Nicaragua continúa entre los países con menor libertad de prensa del mundo en 2026 y se mantiene como el peor del continente americano por segundo año consecutivo. La nueva Clasificación Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras ubica al país en el puesto 168 de 180, dentro del grupo con “situación muy grave”, el nivel más crítico del índice.
El resultado se publicó este jueves 30 de abril de 2026, en el contexto del Día Mundial de la Libertad de Prensa, en un escenario internacional donde la organización advierte un deterioro sostenido de las condiciones para ejercer el periodismo. Nicaragua no presenta avances en ninguno de los indicadores evaluados y se mantiene estancada en el bloque más restrictivo del ranking.
Artur Romeu, director de RSF para América Latina, indicó que este ranking evalúa tendencias acumuladas y condiciones estructurales. En el caso nicaragüense, los datos reflejan un modelo consolidado de control informativo por parte del régimen sandinista de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que erradicó el ejercicio del periodismo independiente dentro del país.
El resultado de 2026 confirma la tendencia observada el año anterior. En 2025, Nicaragua ocupó el puesto 172 de 180 países, también en la categoría más baja del índice. La leve variación en la posición no implica mejora sustantiva.
Romeu explicó que la clasificación se construye a partir de indicadores que miden el contexto político, el marco legal, la sostenibilidad económica, el entorno social y la seguridad de los periodistas, por lo que los resultados de Nicaragua indican un creciente deterioro en todos estos componentes.
“En Nicaragua y otros países de la región como El Salvador, con escenarios diferentes, tenemos un escenario general de criminalización, violencia y presión gubernamental hacia la prensa”, señaló durante la presentación del informe.
De acuerdo con el informe de RSF, mientras otros países enfrentan violencia, concentración de medios o presión política, Nicaragua presenta un modelo de control centralizado que combina legislación restrictiva, persecución judicial y mecanismos de censura directa.
En Centroamérica, Honduras y Guatemala registran riesgos asociados a violencia contra periodistas, pero mantienen cierto nivel de pluralidad informativa. El Salvador enfrenta cuestionamientos por presiones del poder político, pero aún conserva espacios de prensa independiente.
El informe revela que la tendencia del desmantelamiento del periodismo nicaragüense se mantiene desde 2018, cuando inició una escalada de restricciones que derivó en el cierre de medios, la criminalización del periodismo y el exilio masivo de profesionales de la comunicación.

Nicaragua peor que Cuba y Venezuela en libertad de prensa
Nicaragua se mantiene como el país con peor desempeño en libertad de prensa en América Latina, muy por debajo de otros regímenes autoritarios del continente como Venezuela en la posición 159 y Cuba en el puesto 160, que también se ubican en la categoría más grave.
El estudio de RSF confirma que Nicaragua no solo enfrenta restricciones, sino un cierre casi total del espacio informativo independiente. En otros países con contextos autoritarios persisten medios con márgenes limitados de operación. Mientras que en la nación centroamericana, la cobertura independiente se ha desplazado fuera del territorio.
En la clasificación 2026, Costa Rica se ubica en el puesto 36 del ranking global, manteniéndose como el país con mejores condiciones para la prensa en la subregión. El Salvador aparece en la posición 143, reflejando un deterioro sostenido en los últimos años.
Para el resto de países centroamericanos —Panamá, Guatemala y Honduras— el informe 2026 confirma que se ubican en rangos intermedios o de “situación problemática” dentro del ranking global, sin alcanzar el nivel de colapso estructural que registra Nicaragua.
De acuerdo con el informe de RSF, mientras otros países enfrentan violencia, concentración de medios o presión política, Nicaragua presenta un modelo de control centralizado que combina legislación restrictiva, persecución judicial y mecanismos de censura directa.
En Centroamérica, Honduras y Guatemala registran riesgos asociados a violencia contra periodistas, pero mantienen cierto nivel de pluralidad informativa. El Salvador enfrenta cuestionamientos por presiones del poder político, pero aún conserva espacios de prensa independiente.
Nicaragua se ubica fuera de ese marco comparativo. El país no solo cae en el ranking, sino que se distancia del promedio regional y se acerca a contextos donde la libertad de prensa es prácticamente inexistente.
Mejores y peores rankeados

A nivel global, la Clasificación 2026 de Reporteros Sin Fronteras mantiene a Noruega (1), Irlanda (2) y Dinamarca (3) como los países con mejor desempeño en libertad de prensa. Estas naciones concentran los entornos más favorables para el ejercicio periodístico, con marcos legales sólidos, independencia editorial y garantías efectivas de seguridad.
En el extremo opuesto, Eritrea (180), Corea del Norte (179) y China (178) ocupan los últimos lugares del ranking, caracterizados por control estatal absoluto, censura sistemática y ausencia total de prensa independiente.
Nicaragua se mantiene cerca de ese bloque. Su ubicación en el puesto 168 la coloca dentro del grupo de países con mayores restricciones del mundo, donde el ejercicio del periodismo enfrenta barreras estructurales, riesgos constantes y un entorno sin garantías para informar.
Ataques a la prensa independiente de Nicaragua en aumento
El contexto descrito por Reporteros Sin Fronteras en la clasificación 2026 sitúa a Nicaragua dentro de los entornos más restrictivos para el periodismo, con un ecosistema mediático marcado por control estatal, cierre de medios y desplazamiento de la prensa al exilio. Este escenario no solo limita la cobertura informativa dentro del país, sino que ha derivado en nuevas formas de presión y hostigamiento que trascienden sus fronteras y afectan a periodistas que continúan informando desde el exterior.
El deterioro del entorno mediático nicaragüense no se limita al territorio nacional. Un informe reciente de la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia documenta 44 agresiones contra periodistas entre enero y marzo de 2026.
El reporte señala un incremento de ataques digitales impulsados por voceros oficialistas y redes afines al oficialismo. Estas acciones buscan desacreditar, intimidar y presionar a periodistas que informan desde el exilio.
El patrón identificado incluye campañas de difamación, hostigamiento en redes sociales y mecanismos de vigilancia que afectan la seguridad y la labor informativa. El informe también documenta intentos de condicionar el ejercicio periodístico mediante presiones directas.
El perfil país de RSF describe un ecosistema mediático desarticulado dentro de Nicaragua. La cobertura independiente se ha reducido debido al cierre de medios, la confiscación de redacciones y la salida forzada de periodistas.
La información independiente se produce en gran medida desde el exterior. Este modelo limita el acceso a fuentes, reduce la capacidad de cobertura territorial y expone a periodistas a nuevas formas de presión.
El desplazamiento del periodismo fuera del país es uno de los factores que explican la permanencia de Nicaragua en la categoría más grave del ranking.