“Flexi casas”, el cuento chino que no resuelve el problema de la vivienda en Nicaragua 

Nicaragua arrastra un déficit habitacional que impulsa la promoción de viviendas de interés social y nuevas alternativas como las “flexi casas” chinas. Estas estructuras se ofertan por medios propagandísticos del régimen sandinista como soluciones rápidas y modernas. Sin embargo, su precio, materiales y uso real en el mercado global muestran que están diseñadas principalmente para contextos temporales, una opción que no responde a las necesidades de los nicaragüenses

Ilustración por Hellmut Escobar para DIVERGENTES

Mira más de nuestra cobertura en tus resultados de búsqueda. Agrega a Divergentes en Google

Las viviendas prefabricadas de origen chino conocidas como “flexi casas” comenzaron a promocionarse desde junio de 2025 en Nicaragua como una alternativa rápida al problema de la vivienda. Se trata de estructuras modulares fabricadas con acero y paneles ensamblables que pueden instalarse en ocho horas. 

Tras el restablecimiento de relaciones con la República Popular China en 2021, el régimen abrió el mercado a empresas y productos chinos como parte de una agenda de cooperación centrada en infraestructura, comercio y desarrollo urbano. Desde entonces, el Gobierno promueve proyectos vinculados a esa alianza como evidencia de sus beneficios, facilitando la entrada de compañías en sectores estratégicos, incluido el de vivienda. 

Nicaragua arrastra desde hace más de una década un déficit habitacional de más de 950 000 viviendas entre casas faltantes y en mal estado, según cifras que el Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (INVUR) mantiene sin actualizar desde 2013. Datos más recientes del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE) muestran además que una parte importante de los hogares vive en condiciones precarias, con hacinamiento, materiales deteriorados o acceso limitado a servicios básicos. 

En ese escenario, la propaganda del régimen sandinista promueve la incorporación de las “flexi casas” como respuesta al déficit habitacional del país, aunque su precio, materiales y diseño no se ajustan a la forma en que los nicaragüenses construyen y acceden a una vivienda.

Preparando recomendación…

Un negocio chino redondo

A eso se suma que el precio de las “flexi casas” en Nicaragua contrasta con el mercado internacional. Mientras distribuidores locales ofertan estos modelos por más de 20 000 dólares para la opción más económica, plataformas industriales como Made-in-China y Alibaba muestran módulos prefabricados similares con precios que oscilan entre 3000 y 10 000 dólares, dependiendo del tamaño, acabados y nivel de equipamiento. 

Medios oficialistas y distribuidores locales identifican a la empresa china PTH House como fabricante de las viviendas modulares comercializadas en Nicaragua por Flexi Home y Stratyva. Los precios de las “flexi casas” van desde 20 500 hasta más de 52 000 dólares, según reportes difundidos por el canal TN8

El precio de esta casa prefabricada de 80m2 de superficie no incluye el terreno ni conexiones a servicios básicos como agua y electricidad. DIVERGENTES/ Sitio web Flexi Home.

En contraste con los precios divulgados por el canal propagandístico, al consultar directamente a la empresa Flexi Home a través del número de WhatsApp 8369-5262, la lista de precios proporcionada incluye modelos que van desde 23 575 hasta 60 547 dólares. 

El modelo “Mini”, de 26 metros cuadrados tipo monoambiente, se cotiza en 23 575 dólares, mientras que las versiones “Clásico A” y “Clásico B”, de 40 metros cuadrados con dos habitaciones, alcanzan los 30 475 dólares. 

El modelo “Lite” se ofrece en 29 555 dólares y el modelo “Mix”, de 80 metros cuadrados con tres habitaciones y dos baños, asciende a 60 547. La empresa también indicó que las viviendas pueden adquirirse al contado o mediante financiamiento con Ficohsa, con un requisito de ingreso mínimo de 800 dólares mensuales y buen historial crediticio en un plan de pago que va de entre cinco a 15 años.

Además, el ejecutivo de ventas de la empresa aclaró que el precio de estas unidades no incluye el terreno. El comprador debe contar con un lote previamente, lo que incrementa el costo total de la vivienda de forma significativa, porque también se deben considerar gastos de conexión a servicios básicos y adecuación del espacio donde será instalada la casa.

Los nicas quieren casas para toda la vida

Carlos, un ingeniero civil consultado por DIVERGENTES bajo anonimato, señala que la mayoría de nicaragüenses, en lugar de adquirir una vivienda completa, invierten en materiales de construcción para una edificación de alta durabilidad. “Esas casas pueden ser soluciones para oficinas temporales, con acabados bonitos, pero definitivamente no son para una familia tradicional nicaragüense compuesta por 5 o 6 personas. Le aseguro que en cinco años eso se echará a perder”, expresó.

Rosario, una nicaragüense que visitó el proyecto ubicado en el kilómetro 11.5 carretera Masaya, al costado sur de PriceSmart, coincide con el comentario de Carlos al asegurar que la idea de vivienda para ella es un hogar que pueda habitar toda su vida y después heredar a sus hijos.

“Uno aquí construye o compra una casa para toda la vida. Si me voy a endeudar, que al menos sea para una casa que me dure toda la vida y todavía le quede a mi familia”, dijo.  

“Con ese precio sale más fácil comprarse una buena casa. Con ese dinero me compro 2 en alguna urbanizadora o residencial”, comentó una usuaria en la publicación que hizo TN8 en redes sociales.

“¿Cómo  creen que en menos de 30m2 se va acomodar una familia de 5? ¿De dónde creen que van a pagar más de 20 mil dólares con un sueldo de 10 mil pesos”, dijo otro ciudadano en la misma publicación.

Lo que vende el fabricante

Este es el modelo más económico de las casas chinas prefabricadas, con una superficie de 26m2, cuyo precio es mayor al de una vivienda de interés social que incluye terreno y conexión a servicios básicos por debajo de 20 000 dólares. DIVERGENTES/ Sitio web Flexi Home.

La empresa distribuidora ofrece estas viviendas en su página web como una solución habitable y resistente, destacando rapidez de instalación y condiciones de confort. Sin embargo, el fabricante chino PTH House describe estos módulos como parte de un sistema constructivo diseñado para proyectos flexibles, desmontables y de rápida instalación, utilizado en campamentos, hoteles y obras temporales. 

La empresa no especifica una vida útil única para todas sus estructuras, pero publicaciones comerciales vinculadas a este tipo de viviendas modulares estiman duraciones de entre 15 y 25 años bajo mantenimiento adecuado, mientras que la comercializadora local en Nicaragua asegura una durabilidad de 50 años. Aún así, el dato contrasta con la lógica de vivienda predominante en Nicaragua, donde las familias suelen construir con concreto y mampostería pensando en casas permanentes y heredables. 

Las aplicaciones destacadas por la empresa priorizan rapidez de instalación y facilidad de transporte. Los módulos pueden ensamblarse en pocas horas y trasladarse a distintas ubicaciones. Las imágenes promocionales muestran complejos desmontables, alojamientos temporales y estructuras diseñadas para proyectos de corta duración. El enfoque está en flexibilidad y reutilización.

Uno de los ejemplos citados por el fabricante corresponde al Mundial de Qatar 2022. En ese evento, miles de módulos prefabricados se utilizaron como alojamiento temporal para visitantes.

“El uso en Qatar refleja la lógica del producto. Se trata de estructuras diseñadas para responder a demandas específicas y limitadas en el tiempo. Estas casas funcionan para campamentos o eventos. No son lo mismo que una vivienda para toda la vida”, explica el ingeniero civil consultado.

Materiales que no responden al clima nicaragüense

Aunque la empresa china en la publicidad de su página web menciona que estos sistemas modulares pueden adaptarse a distintos usos, no detalla estándares técnicos específicos para su desempeño prolongado en climas tropicales como el nicaragüense, marcados por alta humedad, calor y lluvias intensas. 

El ingeniero consultado señaló que el acero galvanizado puede resistir la corrosión, pero requiere mantenimiento periódico. Sin protección adecuada, la humedad y la salinidad pueden afectar su durabilidad. “El problema no es que no funcionen. Es que necesitan mantenimiento constante y eso es un gasto extra que se suma a su alto precio”, explicó.

Además refiere que el comportamiento térmico también es relevante en un país que enfrenta altas temperaturas que llegan hasta los 40 grados. Las estructuras metálicas tienden a acumular calor, lo que puede afectar el confort interior si no se incorporan sistemas adecuados de ventilación.

En contraste, las viviendas de concreto y mampostería predominan en Nicaragua por su resistencia y menor necesidad de mantenimiento.

“La gente en Nicaragua prefiere el concreto para los exteriores. Ha costado mucho cambiar la cultura de construcción y aunque ya hay más apertura a sistemas livianos de construcción, el bloque y el cemento siguen reinando”, afirma el ingeniero civil.

Diseñadas para lo temporal

Las viviendas modulares tipo contenedor tienen un uso bien definido en el mercado internacional. Su principal valor es la rapidez de instalación y la capacidad de adaptarse a necesidades puntuales. Se ensamblan en horas, pueden trasladarse con relativa facilidad y, en muchos casos, están diseñadas para desmontarse y reutilizarse en otros proyectos.

Su uso se concentra en contextos donde la permanencia no es el objetivo principal. Son comunes en campamentos de construcción, operaciones mineras, bases logísticas, oficinas móviles y proyectos industriales que requieren infraestructura inmediata sin inversión a largo plazo. También se utilizan en el sector turístico como alojamientos temporales o en eventos de gran escala que demandan soluciones rápidas.

En situaciones de emergencia, este tipo de estructuras cumple un rol específico. Tras terremotos, huracanes o inundaciones, se instalan en distintos países como refugios provisionales mientras se reconstruyen viviendas permanentes. Fabricantes del sector modular documentan su uso en reconstrucción posterior a terremotos en Turquía, tifones en Asia y huracanes en zonas del Caribe, donde estas estructuras han funcionado como alojamiento temporal para personas desplazadas. 

Las unidades pueden desmontarse, trasladarse o reutilizarse según la necesidad del proyecto. Esa característica es precisamente lo que limita su uso como solución habitacional permanente en contextos donde las condiciones climáticas, económicas y culturales exigen otro tipo de construcción.

“Eso es para salir del paso, no para quedarse a vivir. No se me ocurriría poner mis ahorros y mis sueños en algo que, además de caro, tiene otra utilidad y no está diseñado para ser un hogar”, dijo a DIVERGENTES otro ciudadano nicaragüense consultado para este reporte que aspira a tener una vivienda propia.

“Vivienda social” y endeudamiento

El impulso de nuevos modelos de vivienda ocurre en paralelo a los programas habitacionales promovidos por el régimen sandinista. El Gobierno ha presentado proyectos como la urbanización Nuevas Victorias como parte de los beneficios de la cooperación con la República Popular China, posicionándolos como una respuesta al déficit habitacional.

Un reportaje reciente de DIVERGENTES documentó que estas viviendas no son entregadas de forma gratuita ni plenamente subsidiada. Las familias acceden a ellas mediante financiamiento que puede extenderse hasta por 20 o 25 años, con cuotas mensuales, seguros asociados y condiciones similares a un crédito hipotecario convencional.

La investigación también evidenció que los ingresos requeridos para acceder a estas viviendas superan los niveles salariales de muchos hogares. En algunos casos, las familias deben combinar ingresos para cumplir con los requisitos o asumir compromisos financieros que se vuelven difíciles de sostener en un contexto de empleo inestable.

El resultado es un modelo que traslada el costo de la vivienda a los hogares en el largo plazo. El precio final de las casas se incrementa considerablemente respecto al valor inicial, mientras las condiciones de acceso siguen siendo restrictivas.

Este esquema revela que las soluciones habitacionales impulsadas desde el Estado no eliminan las barreras económicas. Las trasladan a mecanismos de endeudamiento que limitan su alcance real.

Las “flexi casas” se insertan en ese mismo contexto. Se presentan como una alternativa moderna y rápida, pero mantienen el mismo problema de fondo. Su costo, condiciones de financiamiento y diseño no responden a la capacidad económica de la mayoría de los hogares ni a la forma en que las familias nicaragüenses construyen y sostienen su vivienda.


La información que publicamos en DIVERGENTES proviene de fuentes contrastadas. Debido a la situación en la región, muchas veces, nos vemos obligados a protegerlas bajo seudónimo o anonimato. Desafortunadamente, algunos gobiernos de la región, con el régimen de Nicaragua a la cabeza, no ofrecen información o censuran a los medios independientes. Por ello, a pesar de solicitarlo, no podemos contar con versiones oficiales autorizadas. Recurrimos al análisis de datos, a las fuentes internas anónimas, o las limitadas informaciones de los medios oficialistas. Estas son las condiciones en las que ejercemos un oficio que, en muchos casos, nos cuesta la seguridad y la vida. Seguiremos informando.