Lo dicho:
“A pesar de los enormes e intensos esfuerzos que médicamente se realizaron para recuperar la salud de nuestro Hermano Brooklyn, cuyo deterioro físico y neurológico es consecuencia de una bacteria generada por el virus COVID 19, lamentamos confirmar que desgraciadamente ha dejado este Plano de Vida”, publicó el Ministerio de Salud en una nota de prensa, el 31 de mayo.
Clasificación:
Verificamos:
El régimen Ortega-Murillo anunció el sábado 30 de mayo la muerte del líder indígena miskitu Brooklyn Rivera Bryan. El manejo de su detención, hospitalización y entierro exprés generó cuestionamientos de organismos internacionales, opositores y familiares, quienes denuncian que murió bajo custodia estatal tras años de detención arbitraria, desaparición forzada y condiciones inhumanas.
Entre las principales dudas está la causa de su fallecimiento. Para analizar la versión oficial y determinar si existe sustento médico para las explicaciones ofrecidas por el régimen, DIVERGENTES conversó con un neumólogo nicaragüense y revisó los partes médicos divulgados por las autoridades durante los últimos días de vida de Rivera.
A través de comunicados del Ministerio de Salud (Minsa) y de las alocuciones diarias de Rosario Murillo, el régimen informó sobre el estado de salud del líder miskitu y defendió la atención brindada durante su hospitalización. Según Murillo, “Brooklyn fue atendido en todo momento, como se puede comprobar a través de todos los partes médicos, con esmero médico, científico, y también con esmero afectivo, tanto de parte de los especialistas, como de sus familiares”.
La explicación oficial del Minsa sostiene que el deterioro de Rivera estuvo relacionado con complicaciones derivadas del virus Covid-19, especialmente a consecuencia de la bacteria Stenotrophomonas maltophilia, resistente a múltiples antibióticos.
¿Las secuelas de la Covid-19 explican el deterioro de Rivera?

En los días previos a su fallecimiento, el Minsa informó además que Rivera presentaba lesiones en el sistema nervioso central, edema cerebral, sepsis, neumonía por Klebsiella pneumoniae, aspergilosis pulmonar e insuficiencia respiratoria secundaria a un proceso infeccioso severo. Además de una falla renal aguda, insuficiencia de la válvula tricúspide y dilatación de las cavidades derechas del corazón.
Las autoridades sanitarias también sostuvieron que padecía de secuelas pulmonares de la Covid-19, entre ellas fibrosis pulmonar crónica y bronquiectasias. A eso se suma, que Rivera se encontraba inmunocomprometido o inmunosuprimido y que su deterioro estuvo agravado por una enfermedad hepática avanzada.
Sin embargo, el neumólogo consultado por DIVERGENTES en condición de anonimato y quien atendió los primeros casos en la pandemia, cuestiona la relación que establece el régimen Ortega-Murillo entre estos padecimientos y la Covid-19. “Las bacterias klebsiella y Stenotrophomonas maltophilia se adquieren en la hospitalización prolongada en pacientes invadidos por catéter, sondas y el tubo endotraqueal”, explica. A su juicio, se trata de infecciones frecuentes en pacientes críticos y “no las causa el Covid ni las secuelas”.
Para el especialista, la propia información divulgada por el Minsa apunta a un cuadro respiratorio agudo que evolucionó rápidamente. La “presentación clínica del señor Brooklyn Rivera sugiere un cuadro agudo respiratorio de unos 20 días de evolución… Esto indica que Rivera llegó al hospital en condiciones graves y con insuficiencia respiratoria”.
Según el médico consultado, las fotografías difundidas por el régimen también muestran que el líder miskitu tenía una traqueotomía. Este proceso suele realizarse cuando un “paciente lleva 21 días intubado y no se va a poder independizar del ventilador por la gravedad de la afección pulmonar aguda”, lo que refuerza la hipótesis de una insuficiencia respiratoria severa y cuestiona que las autoridades atribuyen el deterioro pulmonar y neurológico a secuelas de la pandemia.
“Es una falacia atribuir a secuelas del Covid su deterioro neurológico y pulmonar, sobre todo después de cinco años de la pandemia”, aclara el neumólogo. Incluso pone en duda el diagnóstico de fibrosis pulmonar crónica: “Claramente el señor Rivera no tenía fibrosis pulmonar; el pronóstico de este padecimiento es malo a corto plazo y (los pacientes) requieren oxígeno todo el tiempo”.
El especialista apunta a un traslado tardío y una condición crítica

Respecto a las complicaciones cardíacas y renales descritas por el Minsa, el neumólogo considera que son compatibles con un proceso infeccioso grave. Aunque, señala que la insuficiencia tricúspide y la dilatación de las cavidades cardíacas derechas del corazón podrían sugerir tromboembolismo pulmonar, otra complicación de la hospitalización que no fue mencionada en los comunicados oficiales.
El especialista considera que Rivera fue trasladado tardíamente al hospital cuando ya padecía una afección respiratoria grave que evolucionó hacia la sepsis, insuficiencia respiratoria y la falla multiorgánica.
“Rivera llevaba al menos una semana enfermo agudamente en la cárcel, muy probablemente llegó tan mal al hospital que tuvieron que haberlo intubado y conectado a un ventilador en cuanto llegó o máximo uno a dos días después… y en estos 20 días el caso debió haberse complicado aún más por infecciones nosocomiales propias de pacientes críticos intubados”, remarca el galeno.
Esto significa que la información divulgada por el propio régimen no respalda la versión de que el deterioro de Rivera fuera consecuencia de secuelas de la Covid-19. Por el contrario, el especialista considera que los partes médicos describen a un paciente que llegó al hospital en estado crítico y cuya condición continuó agravándose durante su hospitalización.
En medio de estas interrogantes sobre las circunstancias de su muerte, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua expresó “profunda consternación” por el fallecimiento de Rivera bajo custodia estatal y recordó que el Estado está obligado a realizar una investigación independiente, garantizar una autopsia transparente y devolver sus restos mortales a la familia.