La jugada de Putin en Nicaragua en plena invasión a Ucrania: provocar a EE.UU

La llegada de una alta delegación moscovita a Managua cuela al régimen en la crisis internacional provocada por la invasión a Ucrania. El respaldo político que Daniel Ortega le ha dado a Rusia “es una acción autodestructiva” y Nicaragua no podrá sacar ningún beneficio. “A pesar de la distancia geográfica existente, Putín interpreta que en esta coyuntura necesita aliados que estén dispuestos a no contribuir al aislamiento político que se avecina”, explicó Iván Kentros Klyszcz, investigador de la Universidad de Tartu

Laureano Ortega y Gustavo Porras recibieron a la alta delegación rusa que llegó a Nicaragua en plena invasión de Ucrania. Foto tomada de Presidencia.

En plena invasión a Ucrania, Viacheslav Volodin, presidente de la Cámara Baja del parlamento ruso, arribó a Nicaragua para reunirse con Daniel Ortega y sus diputados. La visita del funcionario del Gobierno de Vladimir Putin, según expertos en relaciones internacionales y política exterior rusa, obedece a una estrategia para provocar a Estados Unidos y demostrarle que, a pesar de la distancia geográfica, el Kremlin tiene el respaldo de tres países de la región: las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua.

“La visita de Volodin confirma la estrecha relación que existe con Rusia. Demuestra que para Moscú es importante mantener vínculos con Nicaragua, Cuba y Venezuela porque eso molesta a Washington. Con esta alianza reafirma que tiene una presencia en la región cercana a Estados Unidos”, explicó a DIVERGENTES Mariano de Alba, experto en derecho internacional y diplomacia, y asesor senior de Crisis Group, una organización que se especializa en la resolución y prevención de conflictos armados internacionales.

El experto de Crisis Group remarcó que las relaciones que hasta ahora tiene Rusia con Nicaragua y los demás países no están basadas en papel, si no que son vínculos políticos que por más que la situación sea de tensión, difícilmente se van a modificar. Es decir, el apoyo si bien por el momento es simbólico, podría sostenerse y transformarse de acuerdo a lo que solicite Putin con el paso de los días.

“Ahora vamos a ver una situación en la que Rusia cada vez más va a ejercer presión sobre esos tres países para que mantengan su alianza con Moscú y eso va a meter presión a esos gobiernos de pasar de la retórica a acciones más concretas de apoyo”, consideró de Alba.

Volodin arribó a Nicaragua procedente de Cuba y fue recibido por Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional, y por Laureano Ortega, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Durante su paso por la isla sostuvo un encuentro con el dictador Miguel Díaz-Canel, quien manifestó el respaldo político de La Habana ante la “injerencia” e “histeria propagandística” de Estados Unidos y “las potencias occidentales por la crisis en Ucrania”.

Para el investigador de la Universidad de Tartu, en Estonia, y experto en política exterior rusa, Iván Ulises Kentros Klyszcz, si bien el apoyo de Nicaragua, al igual que el de Venezuela y Cuba, todavía es simbólico, en este momento significa mucho debido a la condena internacional que ha recibido Rusia de parte de la comunidad internacional desde que ordenara la invasión a Ucrania el pasado 23 de febrero.

Kentros indicó que Putin es consciente de que en este contexto necesita el respaldo de países que estén dispuestos a no contribuir al aislamiento político que se avecina por la invasión de Rusia en Ucrania. Agregó que no es coincidencia que esta visita suceda en medio de la alta tensión que se vive en occidente.

Pedro Fonseca, internacionalista y experto en conflictos y estudios de paz, coincidió con Kentros y de Alba respecto a que las visitas de funcionarios rusos a Nicaragua y los demás países tienen un objetivo simbólico, político y estratégico.

“Rusia siempre ha tenido influencia en Cuba, Venezuela y Nicaragua, son países que históricamente han compartido la ideología que surgió en la extinta Unión Soviética. Es estratégico porque Rusia ahora mismo tiene enfrente a toda la comunidad internacional cuestionando los ataques y la intervención que ha hecho en Ucrania en contra de lo que establece el derecho internacional. Putin urge de aliados con los cuales pueda fingir esa legitimidad y el Estado nicaragüense lo que hace al recibir delegaciones es ‘legitimar’ la situación que ocurre en occidente y que no se apega al derecho internacional”, señaló Fonseca.

La misión del presidente de la Cámara Baja del parlamento ruso no ha sido la única que ha arribado a Nicaragua en el último mes. Hace unas semanas Yuri Borísov, viceprimer ministro de Rusia llegó al país para “incrementar la cooperación militar y comercial”. En esa ocasión se reunió con Daniel Ortega y juntos estuvieron en el acto de aniversario del asesinato del general Augusto Cesar Sandino.

Al igual que Borísov, la gira de Volodin continuará en Venezuela, país en el que el dictador Nicolás Maduro también ha refrendado el apoyo al Gobierno de Putin frente a la invasión de Ucrania, donde hasta el jueves por la noche, se confirmó la muerte de 137 soldados ucranianos y 316 heridos, según datos ofrecidos por el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky.

En Nicaragua Volodin justificó el ataque militar a Ucrania aduciendo que “la decisión de nuestro presidente Vladimir Putin, de llevar a cabo la operación pacificadora tiene la intención de prevenir la catástrofe humanitaria y también la guerra a gran escala. La población de Ucrania no tiene que temer a la operación pacificadora, porque está dirigida, para la desmilitarización solamente”, expuso el funcionario ruso frente a los diputados de la Asamblea Nacional.

¿Respaldo diplomático?

Fotografía de un televisor que muestra al presidente de la Duma Estatal de Rusia, Vyacheslav Volodin, durante una sesión especial en la Asamblea Nacional de Managua. EFE.

Hasta el momento Daniel Ortega únicamente ha expresado su respaldo a Rusia pero por reconocer las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk. El dictador sandinista afirmó que las provincias estaban habitadas por rusos y que de hacerse un referéndum como el que se hizo en Crimea, los habitantes votarían para anexarse a Rusia.

Ortega justificó la invasión rusa por una supuesta persecución del Gobierno de Ucrania en contra de los grupos separatistas. Sin embargo, cuando ofreció este discurso todavía las tropas del Kremlin no habían entrado a territorio ucraniano. “Lógicamente esto trae el respaldo militar para que esos Gobiernos tengan seguridad. Es una batalla por la paz”, manifestó el dictador sandinista.

Kentros explicó que a medida que los días transcurran y la situación suba de nivel, el apoyo simbólico que hasta ahora ha ofrecido Nicaragua a Rusia, pueda evolucionar a tal punto de que el respaldo no solo sea retórico, sino diplomático.

“Muy pocos países del mundo tienen un consulado en Crimea — península ucraniana que en marzo de 2014 Rusia anexó mediante un referéndum ilegal — Nicaragua tiene uno. Es posible que Nicaragua ofrezca a Putin reconocer Donetsk y Lugansk (dos repúblicas populares autoproclamadas del este de Ucrania habitadas por grupos separatistas prorrusos). Pero en este momento todavía es un juego de números. El Kremlin necesita obtener varios aliados que apoyen su causa diplomática para contribuir a su política territorial con las entidades separatistas”, aseguró Kentros.

Para de Alba, si bien el vínculo con Rusia es estrecho y se confirmó con el apoyo retórico que hasta ahora han brindado Nicaragua y los demás países, considera que el apoyo diplomático todavía es tratado con cautela por las implicaciones que podría tener con Washington.

“Ortega y Maduro son cercanos a Rusia y a Putín porque tienen intereses importantes en sus países. Claro que están conscientes que tienen que apoyar desde el punto de vista del discurso y también si se plantea el tema en foros internacionales. Pero no han ido al extremo de reconocer la independencia de las regiones de Donetsk y Lugansk. Hay cierta cautela porque saben que esa decisión sería mal vista en Washington, como ya de hecho lo está siendo. Por el momento percibo que no quieren exponerse a más sanciones”, analizó de Alba.

En la región únicamente Nicaragua, Cuba y Venezuela respaldan la decisión de Rusia de reconocer las dos regiones separarista que se autoproclaman independientes de Ucrania. En el caso de Ortega y Rosario Murillo, todavía no se refieren públicamente o a través de un comunicado al ataque ruso en Ucrania. 

Ni México, uno de los dos miembros no permanentes en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se posicionó a favor de la invasión rusa en Ucrania. “No estamos a favor de ninguna guerra”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Argentina, cuyo presidente (Alberto Fernández) sostuvo una reunión con Putin semanas atrás, tampoco se posicionó a favor del gobernante ruso. “Las soluciones justas y duraderas sólo se alcanzan por medio del diálogo. Por ello llamamos a la Federación de Rusia a cesar las acciones militares en Ucrania”, publicó Cancillería en un comunicado. 

Posibles consecuencias

Daniel Ortega en una visita a Moscú. EFE/Maxim Shipenkov

El respaldo que hasta ahora ha brindado Nicaragua a Rusia, a juicio de Fonseca, es una acción autodestructiva de la que el país no podrá sacar ningún beneficio, porque sería una pieza inservible en el tablero que tiene en la mano el Kremlin. 

“Lo que hace Ortega es aislarnos y alinearnos con países como Venezuela y Cuba, para llevarnos a un conflicto armado y posicionarnos a favor de un país intervencionista, poniendo en peligro el desarrollo de la sociedad en todos los niveles”, cuestionó Fonseca

El internacionalista recordó que por muchos años Rusia desarrolló una cooperación de subsistencia y que con el tiempo Nicaragua llegó a entablar relaciones tan estrechas con Estados Unidos, desplazando al Kremlin en términos económicos, sociales y culturales pero no militares.

Rusia tiene programas de cooperación con Nicaragua en materia de inteligencia y seguridad y también militar. Pero más allá de eso, la relación económica con el Gobierno de Putin en los últimos años no genera un gran impacto como si lo hace Estados Unidos.  Por ejemplo, entre 2016 y 2020 las donaciones de ese país a nuestro sector público fueron cero, según los reportes oficiales del Banco Central.

“No tiene tantos recursos (Rusia) para distribuir en su política exterior, no tiene la envergadura económica para hacer una oferta comprensiva a Nicaragua más allá de cooperación en términos de seguridad y militar. Hay otros ámbitos en los que cooperan ambos, es posible que parte de la oferta de Moscú sea ampliar los proyectos que ya tienen en Nicaragua”, explicó Kentros.

Sin embargo, el experto en política exterior rusa, alertó del riesgo de que Nicaragua decida ir a fondo con los intereses de Rusia. En este punto Ortega solo puede contribuir a extender la política de confrontación de Putin con Estados Unidos, no obstante, el resultado de su papel si bien podría ponerlo en gracia ante el Kremlin, provocaría más sanciones.

Pero estas sanciones, según los expertos, van a depender de los siguientes pasos de Nicaragua respecto a cómo va a incidir en la política rusa. Lo único claro hasta ahora es que el gobierno nicaragüense constituye una pieza más de la política rusa en América Latina.

El apoyo de Ortega a Putin también podría poner en jaque los negocios que ambos mandatarios quieren desarrollar en los próximos años. Si Estados Unidos sanciona a Rusia tal y como lo ha hecho con Irán, Nicaragua y la dictadura no podría tener ningún tipo de relación comercial con el Kremlin por obvias razones.

El jueves el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, aseguró que su país aislará a los bancos y empresas más grandes de Rusia de los mercados financieros occidentales. También restringiría las exportaciones de tecnología, asimismo expresó que estaban congelando billones de dólares en activos rusos, incluidos los fondos controlados por las élites rusas y sus familias.

“Todavía hay que analizar el tipo de sanción que le impondrán a Rusia. Si son como las impuestas a Irán, definitivamente Rusia sería un gran riesgo para cualquier país que tenga negocios o relaciones, porque entonces se verían implicados en estas mismas sanciones. Pero esto, como dije, va a depender del tipo de apoyo que se materialice por parte de Nicaragua a Rusia”, finalizó Kentros.

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