Un año y cuatro meses después de allanar su casa, detenerla y mantenerla en condición de desaparición forzada, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo presentó este martes 11 de noviembre de 2025 a la comunicadora social Fabiola Tercero ante los medios de comunicación de propaganda sandinistas, en un intento de desacreditar a todas las voces que durante todo este tiempo exigieron su liberación y pruebas de vida. “La mentira tiene patas cortas. Una mentira más se le cae a los Vendepatria (sic)”, remarcó el reporte de los oficialistas .
“La periodista Fabiola Tercero Castro les quita la máscara y desmiente la campaña mediática en la que aseguran ‘estaba desaparecida, secuestrada’, y afirma enfáticamente que en los últimos años, ha estado en su casa conviviendo con su mamá Rosalina Castro García en el Barrio William Díaz, Distrito II de Managua”, agregaron los medios oficiales. Además de las múltiples interrogantes que deja esta presentación de la comunicadora, la decisión del régimen copresidencial de mostrarla ocurre en la víspera de que Donald Trump decida sobre la permanencia de Nicaragua en el tratado de libre comercio DR-Cafta. Un asunto que ha metido suma presión a la dupla presidencial.
El mandatario republicano tendrá en sus manos la decisión después del 19 de noviembre de 2025, cuando se cierra la fase de consultas públicas de la investigación de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), la cual determinó que las políticas, actos y prácticas del régimen Ortega-Murillo son “irrazonables” y constituyen una “carga o restricción al comercio estadounidense”, según una resolución emitida bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
En ese sentido, la Oficina del Representante Comercial de Washington ha planteado como medida la suspensión de Nicaragua del DR-Cafta, un acuerdo comercial vital para la economía nacional. Pero la también la imposición de aranceles del 100% a las importaciones nicaragüenses. En Washington, empresarios del sector textil, tabaco y café han empezado un fuerte cabildeo para no excluir a Nicaragua del DR-Cafta y, en medio de esos corre corre lobistas, los copresidentes decidieron excarcelar en silencio la semana pasada a cinco presos políticos, entre ellos el periodista Leó Cárcamo, el abogado Julio Quintana, Fabio Cáceres y el exoficial del Ejército Ronald Leiva Silva.
A esas excarcelaciones se suma la de Fabiola Tercero, pero en otro tenor: la pusieron a dar una confesión para desmentir las denuncias sostenidas sobre su desaparición. Más allá de si fue una confesión forzada producida por violaciones a los derechos humanos, analistas consultados por DIVERGENTES coinciden que el régimen trata de “lavarse la cara” antes que Trump decida sobre el DR-Cafta y los aranceles, pero también porque en torno a las sistemáticas violaciones a los derechos humanos ha habido demasiada presión internacional en las últimas semanas.
“Además de que Estados Unidos está deliberando sobre la aplicación del CAFTA y sobre las sanciones que podría implementar, hay un hecho importante también, y es que, por primera vez en mucho tiempo, la dictadura dio la cara ante la comunidad internacional en la Tercera Comisión de Naciones Unidas, cuando el Grupo de Expertos presentó su informe ante dicha comisión y denunció los crímenes de lesa humanidad”, dice a DIVERGENTES Salvador Lulio Marenco, abogado defensor de derechos humanos del Colectivo Nicaragua Nunca Más.
“Precisamente en esa sesión, la embajadora adjunta de Nicaragua manifestó la preocupación del régimen por las sanciones y las medidas económicas, porque, lamentablemente para Ortega y Murillo, las personas presas políticas se han convertido en una moneda de cambio”.
¿Caerá Estados Unidos en otro espejismo copresidencial?

Eliseo Núñez, exdiputado desnacionalizado y analista político, asegura que estas excarcelaciones responden, efectivamente, a un intento del régimen Ortega-Murillo por abrir una negociación —o, si ya la hay, fortalecerla— con Estados Unidos. Detrás de estos movimientos, insiste, hay un intenso cabildeo empresarial en Washington, encabezado por los sectores del tabaco, las textileras y los compradores de café, que buscan evitar sanciones más duras.
Sin embargo, advierte que el régimen sólo está ganando tiempo para consolidar su relación con China tras la creación de zonas especiales que permitan a empresas chinas exportar a Estados Unidos bajo el paraguas del CAFTA, evadiendo sanciones o tarifas. “Como lo he dicho antes, mantener a Nicaragua dentro del CAFTA sería un error”, señala Núñez, quien recuerda que esta es una vieja treta de los copresidentes: liberar presos políticos para aparentar concesiones, conseguir lo que quieren y luego atrincherarse en más represión.
Por su parte, Juan Carlos Gutiérrez, investigador declarado “traidor a la patria” por el régimen, considera que las recientes excarcelaciones obedecen tanto a la presión internacional como a un cálculo político interno. “La presión internacional por los encarcelamientos y la visibilidad que el tema ha alcanzado en los organismos de derechos humanos es clave, pero principalmente lo es el factor CAFTA. El régimen busca enviar señales de que puede flexibilizarse, que no es un sistema totalmente cerrado, y que tiene márgenes de maniobra para proyectar cierta estabilidad o seguridad en el país”, analiza.
Así como Núñez, Gutiérrez considera que detrás de esta maniobra no hay ningún cambio de fondo. “Lo que están haciendo realmente es administrar el terror que ya sembraron en una parte importante de la población nicaragüense”, afirma el también sociólogo. “Las excarcelaciones cumplen tres objetivos simultáneos: reducir el costo político de mantener a cientos de personas presas injustamente, disminuir el gasto económico que implica tenerlas encarceladas y trasladar la carga psicológica y material a sus familias. Liberan a personas que quedan con miedo, sin poder comunicarse, sin empleo y bajo vigilancia constante. Es una forma de mantener el control: trasladan el encierro a los hogares y el castigo a la familia”, concluye.