Ortega y Murillo proponen “periodos de siete años renovables” para perpetuarse en el poder

La nueva reforma constitucional que cocina el parlamento sandinista permitirá prorrogar el mandato de quienes ocupan el poder, es decir los copresidentes. Además, blinda las inhabilitaciones ya existentes contra opositores y partidos políticos que no controla el oficialismo. Según analistas, configuran con eufemismos la abolición de las elecciones, porque “períodos renovables” no implican necesariamente una elección


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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo reveló este martes la reforma fórmula constitucional con la que pretende prolongar su permanencia en el poder y liquidar las elecciones en Nicaragua: periodos presidenciales de siete años “renovables”, acompañados de un blindaje jurídico para impedir que la oposición pueda disputar el poder. 

La propuesta de reforma constitucional fue anunciada por el diputado sandinista y presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, un día después de que el régimen convocó al cuerpo diplomático acreditado en Managua para matizar la orden de Ortega dada el pasado 19 de Julio sobre la pretensión de abolir las elecciones. Ante los representantes internacionales, el diputado aseguró que sí habrá comicios, pero dejó claro que la reforma constitucional excluirá a quienes el sandinismo considere “golpistas”, “vendepatrias” o vinculados directa o indirectamente con intentos de derrocar al Gobierno. Esto ya existe en dos leyes ordinarias.

Un día después de esa reunión, Porras leyó la exposición de motivos de la reforma en el hemiciclo y reveló una propuesta que no había detallado ante los diplomáticos: “Nuestro sistema de Estado y pueblo presidente propone ordenarse con períodos efectivos de 7 años renovables, lo cual asegura estabilidad en visión, operatividad y continuidad”.

La fórmula abre la posibilidad de que Ortega y Murillo permanezcan en el poder mediante la renovación o prórroga de sus períodos, sin que necesariamente medie una elección en la que otros candidatos puedan disputarles el poder. Sin embargo, todavía no se conoce el articulado de la iniciativa ni el procedimiento específico mediante el cual se aplicarían esos períodos “renovables”. 

Preparando recomendación…

El abogado y opositor en el exilio Juan Diego Barberena interpretó que esa palabra podría encerrar el mecanismo jurídico con el que el régimen pretende abolir las elecciones por completo. “Cuando vos prorrogás un período indica que no vas a elegir a quién va a ejercer ese cargo”, explicó. “Únicamente decidís prorrogar a la persona que ejerce el cargo sin que haya competencia con otros, sin que haya otro candidato”.

La comandante guerrillera, Dora María Téllez interpretó ésta iniciativa como “el anuncio que pretende perpetuar la tiranía”. “Los períodos serán ‘renovables’. Claro, no hay reelección porque no habrá elección”, agregó Téllez. 

Reforma tras reforma

La propuesta ampliará otra vez el mandato presidencial apenas un año después de que la reforma constitucional de 2025 lo aumentará de cinco a seis años. Aquella gran reforma de la Constitución Política le cambió el sentido al Estado de Nicaragua al instaurar la copresidencia de Ortega y Murillo y someter a todas las instituciones del Estado como “órganos” coordinados por el Ejecutivo marital. 

Durante la reunión con los diplomáticos admitió que el régimen se encontraba discutiendo incluir en las reformas el período presidencial. “Ahí tenemos que ver si se puede modificar o no se puede modificar, o se debe modificar”, advirtió Porras, quien dijo que piensa establecer un periodo “que nos permita estabilidad, seguridad y paz”.

“Hay Países que tienen 10 años, hay otros Países que tienen 7. Hay bastantes Países que tienen 7. Hay otros Países que tienen 6 años. Hay otros Países de 5 años. Recientemente hubo Países que pasaron de 5 a 6 años. Nosotros habíamos pasado de 5 a 6, en una Reforma Constitucional del año pasado. Y hay países que tienen 4 años, que muchas veces se vuelven 8. Es como decir 8 pero que no sean 8, que sean de 4 en 4. Es decir, todo eso existe”, explicó Porras.

Ortega y Murillo proponen “periodos de siete años renovables” para perpetuarse en el poder

Sin embargo, el presidente del Parlamento no aseguró ningún periodo, porque iban a discutir “qué es lo que le conviene a Nicaragua”. Menos de 24 horas después, presenta esta iniciativa de Ley que todavía deja varias interrogantes. Por ahora, el Parlamento aún no publica la reforma constitucional con todo y su articulado. 

En la práctica, la reforma terminará de configurar el modelo electoral que Ortega y Murillo han impuesto, especialmente desde 2021, cuando apresaron a todos los precandidatos presidenciales opositores: elecciones sin competencia real, con la oposición perseguida, desterrada o inhabilitada, y con partidos comparsas autorizados a participar siempre que no disputen el poder ni representen una amenaza para el régimen.

El resultado es la consolidación de un sistema de partido hegemónico, en el que el Frente Sandinista conserva la apariencia de pluralismo electoral mientras controla quién puede competir, bajo qué condiciones y hasta dónde puede llegar.

Barberena considera que el régimen pretende repetir el formato de las elecciones de 2021, aunque de manera todavía más radical. “Van a repetir el escenario, nada más que radicalizado, de la ausencia de competencia política. La dictadura jugará sola”, remarcó.


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