Jhovanny Tenorio, historia de un desaparecido en Matagalpa

Jhovanny Tenorio tiene más de un año desaparecido en Nicaragua. Era un agricultor que no se metía en política. Pero sus raíces de Contras y una hermana activista opositora pueden ser las razones por las cuales lo secuestraron. Se sabe que fue sometido por cuatro civiles armados, pero la Policía no se responsabiliza ni por un supuesto arresto ni por buscarlo. Familiares, testigos, su pareja han sido amenazados y han dejado de preguntar por él

Ilustración por Divergentes

De lo único que hay certeza es que fueron cuatro hombres, civiles armados, los que agarraron y montaron a golpes a Jhovanny Tenorio a una camioneta. Se presentaron como policías pero no presentaron orden de arresto. Hay un par de testigos que miraron la escena–y que no hablan por temor– y videos de la Quinta La Aurora –que los dueños tampoco lo entregan por miedo–, en Matagalpa, donde se podría saber quiénes fueron los que se lo llevaron o dar alguna pista sobre la camioneta. Pero como esta historia está marcada por el temor, hasta la propia familia de Jhovanny ha dejado de preguntar en la Policía porque, definitivamente, tiene miedo de que les pueda pasar algo. Algo más que tener a un familiar desaparecido desde hace más de un año. 

Jhovanny Tenorio, de 38 años de edad, es un agricultor que desapareció el dos de mayo de 2021, hace más de un año, mientras estaba trabajando en la Quinta La Aurora, en Matagalpa, al norte de Nicaragua. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha descrito esta situación como “grave y urgente”, por lo cual otorgó medidas cautelares desde el 13 de junio del año pasado. Mientras que organizaciones defensoras de derechos humanos nacionales califican este hecho como “desaparición forzada”. 

La desaparición de Jhovanny Tenorio ocurrió poco antes de que se desatara una cacería contra unos 50 líderes políticos previo a las elecciones presidenciales en las que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se eligieron para cinco años más en el poder. Sin embargo, todos los que fueron apresados en 2021 ya están condenados. Pero la Policía no da ninguna información de Jhovanny.

Horas después del secuestro, la familia y la pareja de Jhovanny lo fueron a buscar a las estaciones de Policía de Matagalpa y de Jinotega, porque en los dos lugares no le daban noticias. Por último la Policía les dijo que no se hacía responsable por supuestos arrestos de oficiales vestidos de civiles. Recibieron la denuncia por formalismo, pero no han movido un pie para buscar a Jhovanny desde entonces. Su hermana, Claudia, que está exiliada en Costa Rica después de huir del régimen en julio de 2018, puso la denuncia pública ante los organismos de derechos humanos y medios de comunicación, y la persecución contra la familia se hizo más fuerte. Días después otra hermana de Jhovanny llegó a preguntar de nuevo a la Policía por el caso, pero la interrogaron más de cuatro horas. En todo ese tiempo no hablaron de Jhovanny, sino de su hermana, Claudia, quien está exiliada e hizo la denuncia pública. 

De raíces contras

La familia Tenorio es originaria de Matagalpa. Los abuelos de Jhovanny fueron contrarrevolucionarios que lucharon contra el Frente Sandinista en la guerra civil de los años 80. Su padre, Claudio, fue llevado a la fuerza al Servicio Militar Obligatorio, mientras su abuelo fue preso y confiscada sus tierras. Claudio, desertó del Ejército sandinista en 1984 y huyó con su esposa a Costa Rica. Dos años después, en 1986, regresó a Nicaragua y de inmediato fue capturado, torturado y encarcelado por los sandinistas. “Desde pequeños somos opositores”, dice Claudia, hermana de Jhovanny. 

El abuelo y padre de Jhovanny fueron liberados cuando ganó la presidencia Violeta Barrios de Chamorro en 1990. El padre se desligó de la política, pero el abuelo se convirtió en uno de los fundadores del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) en el norte. A las reuniones se llevaba a su nieta, Claudia, que por entonces tenía como 12 años de edad y era la encargada de hacer apuntes en las reuniones del partido político. Claudia apoyó al “liberalismo” hasta que “fui decepcionada” por Eduardo Montealegre, candidato a presidente en 2006. Luego se dedicó a la defensa de derechos humanos y, por consiguiente, la defensa de los derechos de las mujeres en organizaciones feministas. 

“Por ser defensora de derechos humanos siempre estuve en contra de las acciones del régimen de Ortega”, dice Claudia. Ante la ausencia de sus padres, Claudia y Jhovanny trabajaron desde pequeños. Él solo pudo completar la primaria y se dedicaba al campo, a trabajar la tierra de unos abuelos. Mientras que ella se integró a distintas organizaciones de derechos humanos y feministas. 

Así llegaron hasta abril de 2018, con Claudia Tenorio, como una de las organizadoras de las marchas en Matagalpa para protestar en contra de la negligencia del gobierno de Ortega ante el incendio en la reserva Indio Maíz. Luego se integró a las protestas por las reformas al Seguro Social, a partir del 18 de abril. Como ella es técnica en primeros auxilios ayudó a los heridos que no eran atendidos en los hospitales públicos. Estuvo en los tranques cerrando heridas, y hasta ahí llegó su hermano, Jhovanny, un par de ocasiones a entregarle comida. La última vez, calcula ella, fue a finales de abril de ese año. Esa fue también la última vez que miró a su hermano en persona. 

Claudia dice que fue perseguida en 2018, y eso la llevó a huir del país en julio de ese año, después que se ejecutó la Operación Limpieza, una de las acciones más sangrientas durante la crisis, en la que policías acompañados de paramilitares terminaron a punta de balazos con las protestas en las calles.

Desde entonces, la casa de sus padres es vigilada por policías y paramilitares. De vez en cuando les preguntaban por Claudia, de quien se referían como “tranquera” o “terrorista”. Un policía antimotín, Joel Pineda, que vive en el mismo barrio que sus padres, a veces llegaba a ofender a la casa de ellos. De hecho, días antes de la desaparición de Jhovanny, el antimotín tiró balazos afuera de la casa de Claudia, mientras gritaba ofensas contra ella. Fue ahí que Jhovanny, quien se encontraba de visita, le reclamó al policía y casi llegan a los golpes. “Lo amenazó de muerte a mi hermano y le dijo que la iba a pagar”, dice Claudia. 

Días después desapareció Jhovanny.

Ni sus familiares quieren preguntar

Ilustración por Divergentes

Jhoanna, la pareja de Jhovanny, comenzó a buscarlo en hospitales, policías y morgues. Preguntó en la Quinta La Aurora por los videos del secuestro, pero después que la empezaron a amenazar “también ha desaparecido”, relata Claudia. No la han secuestrado, pero ha dejado de contestar llamadas y mensajes a la familia de Jhovanny “porque fue amenazada”. 

Unos tíos de Jhovanny también dejaron de colaborar en la búsqueda de su familiar porque personeros del régimen en los barrios donde viven los amenazaron también, y rayaron en sus casas la palabra: “PLOMO”. Los dos campesinos que vieron el secuestro tampoco quieren hablar. Uno de ellos dijo que lo iba a hacer hasta que se exilie en Costa Rica porque ahorita no quiere problemas con la Policía. La abogada que llevaba el caso lo abandonó y se exilió en Costa Rica luego de recibir amenazas y persecución por parte de la Policía. 

Hace tres meses, Angélica Rizo, la madre de Jhovanny, cansada de la falta de respuestas por el caso de su hijo, se plantó en la estación de policías de Matagalpa desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde. La única respuesta que obtuvo fue una amenaza de la oficial Walkiria Mendoza, quien la quiso golpear. A partir de ese día nadie quiere preguntar por Jhovanny en Nicaragua. La única que habla es su hermana Claudia porque dice que “él haría lo mismo si estuviera en mi lugar”. Hasta sus padres, han llegado a decir que “mejor hay que dejar el caso en las manos de Dios”. Los dos ancianos temen que los metan presos por preguntar por su hijo desaparecido.