las autoridades.

A pesar de que el régimen ha prohibido las celebraciones cristianas en algunas partes del país, la activista y socióloga Elvira Cuadra sí cree que exista un “tratamiento diferenciado” en favor de los evangélicos y lo relaciona precisamente a la cercanía que ha mostrado este sector con el gobierno.

“El sector evangélico ha sido siempre más proclive a las posiciones del gobierno. Hemos visto a un buen grupo de líderes cómo se han posicionado de manera favorable, apoyando abiertamente al régimen de los Ortega-Murillo y eso también los ha favorecido”, manifestó la experta.

“En el caso de la Iglesia Católica, como no es una posición abiertamente favorable de la jerarquía religiosa, entonces hay hostilidad y ataques, como hemos visto en los diferentes reportes de las últimas semanas”, comparó.

Sin embargo, otro pastor de Managua que también prefirió omitir su nombre, difirió de este planteamiento y aseguró que la Iglesia evangélica sí está siendo atacada por la dictadura de manera “sutil”. “Estamos en un contexto de persecución más diplomática”, dijo.

“La persecución contra la Iglesia ya está, aprobaron una ley en la que dijeron que iban a regular a las organizaciones sin fines de lucro, y en San Rafael del Sur ya a dos iglesias llegaron a montar auditoría… Ahora la persecución es más sutil, viene disfrazada con regulaciones a organizaciones”, señaló el pastor.

Haydée Castillo por su parte asegura que tiene documentado casos de iglesias evangélicas que están siendo perseguidas, sobre todo aquellas que están claras de su función pastoral y principios cristianos. “Ahorita yo tengo denuncias en el norte del país en donde sí está prohibida toda actividad pública en torno a la Biblia”, señaló.

Más allá del dilema de que si el régimen se inclina por la Iglesia evangélica, Castillo lo que ve es a un Ortega y Murillo avanzando en su proyecto dictatorial, enfocado en fortalecer un sistema totalitario. “El régimen avanza, avanza, avanza y va a ir contra todo el mundo”.

“Esta no es una lucha de una dictadura contra una oposición, contra un pueblo azul y blanco. Es la lucha de una pareja dictatorial que quiere ver a todo un país como vasallos”, finalizó.