Marco Rubio llama a aislar a la dictadura Ortega-Murillo tras el anuncio de abolir las elecciones

El Secretario de Estado de Trump convocó a la comunidad internacional a actuar frente a la decisión de Ortega de cerrar la vía electoral. Fuentes en Washington sostienen que se baraja una estrategia de presión diplomática a través de la OEA, con énfasis en los países centroamericanos. Costa Rica ya varió el tono frente a Managua, cambiando la postura complaciente de la presidenta Laura Fernández. Analistas advierten que el régimen busca imponer un nuevo hecho consumado, al llegar a cualquier eventual negociación desde una posición todavía más atrincherada.

El secretario de Estado Marco Rubio en una visita a Costa Rica. Foto de DIVERGENTES.

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, respondió a la propuesta de Daniel Ortega de abolir las elecciones con un “llamado a la acción” dirigido a la comunidad internacional, a la que instó a “unir fuerzas para demostrarle a la dictadura Murillo-Ortega que no puede pretender mantener relaciones normales con otras naciones mientras vulnera los principios fundamentales de nuestro hemisferio democrático”.

Estados Unidos, tanto durante la administración de Joe Biden como bajo la del presidente Donald Trump, ha insistido en que una salida democrática para Nicaragua pasa por la realización de elecciones libres. Sin embargo, las declaraciones del caudillo sandinista este 19 de julio plantearon un desafío directo a Washington, que durante los últimos meses ha impuesto sanciones políticas contra funcionarios sandinistas y medidas económicas contra la industria del oro, controlada ahora por capitales chinos.

“La declaración de Daniel Ortega de que Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones bajo la dictadura de su familia deja al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria. Daniel Ortega y Rosario Murillo han abandonado incluso la apariencia de contar con el consentimiento popular”, dijo Marco Rubio en una escueta declaración difundida por el Departamento de Estado. “El pueblo nicaragüense tiene derecho a elegir a sus propios líderes mediante elecciones democráticas”.

Aunque Estados Unidos tiene una ruta más clara frente a Venezuela y ejerce una presión más directa sobre Cuba, en el caso de Nicaragua todavía no queda claro qué prioridad ocupa el país en la agenda del presidente Trump y en el despacho de Rubio, más allá de las consabidas sanciones. Un día antes de que Rubio anunció que la transición democrática en Venezuela se “iniciará a principios de agosto”, Ortega atrincheró más su postura con el anuncio de su pretensión de eliminar las elecciones y trabajar con su leal Asamblea Nacional para crear un mecanismo legal para inhabilitar a los partidos políticos. 

“Aquí se acabó la historia que los partidos puestos por los yankees, puestos por los somocistas, volverán a llegar al Gobierno. Jamás, jamás, jamás”, insistió Ortega en su discurso en plaza pública, acompañado de su copresidenta y esposa, Rosario Murillo

Fuentes cercanas a Washington comentaron a DIVERGENTES que todavía es muy prematuro saber qué postura asumirá la administración republicana frente a esta nueva confrontación planteada por los Ortega-Murillo. Sin embargo, una de las cartas sobre la mesa podría ser un esfuerzo diplomático de presión a través de la Organización de los Estados Americanos (OEA), especialmente con países centroamericanos.

No obstante, el régimen Ortega-Murillo abandonó la OEA el 18 de noviembre de 2023, cuando entró en vigor la denuncia de la Carta del organismo presentada dos años antes, tras el desconocimiento internacional de las elecciones de 2021, en las que los copresidentes se auto ungieron en unos comicios sin competencia, ya que todos los precandidatos presidenciales fueron apresados.  

Ariscos con Costa Rica

Marco Rubio llama a aislar a la dictadura Ortega-Murillo tras el anuncio de abolir las elecciones
La presidenta Laura Fernández junto al expresidente y actual ministro de Hacienda de Costa Rica, Rodrigo Chaves. Foto de EFE

Después de la declaración de Ortega sobre la abolición de las elecciones, el Gobierno de Costa Rica, encabezado por Laura Fernández, dio un giro de 180 grados respecto a Managua. Apenas unas semanas antes, la mandataria había afirmado que Nicaragua tenía la “forma de Gobierno que han elegido tener” y defendido una relación “pacífica y armoniosa” con el régimen, debido a los vínculos fronterizos y comerciales entre ambos países. Pero este lunes el canciller tico, Manuel Tovar, expresó su “profunda preocupación” por el cierre de espacios cívicos en su vecina Nicaragua. 

Horas después, el régimen Ortega-Murillo respondió a Costa Rica con un comunicado en el que acusó a su Gobierno de intervenir en los asuntos internos de Nicaragua. La Cancillería sandinista afirmó que el país “no es una provincia costarricense”, reivindicó su derecho a ejercer la soberanía y calificó de “atrevidas” las declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, al tiempo que lanzó una crítica velada contra la administración de Laura Fernández al mencionar sus supuestas “desavenencias y desacuerdos” internos.

Para las fuentes consultadas para este artículo, el cambio en la postura del Gobierno de Fernandez no debe ser casual, sino motivado por la diplomacia que dirige Marco Rubio. 

¿Negociar más atrincherado? 

Marco Rubio llama a aislar a la dictadura Ortega-Murillo tras el anuncio de abolir las elecciones
Daniel Ortega sepulta la vía electoral en Nicaragua. Tomada de El 19 Digital.

Hasta la fecha se ha conocido que Estados Unidos y el régimen Ortega-Murillo han mantenido algunos contactos esporádicos, pero no sostienen una negociación política como tal. El exdiputado y analista político Eliseo Núñez sostuvo que el caudillo sandinista, con la propuesta de abolir las elecciones, intenta “imponer un nuevo hecho consumado” para elevar el punto de partida de cualquier eventual negociación. 

“Ahora está anulando cualquier tipo de proceso electoral”, explicó, de modo que, si en algún momento las presiones lo obligan a negociar, la discusión ya no partiría de la exigencia de elecciones competitivas, sino de un escenario en el que “no hay elecciones en Nicaragua”. A su juicio, esto coloca al país “todavía un paso más atrás” de donde ya se encontraba.

Núñez señaló además que Ortega busca avanzar hacia un modelo de “centralismo democrático”, similar al aplicado en China, en el que un solo partido concentra la elección de todas las autoridades y administra internamente sus corrientes y mecanismos de ascenso. Sin embargo, advirtió que el personalismo del régimen impediría incluso el funcionamiento de ese esquema: “Al final del día, las decisiones van a ser personalísimas, van a ser de él y de Rosario”.

Según Núñez, Ortega considera que tiene condiciones favorables para dar este paso porque cree que mantiene la economía estable, que la represión “le ha rendido fruto” y que Estados Unidos “está viendo para otro lado” en lugar de concentrarse en Nicaragua. “Toda esta combinación de cosas le permite avanzar”, concluyó.


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