Monseñor Álvarez encara el cerco policial de la dictadura Ortega-Murillo

La Policía ha cercado al obispo de Matagalpa desde el miércoles, después que Telcor canceló siete radios de esa diócesis y allanó en Sébaco la capilla del Niño Jesús de Praga. “Quienes están haciendo la guerra son ellos”, dijo Álvarez, en referencia a la Policía, mientras alzó sobre ellos el Santísimo

Monseñor Rolando Álvarez orando en la calle, frente a su casa, ante el cerco policial.

La mañana de este jueves monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y de Estelí, desafió a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo con la imagen del Santísimo en mano: salió de la Curia Episcopal para pedir por la paz y el cese del asedio y hostigamiento que desde la mañana del miércoles mantienen agentes de la Policía en las afueras de su residencia, ubicada en el norte del país, bloqueando el acceso de feligreses y trabajadores de la Curia. 

A las siete de la mañana el líder religioso salió a la puerta de su residencia, se arrodilló y alzó las manos en un acto de paz. Álvarez aseguró que a esa hora tenía previsto realizar una misa en la capilla en compañía de dos sacerdotes, dos jóvenes del coro, dos seminaristas y dos personas de medios de comunicación. Sin embargo, las autoridades no les permitieron entrar a la residencia donde se encuentra Álvarez. 

“Entonces salí a la calle a ver qué sucedía y ya estaba un grupo de fieles cantando, de rodilla, y saqué a Jesús sacramentado para bendecir a ese grupo de fieles y orar con ellos, pero la policía se abalanzó sobre ellos, queriéndolos dispersar”, relató Álvarez mientras cuestionaba a los uniformados, porque crearon “zozobra” entre la población. 

Álvarez recorrió el perímetro de su casa entonando alabanzas religiosas y pidiendo el cese de la represión. “Oficial, ¿me permite darle un abrazo? Somos hermanos, ámense unos a los otros como yo he amado; un abrazo oficial, no los van a regañar sus autoridades”, le decía Álvarez al grupo de oficiales, quienes evitaban el abrazo del prelado. 

“Colabore con la paz”

Durante la transmisión el obispo de Matagalpa denunció que el jefe policial de esa ciudad, Sergio Gutiérrez, se le acercó y le dijo al oído que “colabore con la paz”, a lo que Álvarez respondió que quienes están “haciendo la guerra” son ellos. 

“Nosotros no somos los que estamos rodeando, nosotros no somos los que estamos cerrando las vías de circulación, no somos los que estamos cerrando las puertas para que la gente no entre a la Curia, no somos los que estamos desplegando fuerzas policiales”, reclamó Álvarez. 

Desde la mañana del tres de agosto el régimen Ortega-Murillo ordenó que la Policía se instale frente a las instalaciones de la Curia Episcopal y cierre el paso vehicular para evitar que feligreses ingresen a la residencia del religioso. 

Por último, Álvarez invitó a la feligresía a participar de una misa en la catedral de Matagalpa a las cinco y treinta de la tarde, “para que todos lleguen. Esperamos que las fuerzas policiales dejen al pueblo fiel normal, recuerden que estoy en la Curia y en la noche me quedo solo con mi vicario general y cualquier cosa que me suceda ustedes ya lo sabrán. Espero que respeten mi vida e integridad”, expresó. 

Y mientras la dictadura recrudece la ofensiva contra la Iglesia Católica, la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) guarda silencio pese a la persecución de la Policía contra sus principales líderes. El Papa Francisco tampoco se ha pronunciado respecto a esta situación. 

Unión Europea condena cierre de radios 

La Unión Europea (UE) condenó este jueves la reciente ofensiva del régimen Ortega-Murillo contra la Iglesia Católica, el cierre de todas las radios administradas por la Diócesis de Matagalpa y la cancelación de varios medios de comunicación comunitarios. La entidad señaló que esta acción de la dictadura constituye “otra violación de la libertad de expresión y de la libertad de religión o de creencias”.

“Las autoridades nicaragüenses deben poner fin a toda la represión y restablecer el pleno respeto de todos los derechos humanos”, urgió la UE.