Más de 100 expresidentes urgen congelar financiación internacional al régimen

El Club de Madrid, entre cuyos miembros figuran Michelle Bachellet, Felipe Calderón, Felipe González o Mijaíl Gorbachov, argumenta que «el deterioro de la democracia en Nicaragua lleva más de diez años gestándose, de manera gradual pero evidente». Esos créditos «dan oxígeno a Daniel Ortega y le permiten avanzar en su concentración de poder y deriva autoritaria», advirtieron.

Una mujer muestra un cartel con la imagen del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y la palabra "asesino", durante una manifestación de nicaragüenses residentes en Costa Rica que rechazan el Gobierno Ortega-Murillo. EFE

El Club de Madrid pidió este miércoles la aplicación urgente de la Carta Democrática Interamericana a Nicaragua, y que le congelen la financiación internacional, tras la orden de arresto contra el escritor Sergio Ramírez y otras medidas represivas del Gobierno de Daniel Ortega. En un evento organizado con motivo del Día internacional de la Democracia, los miembros de este foro, que reúne a más de 100 jefes de Estado y de Gobierno, abogaron por «la congelación de la financiación de organismos internacionales y Bancos Centrales» al país centroamericano.

El Club de Madrid, entre cuyos miembros figuran Michelle Bachellet, Felipe Calderón, Felipe González o Mijaíl Gorbachov, argumenta que «el deterioro de la democracia en Nicaragua lleva más de diez años gestándose, de manera gradual pero evidente», y añade que lo que está ocurriendo es «una nueva forma de golpe de estado que, a su vez, requiere un cambio en la reacción y respuesta de la comunidad internacional»

El Club Madrid considera que esos créditos «dan oxígeno a Daniel Ortega y le permiten avanzar en su concentración de poder y deriva autoritaria». El Foro, que condena «enérgicamente la escalada de represión y persecución» desatada por el gobierno de Managua, pide por este motivo la aplicación de Carta Democrática Interamericana.

Este documento, firmado en 2001 por los miembros de la OEA (entre ellos Nicaragua), establece que cualquier alteración o ruptura del orden democrático en un Estado miembro constituye un obstáculo insuperable para la participación del gobierno de dicho Estado en distintos procesos de la OEA.

El Club de Madrid denunció la detención de una treintena de opositores políticos, a lo que se suma la orden de arresto contra Ramírez emitida la pasada semana, ante lo que piden las medidas citadas por lo que consideran «el mayor caso de atropello a la democracia en la región en años» y «la confirmación de una auténtica dictadura».

El escritor y novelista Sergio Ramírez, de 79 años, fue acusado por la Fiscalía nicaragüense de «realizar actos que fomentan e incitan al odio y la violencia», por lo que ordenaron su detención. Ramírez, que se encuentra en España atendiendo compromisos editoriales y recibió numerosas muestras de apoyo, manifestó que no regresará a su país.

Ortega quiere «buenas relaciones con todos los países»

Daniel Ortega (i), junto al general de Ejército Julio Cesar Avilés (d), durante la toma de posesión de su tercer mandato consecutivo como comandante en jefe del Ejército de Nicaragua en febrero de 2020, en Managua. EFE | Jorge Torres

Daniel Ortega dijo este miércoles que quieren tener «buenas relaciones con todos los países del mundo» y agregó: «lo único que pedimos es que nos respeten». En un discurso en ocasión de la celebración del bicentenario de la independencia centroamericana, el mandatario sostuvo que su Gobierno no se mete en los asuntos internos de otros países.

Organizaciones internacionales como la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la oficina del alto comisionado de la ONU para los derechos humanos para Centroamérica y República Dominicana pidieron la pasada semana que cesen las detenciones «arbitrarias e ilegales» en Nicaragua, tras la orden de detención, registro y acusación en contra del escritor y exvicepresidente Sergio Ramírez.

El secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, acusó este miércoles al presidente Ortega de llevar a Nicaragua «por la sombría senda del autoritarismo, apoyándose en un Poder Judicial obsecuente, la usurpación de partidos políticos y el encarcelamiento de periodistas, líderes opositores y otras personas que defienden las elecciones libres y justas».

El Gobierno estadounidense ha impuesto varias rondas de sanciones económicas y de restricción de visados a altos cargos nicaragüenses y familiares directos de Ortega, incluidos sus hijos. Canadá, la Unión Europea, el Reino Unido y Suiza también han impuesto sanciones a allegados de Ortega.

En una celebración sin desfiles ni actos masivos debido a la pandemia de la covid-19, Ortega encabezó un acto oficial en la Plaza de la Revolución, frente al antiguo Palacio Nacional, junto a su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, y al que acudieron jefes militares y policiales, los titulares del Parlamento y del tribunal electoral, así como un grupo de simpatizantes de su Gobierno.

En su discurso, el mandatario pidió a las demás naciones seguir contribuyendo con Nicaragua, «que es una forma de combatir la pobreza». También hizo un repaso histórico del bicentenario de la independencia de Centroamérica, de la cual, dijo, «es una etapa más en la historia de lucha por la independencia de nuestros pueblos, por la autodeterminación» y que son «200 años de resistencia heroica». Destacó la unidad centroamericana ocurrida en 1856 para derrotar al filibustero estadounidense William Walker, quien se autoproclamó presidente de Nicaragua y pretendía apoderarse de América Central.

«Esa ha sido la mayor prueba de fuego de unidad centroamericana: la unidad para derrotar a los invasores en 1856», remarcó Ortega, quien señaló que esa fue «la primera gran victoria de la región centroamericana, a partir de la declaración de la independencia el 15 de septiembre de 1821». Asimismo, criticó a los «vende patrias» que, a su juicio, quieren que Nicaragua vuelva a ser «colonia de España» o de Inglaterra o de los Estados Unidos.

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