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Universidades públicas en Nicaragua imponen tareas sobre “héroes sandinistas” en nueva asignatura de adoctrinamiento político

DIVERGENTES accedió a trabajos académicos que evidencian cómo universidades confiscadas incorporaron una asignatura obligatoria centrada en “héroes sandinistas”. Estudiantes denuncian presión y falta de libertad académica. El exrector Ernesto Medina advierte que el sistema educativo se utiliza para imponer una versión oficial de la historia y reforzar el control político sandinista

Ilustración por Hellmut Escobar para DIVERGENTES

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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo reestructuró el sistema de educación superior tras la confiscación de universidades privadas, y además redefinió sus contenidos. En las nuevas instituciones públicas creadas por el orteguismo, los estudiantes deben cursar una asignatura obligatoria que les exige investigar y exaltar a los “héroes y mártires” del sandinismo, bajo lineamientos que, según documentos y testimonios, limitan el pensamiento crítico y refuerzan una narrativa política oficial. 

DIVERGENTES tuvo acceso a varios trabajos académicos elaborados por estudiantes de distintas carreras de la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro (antes Universidad Centroamericana, UCA), que muestran cómo la nueva asignatura “Identidad Nacional y Orgullo Patrio” centra sus contenidos en la exaltación de figuras del sandinismo. 

Los documentos revisados coinciden en centrar sus investigaciones en figuras catalogadas como “héroes y mártires” del sandinismo, con énfasis en su vida, participación en la lucha revolucionaria y su legado como referente para las nuevas generaciones.

Los textos analizados por este medio presentan estos trabajos como ejercicios orientados a reforzar la memoria histórica y la identidad nacional, en línea con el discurso oficial del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. 

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Estas investigaciones se presentan como un “homenaje académico” por parte de los estudiantes y utilizan un lenguaje que resalta la “preservación de valores” asociados a la lucha revolucionaria, incorporando símbolos y referencias directas al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), como parte de la evaluación. 

Uno de los documentos revisados señala que el proyecto busca constituirse en un “referente ético para las nuevas generaciones” y afirma que la memoria histórica debe funcionar como “motor de la identidad nacional y orgullo patrio” . 

En las investigaciones académicas se establece que conocer a estos personajes permite “comprender que la identidad nacional se construye a través de la memoria histórica y el compromiso de continuar defendiendo los ideales de justicia, solidaridad y unidad”. 

Entre las figuras que los estudiantes deben investigar aparece Carlos Alberto Tinoco Montiel, presentado como “héroe y mártir de la gesta de Pancasán”, ocurrida el 27 de agosto de 1967, junto a otros guerrilleros caídos en ese episodio como Silvio Mayorga, Francisco Moreno y Otto Casco, cuyos perfiles se abordan como ejemplos de entrega y lucha. 

También hay investigaciones que incorporan otros referentes históricos del Frente Sandinista como Augusto C. Sandino, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez y Camilo Ortega Saavedra, presentados en los trabajos como modelos de valores y compromiso político para las nuevas generaciones.

Una de las investigaciones académicas indica que el estudio pretende “fortalecer el sentido de pertenencia” y “transmitir valores asociados a la lucha revolucionaria”, planteando que el legado de estos personajes debe mantenerse vigente en las nuevas generaciones. 

Otro de los proyectos académicos también incluye referencias directas al Frente Sandinista y el uso de símbolos partidarios como parte del producto académico, entre ellos la elaboración de una maqueta que representa una casa comunal con banderas rojinegras. En estos trabajos, los codictadores Ortega y Murillo aparecen como referentes centrales dentro de la narrativa histórica que se promueve en las investigaciones. 

Estudiantes bajo presión

Universidades públicas en Nicaragua imponen tareas sobre “héroes sandinistas” en nueva asignatura de adoctrinamiento político
Unas 30 universidades han sido despojadas de su personería jurídica y confiscadas por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo desde diciembre de 2021. DIVERGENTES/ Archivo.

Estudiantes consultados bajo anonimato por su seguridad, indican que este tipo de trabajos se repite en distintas carreras y universidades bajo control estatal, como parte obligatoria del currículo.

Ana, estudiante de segundo año de una carrera en la Universidad Casimiro Sotelo, señala que las tareas tienen lineamientos definidos y un enfoque político que no se puede evitar. 

“Nos piden trabajos sobre héroes y mártires sandinistas. Hay una forma en que esperan que lo hagas, alineada con lo que promueve la universidad. Al final todo termina girando alrededor de los copresidentes (Daniel Ortega y Rosario Murillo)”, afirma.

Según su testimonio, esta nueva asignatura no tiene ninguna relación con la carrera que cursa y de hecho, lamenta que sea parte del pénsum académico de la comunidad universitaria. “Esa clase es una imposición política. La universidad no contempla que uno pueda tener otra forma de pensar o no identificarse con esa línea y ni siquiera es optativa porque es obligatoria ”, indica.

Carlos, estudiante de tercer año de la misma universidad, coincide en que los trabajos responden a un adoctrinamiento político. “No es que uno pueda investigar libremente como sería un proyecto de investigación. Nos dicen claramente que tiene que ser sobre el sandinismo y estamos claros que esto es más importante que cualquier otro trabajo a entregar”, explica.

También señala que existe incomodidad entre estudiantes, aunque no pueden expresarlo entre ellos mismos por miedo a ser señalados. “A muchos no nos gusta esa mezcla de política con las clases. Algunos de mis compañeros son de la Juventud Sandinista y no se puede decir nada delante de ellos”, agrega.

Reescritura de la historia desde el sistema educativo

UCA
El régimen sandinista convirtió las universidades confiscadas en centros de adoctrinamiento y propaganda política. DIVERGENTES/ Archivo.

El académico y experto en temas educativos, Ernesto Medina, analiza esta situación como parte del deterioro que enfrenta la educación superior en este país. Además considera que Daniel Ortega y Rosario Murillo “han tratado y continúan intentando reescribir la historia de Nicaragua”, principalmente la referida a la revolución sandinista.

“Están intentando colocarse como la figura central de esa revolución y, para eso, buscan utilizar el sistema educativo para imponer esa versión de la historia”, afirma Medina.

Según el análisis del exrector universitario, el contenido de estas asignaturas responde a un interés por establecer una interpretación específica de la historia reciente de Nicaragua.

Medina señala que esta práctica redefine el tratamiento de los procesos históricos en el ámbito universitario. Indica que el énfasis se centra en determinados actores y acontecimientos, mientras otras perspectivas quedan fuera del análisis académico.

“Sabemos perfectamente que ninguno de ellos (los héroes y mártires sandinistas) dio su vida para que la dictadura de la familia Somoza fuera sustituida por la dictadura de otra familia”, agrega.

El académico también advierte sobre las condiciones en que se realizan estos trabajos dentro de las universidades. Según explica, las asignaciones se presentan como parte obligatoria del currículo y se desarrollan en un entorno donde los estudiantes enfrentan presión para cumplir con los lineamientos establecidos, ante el riesgo de sanciones o de ser señalados si no lo hacen. 

Actividades políticas normalizadas en la vida universitaria

A las asignaciones académicas se suman actividades fuera del aula que los estudiantes incorporan como parte de la rutina universitaria. En videos publicados en redes sociales, se observa cómo las jornadas de clase incluyen caminatas partidarias a favor del Frente Sandinista.

Uno de esos registros lo publicó el 18 de abril Julissa Bustamante, creadora de contenido y estudiante de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Agraria (UNA). En su cuenta de TikTok, la joven muestra lo que describe como “un día normal en la universidad”. 

En el video relata que ese día tuvo clases, que no pudo grabar mucho porque estaba estudiando y que luego salió a comer. “Después de clases nos dijeron de una caminata y obviamente yo no iba a faltar al evento, pero luego de unas horas yo ya me sentía cansada y con hambre así que me fui a mi casa a comer”, agregó.

Las imágenes la muestran en una gasolinera de Managua, rodeada de personas con banderas rojinegras y pañoletas al cuello, mientras participa en una de las caminatas convocadas por el Gobierno como parte de las actividades oficiales de abril, promovidas bajo la consigna de “caminatas por la paz”.

De acuerdo con los estudiantes consultados bajo anonimato, estas convocatorias se realizan cada año en estas fechas ya que abril marca el inicio de las protestas sociales de 2018, cuando miles de nicaragüenses salieron a las calles y la represión dejó más de 300 muertos, según organismos de derechos humanos. 

En los últimos tres años, la dictadura cambió el enfoque de esa conmemoración y el 16 de abril de 2023 declaró el 19 de abril como “Día Nacional de la Paz”, promoviendo durante todo el mes actividades con ese mensaje.

Para Medina estas prácticas forman parte del mismo esquema que se reproduce dentro de las aulas. Según explica, tanto las asignaturas como las actividades que se organizan desde las universidades responden a una misma línea que delimita qué se estudia y cómo se interpreta la historia reciente.

También advierte sobre el margen que tienen los estudiantes para apartarse de esa narrativa. “No sé si alguien se atreverá a desarrollar un trabajo diferente al que le asignan sin correr el riesgo de sanciones o de ser considerado enemigo del Gobierno”, señala. En ese contexto, agrega, se reduce el espacio académico y el desarrollo de pensamiento crítico dentro de las universidades nicaragüenses.

Contexto del control universitario

Desde 2018, el régimen ha cancelado la personería jurídica de al menos 27 universidades privadas, cuyos bienes fueron transferidos a nuevas instituciones bajo control estatal, según registros de organizaciones académicas y de derechos humanos. 

Medina sostiene que estos cambios han tenido impacto en el funcionamiento interno de las universidades. “El régimen Ortega-Murillo ha hecho todo lo posible por acabar con la autonomía universitaria, la libertad de cátedra y la libertad de pensamiento”, afirma.

Según su análisis, el control institucional influye en los contenidos académicos y en la forma en que se desarrollan las actividades dentro de las aulas. “Lo que buscan es convertir a los estudiantes en una masa amorfa que repita las consignas del régimen”, concluyó.


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