Régimen celebrará fiestas patrias sin “bandera de los puchos” en pleno repunte del virus

Mined da directrices para celebrar efemérides patrias de manera presencial, pero dependerá de la cantidad de alumnos que asistan. A partir de eso decidirán si los desfiles serán en rotondas, en barrios o dentro de los mismos colegios. Padres de familia desconcertados con orden de no permitir una supuesta bandera azul y blanco asociada a la oposición por no tener franjas rojinegras en arcoíris del escudo.

Wilfredo Miranda Aburto | Maynor Salazar
Un trabajador del Instituto Nacional Tecnológico Nacional (INATEC) (d), en un colegio público durante una capacitación al personal educativo en Managua. Jorge Torres | EFE

En medio de un repunte de la pandemia de COVID-19, cuyo foco de contagio se ha centrado en las últimas semanas en maestros y trabajadores de la salud, el gobierno de Daniel Ortega dio directrices preliminares a los colegios públicos para celebrar las fiestas patrias el 14 y 15 de septiembre.  

De acuerdo a profesores de diversas escuelas de Managua, los directores de los centros han notificado que las celebraciones patrias van a realizarse de manera presencial. Pero dependerá de la cantidad de alumnos que participen, ya que la asistencia a las clases ha sido muy baja durante la pandemia, pese a los esfuerzos del Ministerio de Educación (Mined) de aparentar “normalidad en las aulas”. 

“Nos dijeron que si asisten una buena cantidad de alumnos, pues vamos ir a las rotondas. De lo contrario los desfiles serán en los barrios o dentro de los mismos colegios”, relató un profesor de un colegio del Distrito III de la capital, quien agregó que será una manera de disimular la baja asistencia escolar. 

Fiel a su guión de aparentar normalidad, el Gobierno pretende extender las actividades patrias y minimizar los problemas que atraviesa el país. En el 2018 trató de imponer una celebración en medio de la represión y muerte que se coordinó desde el más alto nivel en contra de opositores a su régimen. En 2019 organizó un desfile que fue opacado por la lluvia y cuestionado por el estado de sitio que permanece en el país.

Fiestas patrias “sin bandera de los puchos”

Pese a que los especialistas advierten de un rebrote de la COVID-19 en el país, ante el relajamiento de las medidas de prevención y el distanciamiento social, el gobierno ya ordenó la celebración de las fiestas patrias. Aunque se trata de directrices preliminares, en escuelas públicas de Managua y Masaya los maestros se han llevado la sorpresa no solo de que asistirán a actos presenciales, sino que les han indicado “prohibir las banderas de los puchitos” en las fiestas patrias. 

Según el relato de los docentes, han rechazado una serie de banderas de Nicaragua que los alumnos llevan porque el Mined las asocia a los “puchitos”, es decir, la oposición en Nicaragua que usa el escudo la bandera con el escudo invertido a modo de protesta por las violaciones a los derechos humanos cometidas por el gobierno Ortega-Murillo. 

Esta es la bandera que únicamente está aceptando a los alumnos y padres de familia el Mined. Cortesía

Pero el problema no es el escudo invertido, sino que el Mined ha “detectado” en las banderas que el arcoíris del escudo que simboliza la paz está impreso con formas cuadriculadas. Algo que puede deberse a un defecto de impresión, según maestros, pero que las autoridades educativas sandinistas han vetado. 

“Que no quieren banderas de los puchos en las fiestas patrias dicen ellos”, relató un maestro de Managua a DIVERGENTES. A una madre de familia también le regresaron la bandera en un colegio de Masaya y quedó desconcertada por la explicación que recibió.

“Me devolví a las librerías grandes de Masaya, la Gonper y la San Jerónimo, a buscar otra bandera. Pero son las mismas las que hay. Solo hay las ‘banderas vandálicas’ como dicen ellos, porque en el colegio quieren la bandera en la que el arcoíris va pintado de rojo y negro… y no con estos cuadros que vinieron ahora”, dijo la madre de familia bajo condición de anonimato. 

Maestros alarmados por contagios 

Los maestros tomaron con recelo las órdenes del Mined debido al alto nivel de contagio de COVID-19 al que están expuestos. De acuerdo a la Unidad Sindical Magisterial, unos 46 docentes han fallecido en Nicaragua por coronavirus. 

Aunque el subregistro de muertes y contagios podría ser mayor, ya que hay profesores de alejadas localidades que no acuden a centros sanitarios a tratarse los síntomas. Por ejemplo, DIVERGENTES conoció el caso de la familia Hulse Clair en la ciudad de Bluefields, en el Caribe Sur del país. Dos de sus miembros son profesores en una escuela de Monkey Point, y adquirieron el virus en las aulas. Al regresar a Bluefields contagiaron a la familia, y murió la joven Shandy Hulse Clair. 

La coordinadora de la Unidad Sindical Magisterial, Lesbia Rodríguez, señaló que en la última semana se registraron dos nuevos maestros fallecidos a causa de la epidemia. Se trató de un profesor que murió el miércoles pasado y una maestra que murió el viernes, ambos originarios del departamento de Matagalpa.

La Unidad Sindical Magisterial ha exigido al régimen Ortega-Murillo la suspensión de las clases presenciales para reducir el riesgo de muertes a causa de la pandemia. Sin embargo, el Mined no ha escuchado esa petición. Los únicos colegios que en Nicaragua han suspendido clases presenciales son los privados gracias a la insistencia de los padres de familia, pero algunos centros ya valoran la posibilidad de volver a las aulas.

Estrategia oficial aplazada

Un trabajador del Instituto Nacional Tecnológico Nacional (INATEC) (i), entra en un colegio público durante una capacitación al personal educativo. Jorge Torres | EFE

Desde el inicio de la pandemia el régimen no ha suspendido las clases a pesar de la demanda de los profesores y de los padres y madres de familia. Si bien hubo una pausa producto de las vacaciones de Semana Santa y otra que disfrazó con las vacaciones semestrales, la decisión de anular las actividades presenciales no ha sido tomada. 

No obstante, el Mined continúa promoviendo una falsa normalidad. No solo promueve fiestas patrias, sino que “incentiva” a los padres de familia para que lleven a los alumnos a clases. Pero la baja asistencia de alumnos no ha variado mucho en las aulas de los colegios públicos. Los maestros no están impartiendo contenidos nuevos y dedican la mayor parte del tiempo a repasar temas que no corresponden a estas etapa del ciclo escolar.

Hace dos semanas, el régimen admitió que la pandemia de la COVID-19 ha causado un impacto negativo en la asistencia de alumnos a clases presenciales, las que no han sido suspendidas a pesar de las recomendaciones de los médicos para evitar contagios.

La asistencia a clases ha mermado en más del 30% en medio de la pandemia, según Rosario Murillo. La Unidad Sindical Magisterial alertó entre finales de marzo y julio pasado que la asistencia de alumnos a las escuelas descendió por debajo del 40%, debido al temor de los padres de familia a que sus hijos contraigan el coronavirus.