El dictador Daniel Ortega aseguró que en Nicaragua “no volverán a haber elecciones” y que trabajarán con la Asamblea Nacional y otras instituciones para “poner un muro” a los partidos políticos que consideren esta vía para llegar al Gobierno.
“¡Qué se olviden! Aquí no volverán a haber elecciones para que por ahí intenten ellos (partidos políticos opositores) atrapar el Gobierno, atrapar el poder”, dijo Ortega este 19 de julio, durante el acto del 47 aniversario de la insurrección sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza Debayle en 1979.
Además, Ortega confirmó que trabajará con sus diputados y sus aliados políticos “zancudos” en la Asamblea Nacional y con las “organizaciones correspondientes” para hacer las leyes “que le pongan un muro, un bloque” a los partidos políticos que contemplen la opción electoral para llegar al Gobierno de Nicaragua.
“Entonces, que esos partidos ganen las elecciones…Aquí se acabó la historia que los partidos puestos por los yankees, puestos por los somocistas, volverán a llegar al Gobierno. Jamás, jamás, jamás”, insistió Daniel Ortega en su discurso.
“Por mucha plata que le den los yankees (a los partidos políticos), no podrán, no podrán”, afirmó el dictador, mientras los asistentes en la Plaza de la Fe, en Managua, aplaudían y gritaban.
A inicios de 2025 la dictadura Ortega-Murillo aprobó una nueva Constitución en la que extendió el período presidencial –ahora copresidencial– a seis años, cuando antes era de cinco. Las últimas votaciones presidenciales en Nicaragua se desarrollaron en noviembre de 2021 para el período (2022-2027), es decir, este año debieron desarrollarse elecciones. Bajo la norma aprobada el año pasado, las elecciones quedaron previstas a realizarse en 2027, sin embargo, Ortega esta noche cerró la puerta definitivamente a esta opción.
Las elecciones de 2021 no fueron reconocidas por la comunidad internacional. La administración de Joe Biden, de Estados Unidos, las calificó como “una pantomima que no fue libre ni justa y, claramente, tampoco democrática”. Durante ese año se desarrolló el encarcelamiento arbitrario de 40 figuras de la oposición, entre ellos siete candidatos presidenciales y el bloqueo de todos los partidos políticos competidores.
“Una monstruosidad” con Nicolás Maduro

Ortega llegó este domingo a la Plaza de la Fe a las 6:38 p. m., manejando uno de sus Mercedes-Benz, en compañía de su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, quien dio un largo discurso amenizado con música revolucionaria.
Luego, Ortega tomó el micrófono para hablar sobre “el dolor y la sangre que le ha costado al pueblo” llegar a este aniversario. Como en casi todos sus discursos, dijo que “los imperios quieren robarles las riquezas al pueblo”. Y puso como ejemplo la operación que hizo Estados Unidos en Venezuela para extraer a Nicolás Maduro en enero de este año, un acto que él considera “una monstruosidad”.
Ortega dijo que existen cubanos que piden que el dictador cubano, Raúl Castro, corra la misma suerte. “Le piden a las potencias que hagan lo mismo en Cuba con Raúl y Miguel Díaz Canel”, aseguró. El mandatario nicaragüense aprovechó el discurso para saludar a ambos: Maduro y Castro.
Agradeció al papa León XIV y “quemó” al cardenal Leopoldo Brenes
Durante su discurso llamó a su militancia a acudir a la Policía a denunciar a “los que estén intentando provocar violencia, destrucción, muerte” para que sean capturados y procesados. Ortega dijo que ésta cacería la han ejecutado durante varios meses.
“Ahí salen quejándose desde Estados Unidos que están detenidos los pobres inocentes”, dijo el dictador, en referencia a los presos políticos por los que el Gobierno estadounidense ha pedido liberación o pruebas de vida. “Cuando son sinvergüenzas, delincuentes y asesinos”, agregó.

Al final de su comparecencia, Daniel Ortega comprometió al cardenal Leopoldo Brenes al asegurar que estuvo reunido con el nuevo Papa León XIV “para denunciar a los que quieren oprimir a los pueblos”, y posteriormente, Ortega agradeció al Papa “por sus bendiciones”.
Después de su visita a Roma, Brenes restó importancia a la persecución religiosa en el país y dijo que eran “noticias falsas los reportes de las iglesias vacías”. Pese a la postura complaciente del cardenal, organismo de derechos humanos y activistas han documentado que a partir de la crisis de 2018, el régimen Ortega-Murillo emprendió una cacería en contra de la Iglesia Católica en Nicaragua, caracterizada por el encarcelamiento, judicialización, desnacionalización y destierro de sacerdotes, religiosas y laicos en el marco del ejercicio de su fe.
Ortega acusa a los religiosos de unirse a la oposición para conspirar en su contra. La última fue un interrogatorio realizado al emérito obispo crítico, Abelardo Mata. Fuentes eclesiales advirtieron a DIVERGENTES que no han podido corroborar cómo se encuentra actualmente el religioso.
Luego del fuerte discurso que dejó claro que no dejará el poder por la vías democráticas, Ortega ordenó un desfile militar de la Policía y el Ejército por la plaza, como muestra del poder que lo sostiene.