“No vamos a dejar de publicar”: El Faro cumple un cuarto de siglo acosado por el gobierno de Bukele

El director de El Faro, el periodista Carlos Dada, explica el acoso que vive la prensa independiente en El Salvador y cómo ese hostigamiento se entremezcla con un “Régimen de Excepción” que ha “desarticulado” a las maras, viola derechos humanos, pero que también es el combustible ideal para la reelección de Nayib Bukele como presidente, un afán que viola la Constitución Política de ese país


15 de mayo 2023


El diario digital El Faro ha lamentado que su aniversario número 25 coincida este lunes 15 de mayo con la última edición de elPeriódico de Guatemala, publicación dirigida por el periodista José Rubén Zamora, quien enfrenta un dudoso juicio orquestado por el gobierno de Alejandro Giammattei. “El deterioro de las democracias en Centroamérica ha debilitado las condiciones para ejercer el periodismo con libertad”, advierte el medio de comunicación salvadoreño en su editorial de hoy. Una libertad que para ellos, bajo el gobierno del popular presidente Nayib Bukele, también peligra. 

El Faro es uno de los medios de comunicación más prominentes de Iberoamérica y durante su cuarto de siglo de vida ha publicado las investigaciones periodísticas más potentes en El Salvador, el pequeño país centroamericano desangrado por la violencia de las maras, la corrupción, la impunidad y la desigualdad. 

“Hemos sido siempre incómodos con el poder”, dice el editorial del aniversario, en referencia a los gobiernos anteriores del Partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). “Pero los contrapesos necesarios en toda democracia pusieron límites al ejercicio de esos poderes (político, económico, militar), de tal manera que pudimos hacer frente a cada desafío sin sacrificar nuestra independencia o ceder a censuras. No es que no hubiera políticos corruptos, criminales o autoridades policiales y militares deseosos de silenciarnos. Es que les era mucho más difícil”. 

Hoy, en El Salvador, la figura del presidente Bukele ha desarmado las instituciones y las ha sometido a su mando, eliminando contrapesos y garantías constitucionales. En abril pasado ese nuevo escenario obligó a El Faro a mudar su operación administrativa a Costa Rica, país de la región donde las libertades –por ahora– están a salvo. El director de El Faro, el periodista Carlos Dada, dice a DIVERGENTES que continuarán publicando sobre lo que sucede en El Salvador, pero que la movida administrativa “busca salvar al periódico, alejarlo de las garras de Bukele”. 

El director del periódico salvadoreño El Faro, Carlos Dada. Foto de EFE.

“Nosotros tenemos muchos años cubriendo el crimen organizado, violencia y la corrupción. Nunca antes había sido tan complicado hacer periodismo ante el acoso y la persecución de un régimen que necesita silenciarnos”, sostiene Dada, quien ha salido de El Salvador desde hace meses para preservar su libertad, en un contexto donde El Faro enfrenta varias investigaciones de Hacienda. “Bukele necesita silenciarnos porque una parte fundamental de su estrategia política es imponer una sola narrativa. Necesita silenciar todas las narrativas que escapan de su control. Las campañas de linchamiento público aumentan los riesgos de reportear en la calle. Las intervenciones con Pegasus ahuyentaron a todas nuestras fuentes. El acoso fiscal nos ha obligado a sacar el periódico legalmente de El Salvador, y sobre todo nos ha obligado a dedicar un montón de horas en defendernos o denunciar los ataques contra nosotros. Y son horas que deberíamos estar invirtiendo en investigar la administración pública”.

El pasado 3 de mayo, durante el Día Mundial de la Libertad de Prensa, la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) denunció una “creciente y sistemática represión” contra la libertad de prensa y el periodismo en El Salvador. La organización denunció que 11 periodistas tuvieron que salir de El Salvador como medida preventiva. Algunos pertenecen a la redacción de El Faro. 

“Varios periodistas de El Faro hemos salido preventivamente. Algunos regresaron, otros nos hemos quedado más tiempo fuera. Además, este acoso va acompañado de otra serie de medidas, como por ejemplo la aprobación de una ley antipandillas que prevé hasta 15 años de prisión para periodistas y para representantes legales de los medios en los que se publiquen frases o símbolos pandilleros… O cualquier cosa, dice la ley, que ponga en zozobra a la población, con una ambigüedad que les permite aplicarla a discreción. Esta ley está hecha en la práctica para evitar que nosotros sigamos publicando los pormenores de las negociaciones del gobierno de Bukele con las pandillas”, explica Dada. 

Una de las últimas investigaciones de El Faro reveló que el gobierno de Bukele negoció con las tres principales pandillas de El Salvador. Los pandilleros recibieron beneficios económicos, reducción de penas, rechazo a las solicitudes de extradición de Estados Unidos y modificaciones legislativas y judiciales, a cambio de la reducción de las tasas de homicidios y apoyo en las elecciones legislativas y municipales para el partido Nuevas Ideas que lidera Bukele. 

Sin embargo, esa negociación se rompió y derivó en la masacre de marzo de 2022, cuando las pandillas poblaron las calles salvadoreñas con 87 personas asesinadas. A raíz de esto, el gobierno de Bukele aprobó un “Régimen de Excepción” que ha “neutralizado” a las pandillas, pero a la vez ha suspendido todas las garantías constitucionales y ha incurrido, según organizaciones sociales, en miles de violaciones a los derechos humanos

“El gobierno quiere evitar que sigamos publicando que funcionarios del gobierno liberaron a líderes pandilleros y para evitar que se conozca toda la podredumbre que hay adentro del gobierno con respecto a la negociación con las pandillas. Nosotros hemos tomado una decisión: no vamos a dejar de publicar, porque esto es de sumo interés público y es parte de nuestra obligación”, plantea Dada. “Por tanto, esto nos ha obligado a tener que tomar otra serie de medidas para poder hacerlo. Entre ellas las salidas temporales de algunos de nuestros periodistas. Este es el problema de tratar de hacer periodismo en un país donde ya no hay acceso a la justicia y donde hemos perdido todas nuestras garantías constitucionales”, insiste. 

La gasolina para la reelección de Bukele

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Foto de EFE.

El Régimen de Excepción ha reforzado la popularidad de Bukele, quien ha demostrado sus ansias de reelegirse, pese a que eso viola la Constitución Política de su país. Por ahora, la violencia de los pandilleros ha sido “desarticulada” en El Salvador. 

“El Régimen de Excepción sirve no solo para reelegirse, sino que está cimentado la figura de Bukele como un referente político latinoamericano. ¿Por qué? Porque no solo es un populista, sino que además es popular. Y este es el sueño de todos estos populistas autócratas que abundan tanto en América Latina. Bukele se ha convertido en un referente por estos discursos populistas y maniqueos de que los derechos humanos no son para los criminales, sino para los ciudadanos… Esto va a dejar una huella muy dolorosa en el país”, sostiene Dada.

El director de El Faro dice que las dimensiones de lo que ha pasado en los últimos 14 meses de Régimen de Excepción son las siguientes: “se han detenido a 70,000 ciudadanos salvadoreños. Eso dice el gobierno. En realidad no sabemos porque ya no hay acceso a la información pública. Lo que pasa y sabemos del manejo de la cosa pública se limita a lo que el mandatario o su equipo quieran contarnos. Ya no tenemos información o acceso a información independiente. Las 70,000 mil personas detenidas es una cifra que es más que las cifras oficiales del número de pandilleros en El Salvador. El Gobierno ha dicho que ya terminó con las pandillas y, sin embargo, el Régimen de Excepción continúa vigente. El Gobierno ha dicho que esta es la respuesta a la masacre de 87 salvadoreños que ocurrió hace 14 meses y, sin embargo, hasta ahorita no sabemos de un solo acusado por esa masacre”. 

Dada recuerda que el Gobierno inauguró lo que la propaganda llamó “la cárcel más grande del mundo”. La prisión tiene capacidad para 40,000 prisioneros. “Es una ciudad entera, pero 40,000 prisioneros no llegan ni siquiera al 66% de los salvadoreños capturados en un año. Es decir, a este paso necesitaremos varias cárceles más para encerrar a toda la gente que este gobierno está encerrando, en las que no tienen derecho a la justicia y les realizan juicios secretos. Están siendo sometidos a juicios sumarios, porque los jueces ya ni siquiera tienen la capacidad de individualizar la sentencia. Hay gente muerta en las cárceles. Estamos documentando torturas sistemáticas en las prisiones a partir de los testimonios de algunos de los sobrevivientes”, afirma el periodista. “Toda persona que ha logrado salir de esas cárceles hablan de personas que han muerto a partir de golpizas, ya sea de policías o de pandilleros. Afuera de las cárceles hay filas de madres a las que no les han dejado ver a sus hijos en meses. Sin una sola prueba, ya no se necesita una orden de un juez para detener a un salvadoreño. Basta que un policía o un soldado te vean sospechoso”.

Dada no vislumbra un panorama halagüeño para la endeble democracia salvadoreña. Cree que, lejos de ser justicia, el Régimen de Excepción es venganza. “Si el presidente Bukele de verdad quisiera combatir a las pandillas, no hubiera negociado con ellas. El presidente Bukele las convirtió en sus socios políticos al hacer pactos con las pandillas para favorecer a su partido en la elección legislativa. Eso está demostrado. Busca venganza porque las pandillas rompieron el acuerdo hace 14 meses y tiraron 87 cadáveres a las calles. El presidente va a tratar de maniobrar para mantenerse en la ola hasta ser reelegido con el aplauso de las masas. La historia nos demuestra que esta popularidad es imposible de mantener para siempre, sobre todo cuando hay crisis económicas o cuando la gente empieza a exigir nuevamente que le devuelvan sus derechos políticos”, advierte.

Dada descarta que el Régimen de Excepción termine con la era de las maras en El Salvador. “Las pandillas no bajaron de una nave espacial. Las pandillas son la expresión más violenta de una sociedad podrida. Te voy a citar a Monseñor Romero: ‘Mientras no se solucionen las causas estructurales de la violencia, la violencia no será solucionada’. Esta declaración de Romero, que es del contexto de la guerra civil, es de aplicación universal. Ahora mismo, el Régimen de Excepción ha desarticulado las pandillas. Pero, de nuevo, es una foto del momento. No sabemos si esto es una nueva realidad, porque el Estado aún no ha llenado el vacío que dejan las pandillas. Tampoco ha atendido las graves causas económicas y sociales que les dieron origen, o que hicieron de esas comunidades marginales un terreno fértil para la evolución de las pandillas”, crítica. 

“Más rigurosidad editorial”

En medio de ese panorama, el director de El Faro asegura que mudar la operación administrativa a Costa Rica busca blindarlos contra los ataques que constantemente ejecuta la administración Bukele hacia el periodismo. 

“Yo creo que al presidente le incomoda que, a pesar de su tremenda popularidad, fuera del Salvador El Faro siga gozando de un gran prestigio y credibilidad. Él nos acusa de haber sido los artífices del deterioro de sus relaciones diplomáticas con otros Estados”, afirma Dada. “Pero aquí hay algo importante: ¿Por qué seguimos manteniendo, creo yo, prestigio y credibilidad? Porque no hemos cedido a las tentaciones de rebajar el discurso público al nivel al que los funcionarios lo quieren llevar. Al contrario, hemos intentado como reacción a esto volver más rigurosos nuestros procesos editoriales, ser más exigentes periodísticamente. Yo creo que es la única manera para el periodismo de responder ante este tipo de embates: más rigurosidad editorial”, concluye.