Los correos electrónicos que confirman el control político del FSLN sobre los empleados públicos

Una filtración de correos electrónicos de instituciones públicas expone el control que ejercen las estructuras del Frente Sandinista sobre los trabajadores del Estado para que participen en actividades del partido. Las orientaciones son transmitidas por miembros de la Juventud Sandinista y secretarios políticos. Los funcionarios son obligados a participar en caminatas en los barrios para promover el “apoyo al comandante” y otras actividades políticas. El objetivo de la estrategia es aparentar “respaldo popular” al régimen


El secretario político pasa lista en voz alta. Uno a uno tacha los nombres de los diez trabajadores del Ministerio de Salud (Minsa) que llegaron una mañana de septiembre a cumplir con una nueva “asignación laboral”. No obstante, la actividad no forma parte del trabajo regular de estos empleados públicos, pero asistir es obligatorio si no quieren ser despedidos. Esta supuesta “asignación” es parte de una estrategia de control político-partidario que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo impone en las instituciones del Estado, según consta en unos correos electrónicos oficiales que DIVERGENTES analizó. 

“No importa si es sábado o domingo, si es de mañana o de noche, tenemos que estar listos al llamado”, dice Sandro, uno de los trabajadores que participó en esta jornada. 

La orden que dieron los secretarios políticos a Sandro y sus compañeros fue ir casa a casa preguntando por el número de integrantes de cada familia y si estos tienen edad para votar en las próximas elecciones sin competencia organizadas por el Consejo Supremo Electoral para el seis de noviembre de este año. “Ellos quieren tener certeza de quién vota y quién no”, continúa Sandro, quien aceptó brindar esta entrevista bajo condición de anonimato.

La filtración de centenares de correos electrónicos que analizó este medio de comunicación confirma el testimonio de Sandro. Los emails exponen cómo este control partidario se ejecuta rigurosamente en las instituciones desde finales de 2018. El objetivo, según confirmaron empleados públicos consultados para este artículo, es garantizar al régimen sandinista un “respaldo popular” en sus actividades partidarias, cada vez más menguantes. 

Los correos electrónicos filtrados corresponden en su mayoría a Inafor. Divergentes.

Los correos electrónicos fueron filtrados por un grupo de hackers que se autodenominan “GhostSec”. “Mientras los ciudadanos se enfrentan a la pobreza, el régimen disfruta de sus vidas sin preocuparse por los que sufren”, dicen en uno de sus mensajes publicados en su cuenta de Twitter.

La estrategia de control a la que son sometidos Sandro y miles de trabajadores del Gobierno no es nueva. Antes se ejecutaba pero la mayoría funcionarios que participaban lo hacían de forma voluntaria. A raíz de la crisis sociopolítica de 2018 la situación cambió: ahora la orden es que todos deben asistir a las actividades partidarias de forma obligatoria.

La filtración comprueba que el régimen orienta desde la asistencia a una marcha en cualquier punto de la capital hasta la participación de los empleados públicos en la entrega de paquetes alimenticios en barrios pobres del país. Durante varias semanas DIVERGENTES analizó una enorme cantidad de documentos filtrados y esto es lo que ha encontrado hasta ahora. 

Del “VamosConTodo” a “MuerteAlSomocismo”

El 20 de abril de 2018, dos días después de que los nicaragüenses salieron a protestar por las fallidas reformas al seguro social, la vicepresidenta Rosario Murillo envió un correo electrónico ordenando a la militancia sandinista que propagaran un mensaje oficialista en las redes sociales. Según una publicación de Confidencial, el email contenía dos documentos: una circular con órdenes para redoblar el discurso del régimen en las redes sociales. Y el segundo, una “estrategia” con los “principales puntos y aspectos” para fortalecerla.

Los correos enviados por Murillo abarcan desde el 19 de abril cuando ordenó “el vamos con todo” y se produjeron los primeros tres muertos, hasta el 25 de abril, cuando anunció que el régimen estaría presente en el primer diálogo nacional convocado por los obispos católicos.

Según una fuente cercana al régimen, Murillo continuó detrás de la estrategia de represión y control, pero esta vez utilizando a los secretarios políticos y otros funcionarios instalados en las oficinas de los distintos ministerios. Estos transmitían a los demás empleados públicos cuáles serían las orientaciones para demostrar apoyo al “comandante”.

Esta vez los correos enviados a los funcionarios tenían un tono menos “violento” pero continuaban con la misma narrativa:

“Buenas tardes estimados compañeros. El motivo del presente es para hacer de su conocimiento que estamos siendo convocados a participar en la actividad denominada #MuertealSomocismo #OctubreVictorioso, con la finalidad de demostrar respaldo a nuestro gobierno en las diferentes rotondas”, dice un correo electrónico fechado el diez de octubre de 2018.

Este email fue enviado por Frances Solís, coordinadora de la Juventud Sandinista en el Instituto Nacional Forestal (Inafor). La orden, en aquel momento, fue posicionarse en las principales rotondas de la capital en dos horarios: de 8:00 a.m. a 12:00 m.d. y de 1:00 a 5:00 p.m.

“Este rol es todo el mes de octubre, o sea, estaremos siendo afectados una vez por semana sin descuidar los días miércoles, sábados y los días que sean convocatorias masivas”, escribió Solís en el resto del correo.

Luis, un empleado público que trabajó entre 2015 y 2020 en el Inafor, confirmó que las orientaciones partidarias no fueron del agrado de los empleados públicos, sin embargo, no tenían otra opción más que acatar cada una de las recomendaciones.

“Si desobedecíamos nos despedían. Y no era una simple amenaza. Yo vi a varios de mis compañeros camino a recursos humanos por su carta. El mensaje era claro. O estabas con ellos o no”, explicó Luis.

Los empleados públicos se excusan por no asistir a las actividades partidarias y reciben amenazas. Divergentes.

Otro correo enviado ese mismo día bajo el asunto “Información JS”, comunica sobre el rol de cada funcionario para la entrega de paquetes alimenticios a entregarse en varios municipios del departamento de Managua. La actividad, como casi siempre, tiene un componente partidario.

“En el caso de las entregas todo es igual, no ha cambiado nada. Los varones cargan paquetes, la mujer integra los datos y ambos transmiten el mensaje del comandante y la compañera. En el caso de las y los compañeros nuevos procuren ponerlos con compañeros que ya han asistido para que no vayan tan perdidos”, dice el correo enviado por Solís.

La coordinadora de la JS hizo un llamado de atención a los trabajadores a que estén pendientes del día y la hora para participar en las entregas de alimentos y no buscarlos a último momento. La orientación, según Solís, también fue enviada por WhatsApp para evitar otros contratiempos.

“Era estresante estar recibiendo mensajes al teléfono, al correo, llamadas al celular. Y fue peor cuando renunciaron algunos compañeros porque los que entraban no se hacían cargo de participar en las actividades del partido porque eran ‘pipitos’ (amigos) del secretario político y de los JS”, asegura Luis

Según los correos analizados ese año, los empleados del Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal, Ministerio de Energía y Minas, Banco Central de Nicaragua, Dirección General de Ingresos, Procuraduría General de la República y otras oficinas de Gobierno, se dedicaron exclusivamente a cumplir las órdenes encomendadas desde El Carmen, residencia y despacho presidencial de los Ortega-Murillo. 

En el 2019 los roles de entrega de paquetes alimenticios se cumplieron tal y como lo dispusieron las autoridades del partido sandinista. En el 2020, a pesar de que la pandemia se convirtió en una amenaza mortal para el mundo entero, las actividades continuaron sin que se pudiera cuestionar que se estaba exponiendo al personal del Estado, lo cual provocó molestias.

“En el Minsa nos obligaron a que fuéramos casa a casa a dejar medicamentos que ni siquiera estaban indicados para el tratamiento de los pacientes. Muchos compañeros renunciaron, y otros como yo, nos aguantamos porque no había oportunidad de cambiar de trabajo”, afirmó Sandro.

Este apoyo bajo presión, según un sociólogo consultado para este reportaje, termina traduciéndose en un respaldo ficticio que dentro de la narrativa del régimen es necesario para sentirse fuertes cada vez que salen en público. “Les reconforta saber que tienen este apoyo”, agregó.

Trabajar en el Estado o irte del país

Los actos públicos de los Ortega-Murillo son llenados con empleados públicos en su mayoría. Foto: EFE.

Una enorme duda se pasea en la cabeza de Patricia. La presión a la que está sometida en su puesto de trabajo dentro del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio, le genera estrés y episodios de neuralgia desde el último año. “No sé si continuar o irme del país”, afirma.

Además de asistir obligatoriamente a cada una de las actividades partidarias que son convocadas por el secretario político de esta institución, Patricia tiene que cumplir con sus asignaciones y ejecutar una nueva función: “vigilar” o “espiar” los movimientos de sus otros compañeros.

“Yo puedo cumplir con ir a las marchas, andar en las casas, y con mi trabajo, pero eso de espiar a mis compañeros… no puedo, no me gusta”, dice Patricia, quien es madre soltera.

Patricia no quiere irse de Nicaragua. Aquí tiene una vida hecha y no quiere someter a un estrés innecesario a sus hijos que significa migrar. Sin embargo, sabe que renunciar no es una opción, y abandonar su puesto de trabajo puede generarle conflicto con el régimen.

El conflicto al que se refiere Patricia tiene que ver con la amenaza de cárcel si comparte todo lo que le han encomendado hacer en los últimos meses. Esta empleada pública sabe que renunciar se traduce en irse del país para no ser víctima de persecución.

Sandro, que tiene varios años trabajando en el Minsa, piensa lo mismo que Patricia. Pero le da temor marcharse y no conseguir nada en Estados Unidos, el destino preferido de los nicaragüenses en los últimos dos años. La presión a la que está sometido solo la soporta porque es el único sostén de su familia.

“Es cansado y esto no solo lo pienso yo, también lo piensan todos los que hemos hablado con los medios de comunicación. Pero algunos no tenemos más camino que este, es lo que sabemos hacer, y nos toca aguantar este control”, indicó Sandro.

En las últimas semanas varios empleados públicos han roto el silencio que le ha impuesto el régimen sandinista. Algunos han decidido brindar entrevistas a medios como Confidencial, y otros continúan aportando información desde el anonimato.