Nicaragua ha aumentado la inversión en construcción, ampliación y equipamiento de hospitales, pero el personal para atender a los pacientes y operar los nuevos equipos no ha crecido al mismo ritmo. Entre 2018 y 2025, la inversión pública del Ministerio de Salud (Minsa) aumentó 160%, mientras los cargos presupuestados para prestar servicios de salud crecieron apenas 12%, según los Presupuestos Generales de la República (PGR) revisados por DIVERGENTES.
Durante ese período, la asignación para inversión pública pasó de 2042.6 millones de córdobas en 2018 a 5305.3 millones en 2025, un incremento de 3262.7 millones. En contraste, los cargos presupuestados para Servicios de Salud aumentaron de 16 124 a 18 046, apenas 1922 puestos adicionales. Estos comprenden médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería y técnicos, aunque el presupuesto no desglosa cuántos cargos corresponden a cada profesión.
Según las cifras oficiales, la red hospitalaria del Minsa también amplió su capacidad. Entre 2018 y 2025, el número de camas pasó de 5781 a 6855 a nivel nacional, un aumento de 1074 camas, equivalente al 19%. En 2025, la entidad sanitaria reportó 77 hospitales públicos para una población cercana a los siete millones de habitantes. Esto equivale a unas diez camas hospitalarias por cada 10 000 habitantes.
Médicos consultados por DIVERGENTES advierten que la construcción de nuevos hospitales y la ampliación de los existentes requieren personal suficiente para mantener funcionando los servicios. Señalan que, además de médicos generales, especialistas y enfermeras, los establecimientos necesitan técnicos capacitados para operar equipos de alta tecnología y trabajadores que garanticen la atención durante los distintos turnos.
Más infraestructura también demanda más personal

El aumento de la inversión pública se refleja en nuevos proyectos de construcción y equipamiento. Para 2026, el presupuesto del Minsa establece como metas tres hospitales primarios nuevos, dos hospitales departamentales nuevos y la rehabilitación de otro centro hospitalario departamental.
Entre las obras presupuestadas figuran la construcción y equipamiento del Hospital Primario de Altagracia, en Rivas, con 97.8 millones de córdobas, y el hospital de Nagarote, en León, con 169.2 millones. También se contemplan proyectos en Waspam, El Tortuguero, Granada y San Rafael del Sur. Una de las mayores asignaciones corresponde al reemplazo y equipamiento del Hospital Regional Nuevo Amanecer, en la Costa Caribe Norte, con 732.5 millones de córdobas.
La ampliación prevista también supone una mayor demanda de servicios. Para este año, el Minsa proyecta 3.7 millones de consultas hospitalarias, 117 139 cirugías mayores programadas, 49 834 tomografías y 7000 resonancias magnéticas.
El presupuesto del Minsa para 2026 destina además 5.1 millones de córdobas a servicios de capacitación. Sin embargo, no detalla cuántos trabajadores serán formados, en qué áreas ni cuánto de ese monto estará dirigido a preparar al personal para operar los nuevos equipos médicos.
Para el médico nicaragüense José Antonio Delgado, ese monto contrasta con las inversiones millonarias que el Minsa está realizando en nuevos hospitales y tecnología médica. Advierte que construir y equipar más unidades de salud requiere también invertir en la capacitación, contratación y permanencia del personal que hará funcionar esos servicios.
Explica que las necesidades de cada establecimiento varían según el número de pacientes, los servicios disponibles, las especialidades requeridas y el personal necesario para cubrir los distintos turnos. La incorporación de tomógrafos, resonadores magnéticos y equipos quirúrgicos también exige profesionales capacitados para operarlos, así como mantenimiento y soporte técnico.
Delgado señala que la planificación debe partir de las necesidades de la población, las enfermedades que requieren mayor atención y la cantidad de médicos y especialistas necesarios para responder a esa demanda.
Un hospital más grande con el mismo personal

La construcción e inauguración de nuevos hospitales se ha convertido en una de las principales vitrinas del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo para promover los avances que atribuye a su gestión en salud. Uno de los ejemplos más recientes es el nuevo Hospital Escuela Óscar Danilo Rosales Argüello (HEODRA), inaugurado en León en septiembre de 2025.
Los medios propagandistas destacaron que el nuevo hospital cuenta con 503 camas, 11 quirófanos y equipos de alta tecnología, entre ellos tomógrafos, resonadores magnéticos y angiógrafos. Sin embargo, en las publicaciones revisadas por este medio no se precisó cuántos médicos, especialistas y técnicos adicionales serían incorporados para atender la ampliación de los servicios y operar el nuevo equipamiento.
Delgado asegura que, según información que ha recibido de fuentes médicas en León, parte de los trabajadores del antiguo HEODRA fueron trasladados a las nuevas instalaciones y que la apertura no estuvo acompañada de contrataciones suficientes para responder a la ampliación.
“El hospital nuevo trabaja subutilizado porque incrementó su tamaño en infraestructura, pero el personal es el mismo. El mismo personal del hospital viejo va al hospital nuevo”, sostiene.
Delgado señala que el funcionamiento de un hospital con más servicios y tecnología también requiere que médicos, técnicos y otros profesionales estén preparados para utilizar los nuevos equipos. De hecho, la capacitación del personal era uno de los componentes contemplados en el programa de modernización del HEODRA, financiado parcialmente por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Otro médico nicaragüense que conoce el funcionamiento de la red pública de salud y que pidió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad confirmó a DIVERGENTES que en el nuevo HEODRA hay equipos que no están siendo utilizados porque el personal no ha recibido la capacitación necesaria para operarlos. Según su testimonio, la misma situación se presenta en otros hospitales de Managua que han recibido nuevos equipos médicos.
Nuevos equipos requieren personal capacitado
Según el Informe de Monitoreo del Proyecto del BID para la modernización del HEODRA, correspondiente al período enero-diciembre de 2025, el programa incluía capacitación en servicios especializados ambulatorios, temas clínicos, gestión hospitalaria y protocolos de respuesta ante emergencias sanitarias.
La meta era capacitar a 1680 personas para 2026. Hasta el último corte disponible, el informe registra 534 personas capacitadas, equivalentes al 31.8% de lo previsto, aunque no precisa cuándo recibieron la formación ni cuántas trabajan en el HEODRA.
El proyecto también contemplaba la “formación de personal médico y técnicos en el uso de los equipos”, junto con la instalación, prueba y puesta en funcionamiento del equipamiento adquirido. Sin embargo, el reporte actual no detalla cuántos médicos y técnicos fueron capacitados específicamente para operar los equipos instalados en el nuevo hospital.
Para Delgado, el problema no está en construir y equipar nuevos hospitales, sino en que esa inversión debe acompañarse de recursos para contratar y mantener al personal que hará funcionar los servicios.
Menos médicos que el resto de Centroamérica

El crecimiento de la infraestructura sanitaria contrasta con el avance mucho menor del personal para prestar servicios de salud. Esa brecha ocurre, además, en un país que registra la menor disponibilidad de médicos por habitante de Centroamérica, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De acuerdo con las cifras de ese organismo, Nicaragua dispone de aproximadamente nueve médicos por cada 10 000 habitantes. Para una población superior a 6.8 millones de personas, esta proporción equivale a poco más de 6000 médicos en todo el territorio nacional.
La tasa es la más baja de Centroamérica. Costa Rica registra 27 médicos por cada 10 000 habitantes y Honduras 19, mientras Guatemala, El Salvador y Panamá rondan los 16 y Belice los 13.
Dificultades para acceder a especialistas
El médico considera que la falta de especialistas repercute en el acceso de los pacientes a consultas, cirugías y exámenes diagnósticos. “Hay pocos especialistas para poder resolver todas estas necesidades”, afirma.
La limitada disponibilidad de especialistas quedó expuesta recientemente en Bluefields tras la muerte de Elian Sadid Sequeira Jarquín, un niño de ocho años que falleció el 2 de octubre de 2026 en el Hospital Regional Ernesto Sequeira Blanco, después de sufrir complicaciones por una apendicitis perforada y ser sometido a dos cirugías.
Tras el fallecimiento, un médico consultado por La Prensa, que solicitó el anonimato, aseguró que el hospital contaba con un solo cirujano pediatra para atender las emergencias de esa especialidad.
Ante la falta de especialistas en algunos hospitales, el Minsa traslada temporalmente médicos para realizar ferias de salud en distintos puntos del país. Delgado cuestiona este mecanismo porque, a su juicio, evidencia las carencias de personal en la red pública.
“Tienen que estar moviendo médicos, enfermeras y especialistas de un lado a otro”, señala. Estas jornadas permiten ofrecer temporalmente consultas y procedimientos que no están disponibles de forma permanente en algunas unidades de salud.
De un hospital a otro para recibir atención

La falta de especialistas también puede convertir la búsqueda de atención en un recorrido entre distintos hospitales. Una pobladora de Mateare, de 55 años, pasó por varias unidades de la red pública sin conseguir que un nefrólogo la valorara. La mujer pidió mantener su identidad en reserva por razones de seguridad.
Su recorrido comenzó en el Hospital Fernando Vélez Paiz, en Managua, adonde acudió recientemente por un problema de salud. En Emergencias, relata, le administraron una inyección de dipirona y le indicaron que necesitaba valoración por una posible afección renal.
El hospital no contaba con un nefrólogo, por lo que le recomendaron acudir al Hospital Antonio Lenín Fonseca.
Salió del Vélez Paiz sin una referencia escrita y se trasladó al Lenín Fonseca con la expectativa de encontrar allí al especialista. Tampoco lo consiguió. Según relata, le indicaron que debía regresar a su unidad de salud en Mateare para continuar el proceso de atención. El problema era que allí tampoco había un nefrólogo que pudiera valorarla.
Después de pasar por la red pública sin conseguir la consulta especializada, terminó buscando atención en una clínica privada. Pudo pagar la consulta y los exámenes gracias a las remesas que le envían sus hijos desde el extranjero.
Persecución del régimen golpea al personal médico
La escasez de personal médico tiene además un antecedente en los despidos por razones políticas emprendidos por el régimen Ortega-Murillo desde 2018. Según la Unidad Médica Nicaragüense, entre ese año y 2020 fueron despedidos al menos 468 trabajadores de la salud, incluidos médicos especialistas y subespecialistas. Muchos de los profesionales afectados terminaron abandonando Nicaragua.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) advirtió desde 2018 que los despidos de profesionales sanitarios estaban afectando la atención de pacientes por la falta de especialistas y la cancelación de procedimientos médicos programados.
A estas medidas se sumaron nuevas restricciones para la formación de futuros médicos. En junio de 2026, DIVERGENTES documentó expulsiones de estudiantes de Medicina, incluidos alumnos de años avanzados y médicos internos, tras la entrada en vigor de la Resolución 04-2026, que endureció los requisitos de ingreso y permanencia en la carrera.
Ante este contexto, Delgado señala que la ampliación de la infraestructura hospitalaria debería corresponderse con las necesidades de atención de la población y con la disponibilidad de personal para hacer funcionar los nuevos servicios.
A su juicio, esto incluye no sólo médicos y enfermeras, sino también especialistas, técnicos y otros trabajadores necesarios para operar un hospital. Sin embargo, advierte que no existe información pública suficiente para conocer cómo está distribuido ese personal en el país y si responde a las necesidades de cada territorio.
“El elemento más importante o el recurso más importante para la atención en salud de los pacientes es el personal médico. No son las paredes del hospital ni son los equipos”, sostiene Delgado.