Alfonso Malespín
4 de Febrero 2026

La muchacha y el jaguar

Fotos de Miguel Andrés | Divergentes.

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El jaguar es uno de los depredadores más fotogénicos de Mesoamérica. Lo he visto en las fotos promocionales del turismo verde de Costa Rica. Es también el símbolo del presidente Rodrigo Chaves y del movimiento que él encabeza, el mismo que acaba de ganar las elecciones en Costa Rica el 1 de febrero de 2026 bajo la casilla del Partido Pueblo Soberano, PPSO.

Mientras en la pantalla veía las celebraciones en la casa de campaña del PPSO y la rotonda de La Hispanidad, en el cantón de San Pedro Montes de Oca, vinieron a mi memoria dos cosas: era la segunda vez que una mujer llamada Laura ganaba las elecciones en Costa Rica. Además, una crónica escrita hace casi medio siglo por el perseguido escritor indobritánico Salman Rushdie: “La Sonrisa del Jaguar” (1987).

En Costa Rica es muy probable que esta crónica de ocasión sea poco conocida. Creo que tampoco la conocerán las generaciones de la Nicaragua de Ortega y Murillo.

Se trata del recuento rápido del viaje de Rushdie a la Nicaragua dirigida por los nueve comandantes en fechas que se celebraba otro aniversario de la revolución sandinista, en medio de una brutal crisis social, económica, militar y política. Era 1986 y lo había invitado al país la ASTC (Asociación de Trabajadores de la Cultura) de Rosario Murillo.

Preparando recomendación…

En el que fue su primer libro de no-ficción Rushdie trata de las expectativas y de la realidad que termina imponiéndose por encima de las ilusiones, sueños y promesas revolucionarias en los convulsos años ochenta del siglo veinte.

El libro inicia con un cuento corto y anónimo. Una muchacha y un jaguar se van de paseo. Ella iba alegre, sonriente, encima del jaguar. Al regresar del paseo el jaguar venía sonriente y la muchacha adentro del jaguar.

Traigo a colación este cuento de este libro – salvando distancias y contextos – porque me parece curioso que exactamente cuatro décadas más tarde, la muchacha llamada Costa Rica es invitada por un jaguar a dar un paseo para fundar la “Tercera República”.

La expectativa suena desafiante. Se trata de refundar el país para supuestamente lanzarlo hacia las profundidades del siglo veintiuno y más allá. Se propone la negación de la institucionalidad nacida de la revolución de 1948, que sentó las bases para que Costa Rica se convirtiera en el país más democrático y estable de Centroamérica.

Es innegable que en 2026 Costa Rica vive momentos apremiantes. La gente piensa que la seguridad ciudadana, el costo de la vida y la distancia que separa a la clase política de la gente de a pie son asuntos de primer orden. También es innegable que el discurso del presidente Chaves ha sido anti-grupos de poder y piensa que hay que derruir todo, incluso lo que él llama “la prensa canalla”, para construir un país nuevo. Tal discurso ha sido asumido por la presidenta electa Laura Fernández.

La campaña de la señora Fernández fue presentada orgullosamente como una continuidad de lo iniciado por el presidente Chaves. Y lo de Chaves han sido cuatro años convulsos en los que se ha peleado con personajes queridos por la gente de Costa Rica e instituciones del estado, los medios de comunicación y parte de la empresa privada que han resistido sus avances.

La muchacha y el jaguar

El momento cuando surgió lo de “jaguares” para denominar a sus seguidores, surgió con un proyecto de ley que llamaron la Ley Jaguar, y que – según el texto del proyecto – propone agilizar proyectos de infraestructura y desarrollo mediante reformas a leyes de control y contratación pública, buscando reducir la incidencia y supervisión de las instituciones del estado, como la Contraloría General de la República y otras entidades. Fue declarada inconstitucional, pero el actual presidente insiste en que la aprobarán con el nuevo gobierno.

Además, Chaves ha propuesto una solución al problema de seguridad a la Bukele: un CECOT tico. Hasta mandó traer al “dictador cool” de El Salvador para poner la primera piedra de tal prisión a la par de la cárcel La Reforma.

Pero, ¿y qué hay de las redes que propician la penetración del crimen organizado en instancias altas de los gobiernos, ministerios, fuerzas de seguridad, inteligencia, empresas, las fuerzas malignas que acechan a la niñez y jóvenes, la corrupción de tomadores de decisiones? 

¿Y qué de los presupuestos para seguridad y equipamiento de las fuerzas de seguridad? Las imágenes muestran que el crimen organizado actúa con sofisticadas redes de inteligencia, diseminando millones de colones en los territorios, controlando puntos clave, disparando armas de guerra que las fuerzas de seguridad quisieran tener en cantidades suficientes.

La presidenta electa Fernández –que acaba de ser designada Ministra de la Presidencia por Chaves– ha dicho que todo se hará democráticamente, y que el autoritarismo no ganará terreno en Costa Rica.

¿Se le puede creer?

Esto es algo que los ticos deberán responder. La respuesta la conoceremos a partir de mayo de 2026.

Mientras tanto, no olvidemos que la muchacha que partió sonriente sobre el jaguar terminó con un jaguar sonriente después de haberse hartado a la muchacha.

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Alfonso Malespín

Periodista. Investigador de temas de libertad de expresión y medios de comunicación. Amante de la gastronomía, bailes y paisajes nicaragüenses.