FMI certifica que resiliencia financiera de Nicaragua pende de un hilo por riesgo migratorio

El organismo avala el crecimiento del 3.8% en 2025 impulsado por las remesas, pero lanza una advertencia clara: el modelo es vulnerable ante el endurecimiento de políticas en EE. UU. y la falta de un Estado de derecho

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Ilustración por Hellmut Escobar para DIVERGENTES

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) dio su veredicto sobre la economía nicaragüense al cierre de la consulta del Artículo IV en enero de 2026. Un crecimiento del 3.8% en 2025, inflación baja y cuentas fiscales en orden. Sin embargo, al levantar la vista hacia el futuro inmediato, el organismo dibuja un escenario de fragilidad estructural. La “resiliencia” que celebra el régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo pende de un hilo que no controla: la política migratoria de Estados Unidos.

El informe técnico reconoce que Nicaragua ha sorteado múltiples shocks gracias a “políticas macroeconómicas adecuadas” y reservas sólidas. Pero la letra pequeña es contundente: las perspectivas a mediano plazo están sujetas a una “elevada incertidumbre”. El principal riesgo externo y político es el eventual freno en el envío de remesas, el motor que hoy mantiene a flote el consumo de los hogares del país centroamericano. 

Nicaragua cerró el año consolidándose como el país con mayor dependencia de estos flujos en toda Centroamérica. Las remesas representaron entre el 28% y el 30% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel crítico que supera a sus vecinos del Triángulo Norte.

Mientras Honduras y El Salvador también utilizan los fondos derivados de las remesas como pilares estructurales, la economía nicaragüense ha desarrollado una adicción casi total para sostener el consumo privado. En contraste, Costa Rica —la excepción de la región— apenas registra una dependencia del 0.8% al 1.5%, blindada por su inversión extranjera y exportaciones.

Preparando recomendación…

El FMI proyecta un crecimiento del 3.4% para 2026, pero admite que esta cifra asume un escenario benigno. Si la “burbuja” de las remesas se desinfla, la realidad podría ser muy distinta.

“En el corto plazo, las perspectivas siguen siendo ampliamente favorables, pero en el mediano plazo predominan los riesgos de deterioro y un elevado nivel de incertidumbre. Se prevé que el crecimiento se reduzca de un 3,8% en 2025 a un 3,4% en 2026, lo que refleja principalmente la hipótesis del personal técnico del FMI de que las remesas disminuirán, en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos”, cita el informe ejecutivo del organismo multilateral.

El peso de las remesas en la economía de Nicaragua

Una encuesta promovida por el organismo Hagamos Democracia y publicado por DIVERGENTES destacó que la mitad de las familias en Nicaragua (49.3%) sobrevive gracias al dinero que reciben del exterior. 

Esto representa un aumento de cinco puntos porcentuales respecto al 44.3% registrado en la consulta anterior promovida por este mismo organismo. La mayoría de estos ingresos provienen de Estados Unidos (61.6%), seguido por Costa Rica (21.7%) y España (15.3%). 

Este crecimiento refuerza el papel de las remesas como fuente principal de sostenimiento familiar en un país donde el ingreso laboral no alcanza para cubrir lo básico. El dato adquiere mayor peso en el contexto de una economía nacional, en la que la canasta básica supera los 21 000 mensuales y más del 78% de los encuestados no logra cubrir su costo, de acuerdo con el mismo estudio. Incluso, quienes reportan ingresos superiores a 11 000 mensuales enfrentan serias dificultades. El 44.24% no logra cubrir sus gastos esenciales, mientras que 63.03% no puede costear la cesta familiar.

El talón de Aquiles: el “Triple Choque” en 2026

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Imagen del logotipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), en una fotografía de archivo. EFE/Jim Lo Scalzo

El panorama para este año se perfila como un punto de inflexión. Tras el crecimiento explosivo de los envíos entre 2023 y 2025, las proyecciones sugieren una desaceleración vinculada directamente al cambio de inquilino en la Casa Blanca. El FMI y analistas regionales advierten sobre un “triple choque” que podría frenar la llegada de dólares:

  1. Endurecimiento migratorio: La incertidumbre sobre deportaciones masivas y controles fronterizos más estrictos en EE. UU. podría reducir el flujo de nuevos migrantes activos, secando la fuente de crecimiento de las remesas.
  2. Impuestos a los envíos:  El impuesto del 1% a las remesas establecido por Washington amenaza con encarecer las transacciones, incentivando el envío por vías informales o reduciendo el monto final que reciben las familias.
  3. Aterrizaje forzoso: Mientras Guatemala espera un “aterrizaje suave” con remesas estabilizadas, para Nicaragua el FMI advierte que el ritmo podría incluso reducirse, obligando al país a buscar motores internos de los que hoy carece. 

Confiscaciones y Estado de derecho

Más allá de las remesas, el informe del FMI toca un nervio sensible de la política interna: la seguridad jurídica. En un lenguaje diplomático pero directo, el organismo señala que la economía opera en un contexto de “transferencias de propiedad privada al Estado desde 2022” —un eufemismo para las confiscaciones de bienes a opositores, ONGs y universidades—.

El Fondo recomienda mejorar el clima de negocios “promoviendo una mejora sustantiva del Estado de derecho” y garantizando recursos jurídicos ante violaciones a la propiedad privada. Es una petición paradójica: el organismo financiero pide transparencia y reglas claras a un régimen que ha institucionalizado la opacidad y la arbitrariedad como herramientas de control político.

Asimismo, urge a “aumentar la transparencia fiscal” y publicar las declaraciones patrimoniales de los funcionarios públicos, recomendaciones que chocan frontalmente con la práctica del gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo de mantener bajo secreto las estadísticas reales de pobreza y el manejo de fondos estatales.

Los halagos del FMI

En un sumario de halagos, el FMI sostiene que la aplicación sistemática de políticas fiscales, monetarias y financieras prudenciales contribuirá a preservar la estabilidad macroeconómica y financiera y la sostenibilidad fiscal de Nicaragua. 

“Para lograr un mayor crecimiento a mediano plazo y seguir avanzando en la reducción de la pobreza, será fundamental aumentar la inversión pública, la acumulación de capital humano y el gasto social focalizado, diversificar las exportaciones y, al mismo tiempo, fortalecer los marcos de gobernanza económica y de lucha contra la corrupción y el clima empresarial y mejorar considerablemente el Estado de derecho”.

El FMI ya había alabado previamente el desempeño económico de Nicaragua en consultas anteriores del Artículo IV. En su evaluación de la consulta correspondiente a 2024, el organismo también destacó que “el desempeño económico de Nicaragua sigue siendo robusto”, respaldado por “políticas macroeconómicas prudentes” y fuertes flujos de remesas, y celebró la aceleración del crecimiento del PIB real durante 2023 y la primera mitad de 2024, así como los superávits fiscal y externo y la disminución de la deuda pública como señales de fortaleza económica.

El FMI concluye que, para evitar un deterioro mayor, Nicaragua necesita diversificar sus exportaciones y fortalecer sus redes de seguridad social. Sin embargo, con un modelo económico que apuesta todo a la exportación de mano de obra (migrantes) y la importación de remesas, el margen de maniobra se estrecha.


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