Chaves asume la presidencia de Costa Rica y promete “reconstruir la casa”

El controversial economista jura en el legislativo tico y reafirma una de sus principales promesas de campaña: abaratar el costo de la vida. Aunque mantuvo su crítica contra la clase política y las instituciones, se mostró un tanto conciliador. Prometió como prioridad de su gobierno detener el acoso contra las mujeres, pero en la primera hora de su mandato las feministas montaron una protesta contra él.“Chaves acosador”, gritaban. En su primer decreto presidencial, elimina el uso obligatorio de la mascarilla, así como la obligación de vacunarse

El presidente Rodrigo Chaves, tras ser investido, sale junto a su familia del Parlamento costarricense. Foto de Carlos Herrera | Divergentes.

Rodrigo Chaves ha asumido la presidencia de Costa Rica este domingo ocho de mayo en medio de la incógnita de cuál será su estilo de gobierno que no goza de mayoría parlamentaria, enfrentará estrechez económica para maniobrar y una oposición beligerante del movimiento feminista por los señalamientos de acoso sexual que pesan en su contra. El nuevo mandatario fue investido en el moderno edificio legislativo en San José, al lado de la Plaza de la Democracia, donde se desplegaron bailes folclóricos, música y actos artísticos para recibir a las más de cien delegaciones internacionales que acudieron al traspaso de mando. 

San José, lluviosa en estos días de mayo, se quitó la capota y un vivaz sol cayó sobre la alfombra roja en la que desfilaron jefes de estado como el Rey de España, Felipe VI; el presidente de Colombia, Iván Duque; el panameño Laurentino Cortizo; la presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani Sadriu, entre otras personalidades. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo no fue invitada a la toma de protesta. 

Chaves llegó con su gabinete de gobierno en un bus eléctrico donado por Alemania, que forma parte de un proyecto piloto para cambiar las unidades de la capital josefina por este modelo más sustentable con el medio ambiente. Acompañado de la nueva primera dama, la economista letona Signe Zeicate, y sus dos hijas, el presidente ingresó a la Plaza de la Democracia repitiendo lo que, al parecer, será uno de sus mantras de gobierno: “lo mejor está por venir”. 

Después de ganar en la segunda vuelta al expresidente José María Figueres el pasado tres de abril, Chaves parece haber modulado su personalidad irascible, sobre todo contra los periodistas… ha asumido un tono más conciliador frente a la clase política tradicional y las instituciones que tanto denostó durante la campaña electoral. Este economista –que salió del Banco Mundial bajo señalamientos de acoso sexual– logró la presidencia tica gracias a su discurso de outsider político que cautivó a las poblaciones rurales, ubicadas fuera del Gran Área Metropolitana, en las cuales se concentra la desigualdad, el desempleo y la deficiencia de los servicios públicos. 

Después de colocarse la banda presidencial que le entregó el ahora expresidente Carlos Alvarado, Chaves dio un discurso sosegado, a ratos conciliador, pero sin dejar por fuera la promesa que lo catapultó a la cima de la democracia más sólida de Centroamérica: bajar el costo de la vida y criticar a la clase política. 

“Es el momento de dejar atrás las viejas prácticas que tanto nos cobra, y con toda razón, el pueblo costarricense. Aquí no hay distingos entre oficialismo y oposición: si una vez más la clase política falla, el país se podría desmoronar. Nos estamos viendo ante un espejo cuya imagen no nos gusta, porque nos presenta dos caras que no parecen conciliarse”, sostuvo Chaves en el Parlamento.

“En ese espejo nos encontramos ante el rostro de un país cuyo nivel educativo había sido ejemplar en la región latinoamericana, pero cuya calidad de la educación se ha ido deteriorando, lo que compromete, a mediano y largo plazo, la prosperidad de nuestra nación”, lamentó el presidente.

El acto de traspaso de mando estuvo marcado por la identidad de Costa Rica como país. Foto de Carlos Herrera | Divergentes.

Chaves le habló a sus electores a través de ejemplos como las supuestas largas listas de espera de la Caja Costarricense del Seguro Social, las que catalogó de “humillantes y angustiantes”. “La imagen reflejada es la de un país que, a lo largo de las décadas, ha construido una institucionalidad fuerte, robusta, pero que durante los últimos años ha visto, con vergüenza, con impotencia y con justo enojo, cómo las instituciones no han sabido brindar servicios públicos de calidad ni limpiar sus estructuras del lastre infame de la corrupción”, dijo el mandatario quien, sin embargo, se comprometió a respetar la institucionalidad y el Estado de derecho.

El nuevo presidente ha llamado la atención por su estilo polémico durante la campaña electoral y una de sus primeras decisiones fue no adherir a Costa Rica al Acuerdo de Escazú, un tratado internacional para la defensa medioambiental, a pesar que el país es potencia en la materia. En cambio, se ha decantado por una posible exploración de gas natural que ha generado críticas entre ambientalistas. No obstante, las controversias van más allá de lo ambiental. 

Una Costa Rica “llena de claroscuros” 

Cadetes de la Fuerza Pública de Costa Rica sostienen el pabellón nacional en espera del presidente Rodrigo Chaves. Foto de Carlos Herrera | Divergentes.

Previo al discurso de Chaves, el presidente del Parlamento, Rodrigo Arias (hermano del expresidente y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias) dijo que Costa Rica “necesita distanciarse de un estilo de discordia que nos debe ser ajeno”, mientras alentó a reanimar la economía. 

“En la arena nacional encontrá un país lleno de claroscuros. La solidaridad patria que permea al espíritu de nuestro Estado Social de Derecho se encuentra al borde del agotamiento, agobiada por la desigualdad, la falta de oportunidades y apremiada de mayor equidad e igualdad de género, con una institucionalidad que brinde mejor acceso a oportunidades de progreso social, familiar y personal”, dijo Arias. 

A renglón seguido, el titular del congreso le recomendó a Chaves que cualquier decisión que tome debe darse dentro “del marco de respeto a nuestra Constitución y a nuestro Estado de Derecho”. Un recordatorio que deja entrever el temor que genera el nuevo mandatario por sus formas, para procurar mantener ese dicho asociado a este país que se repitió en las canciones que se oyeron en la Plaza de la Democracia este domingo soleado: que Costa Rica siga siendo “la Suiza Centroamericana”. 

“No toleraremos el acoso”

Rodrigo Chaves, su esposa y sus hijas tras ser investido como presidente de Costa Rica. Foto de Carlos Herrera | Divergentes.

A sabiendas que uno de sus principales detractores es el movimiento feminista, Chaves enfatizó en su primer discurso presidencial que “no toleraremos el acoso que sufren (las mujeres) cada día y en todos los espacios de la sociedad”. “No es posible que las mujeres tengan miedo de andar solas en la calle, no es posible que las mujeres sientan miedo en su propio hogar, en su propio trabajo, en un parque, en un concierto. Por eso, mi primer compromiso político como presidente electo será detener la discriminación y el acoso contra todas las mujeres en todos los ámbitos de nuestra patria”, afirmó.

Sin embargo, la promesa de Chaves no satisfizo por completo. En su primera hora de ser presidente de Costa Rica, un grupo de feministas y del partido Frente Amplio protestaron en los alrededores del edificio legislativo contra el nuevo presidente. “¡Chaves acosador, Chaves acosador!”, gritaban, mientras la policía impidió que las manifestantes llegaran a la Plaza de la Democracia. 

Chaves, quien se presentó con una gruesa Biblia debajo del brazo al Parlamento un día antes de su toma de protesta, también intentó relajar la tensión con la comunidad LGBTIQ. “Les aseguro que no vamos a retroceder en el reconocimiento de los derechos que han logrado a lo largo de sus luchas por la equidad y el aprecio por la diversidad, luchas que yo respeto y que garantizo seguirán incólumes en sus victorias”, expresó el economista, sin prometer al mismo tiempo avance en la materia. 

Al finalizar su discurso, Chaves salió del Parlamento y se dirigió a presidir su primer consejo de ministro. En su primer decreto eliminó el uso obligatorio de la mascarilla para la población, así como la obligación de vacunarse. La negativa a vacunarse ya no será causal de despido en el sector público. Fue llamativo que durante el acto de traspaso de poderes, Chaves, los vicepresidentes, ministros y presidentes ejecutivos asistieron sin mascarilla. Un preludio de este decreto que acompaña una serie de nuevas medidas ordenadas este domingo. 

El nuevo mandatario tendrá cuatro años para poner en marcha una de las ideas centrales de su primer discurso presidencial, basada en que Costa Rica no anda bien: “No solo vamos a ordenar la casa. ¡La vamos a reconstruir!”, resaltó Chaves, quien en su discurso invocó al “pueblo” 17 veces.

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