“La dictadura no va a poder doblegar nuestra fe”: los masayas ‘bajan’ a San Jerónimo pese al asedio policial

La Policía Ortega-Murillo advirtió que el santo más popular de Masaya no saldría en procesión. Sin embargo, los oficiales en Masaya se comieron la prohibición: centenares de devotos celebraron su santo patrono dentro y fuera de la iglesia con chicheros, marimba y pólvora, ante la mirada atónita de los oficiales y simpatizantes sandinistas que impidieron que la imagen saliera a las calles

Cientos de agentes policiales, incluyendo miembros de operaciones especiales y antidisturbios, se acantonaron alrededor de la parroquia San Jerónimo para hacer cumplir con la prohibición de las festividades establecida por la Policía. EFE.

Ni la prohibición de la procesión de San Jerónimo ni el asedio policial ordenado por el régimen Ortega-Murillo evitó que miles de devotos del santo más popular de Masaya asistieran a la parroquia y sus alrededores para celebrar la tradicional “bajada” de la imagen. El número de los oficiales fue minúsculo comparado con la cantidad de personas que bailaron al son de marimba, chicheros y pólvora. “¡Viva San Jerónimo!”, “¡Viva la Iglesia Católica!”, gritaron ante la mirada atónita de los oficiales de la Policía Nacional y simpatizantes sandinistas.

“El pueblo de Masaya le demostró una vez más a la dictadura que no va a poder doblegar nuestra fe. Aquí está toda la ciudad celebrando a San Jerónimo. El pueblo se desbordó y la Policía no lo pudo evitar”, dijo una devota que asistió desde temprano a la parroquia para pagar promesa al santo.

El pasado 17 de septiembre la Arquidiócesis de Managua informó que la Policía prohibió las procesiones en honor a San Jerónimo, patrono de la ciudad de Masaya, y a San Miguel Arcángel, alegando razones de seguridad pública. El rechazo de los masayas fue inmediato. En las redes sociales los ciudadanos protestaron ante la decisión y expresaron su inconformidad por el pobre argumento de las autoridades policiales.

El lunes 19 de septiembre el comisionado general Juan Valle Valle y una comitiva de policías llegó a la parroquia de San Miguel, durante la bajada de esa imagen patrona de Masaya, a recordarle al párroco del templo que no podía realizar la procesión en los barrios aledaños. A su salida los feligreses lo abuchearon y gritaron en rechazo a la presencia del jefe policial.

Video de EFE.

Todo este escenario provocó que en Masaya hubiese muchas expectativas sobre lo que ocurriría en la bajada de San Jerónimo. Algunos ciudadanos temían que los oficiales prohibieran el paso de los feligreses al templo. Otros hicieron comentarios en redes sociales de que no los iban a detener.

Al amanecer del 20 de septiembre la Policía se apostó en el atrio de la iglesia y sus alrededores, según los pobladores de Masaya, para generar temor y evitar que los feligreses llegaran a la parroquia. Otros policías se ubicaron sobre las calles cercanas para vigilar el paso de la ciudadanía.

“Pensamos que iban a ponerse agresivos, que iban a bloquear el paso de la gente”, relató otro ciudadano que estuvo desde las doce del mediodía hasta las cuatro de la tarde en la parroquia.

El cerco policial finalmente no fue suficiente para detener a los devotos. A eso de la una de la tarde, cuando empezó la misa, los pobladores llenaron el templo y los que no alcanzaron se quedaron afuera bailando al sonido de los filarmónicos. Los feligreses continuaron llegando hasta sobrepasar con creces el número de agentes policiales.

“Los policías estaban con miedo porque los cofrades (encargados de la bajada del santo) salían a la puerta de atrás del templo a chequear si podían sacar al santo. La gente se ponía como loca a gritar. Vieras la cara de susto de los antimotines. Así estuvieron como cinco veces, fue hermoso”, relató otro feligrés que relató su experiencia a DIVERGENTES bajo anonimato.

La bajada del santo ocurrió a las dos de la tarde. El templo vibraba por los saltos y los gritos de los devotos. Afuera los oficiales de la Policía se perdían entre tantos feligreses. Una de las camionetas quedó “atrapada” y no pudo moverse a lo inmediato. El baile continuó hasta el atardecer del martes sin que se reportaran detenciones o eventos violentos.

“La dictadura no puede detener al pueblo de Dios. Hoy llegamos a la iglesia, celebramos a San Jerónimo y bailamos con él. Este es un pueblo unido, un pueblo con devoción”, afirmó la misma promesante que llegó al templo a venerar al santo que mueve a toda una ciudad.

Masaya sin procesiones

Este es el tercer año consecutivo que no se realiza la procesión de la imagen de San Miguel Arcángel en los barrios aledaños al templo. En 2020 y 2021 no se hizo por la pandemia. Mientras que con la imagen de San Jerónimo, la celebración ha sido organizada por la Alcaldía de Masaya los dos últimos años, sin contar con la participación de la Iglesia Católica.

DIVERGENTES consultó a una fuente de la Cofradía de San Jerónimo sobre los motivos que tiene el régimen sandinista para cancelar la actividad religiosa. Según esta persona, el hecho de que le negaran a la alcaldesa sandinista, Yanina Noguera, la mayordomía de las festividades fue lo que provocó dicha prohibición.

“Desde 2018, el Frente Sandinista intenta eliminar todas las actividades de Masaya, en las cuales no tienen control”, dijo la fuente. 

La ruptura entre la Iglesia y el Frente Sandinista ha provocado que el alcalde ya no reciba la mayordomía de las fiestas patronales de San Jerónimo, como era habitual hasta antes de 2018, año de inicio de la crisis política.  Ese año Masaya fue uno de los departamentos donde corrió más sangre durante la crisis: 34 personas fueron asesinadas en las protestas, y su demostración de rebeldía provocó que el barrio indígena Monimbó, uno de los más reprimidos, fuera llamado “El Corazón de Nicaragua”. 

“Superada la pandemia los feligreses esperábamos celebrar con todo a San Jerónimo. Por eso es que aunque prohibieron la procesión mucha gente llegó a la iglesia, porque estamos deseosos de celebrar nuestras fiestas, esas que representan a Masaya”, dijo una promesante consultada para este artículo.