“Yo necesitaba este abrazo”. Miguel Mendoza logra ver a su hija Alejandra después de 534 días

Este miércoles el régimen Ortega-Murillo autorizó que los presos políticos puedan recibir a sus familiares entre el 7 y 8 de diciembre, como parte de las “festividades” en honor a la Purísima Concepción de María. Además, los carceleros solicitaron a sus familiares ropa para los reos, en una simulación de buenos tratos que preparan medios oficialistas y rusos que se encuentran en Nicaragua


El encuentro anhelado de Alejandra Mendoza Pozo por fin llegó. La hija del preso político Miguel Mendoza logró verlo tras 534 días de total incomunicación. Estaba muy ilusionada: su corazón latió fuerte cuando alcanzó a ver y abrazar a su papá. Le bastó ver el rostro asomándose de largo, que pasó por alto la silueta tan delgada que ahora tiene su padre, y salió corriendo a sus brazos. Todo fue llanto. 

“Miguel la abrazó, la cargó en sus brazos y lloró. Lloró desconsoladamente. No se lo creía que lo estaba viendo y le decía ‘papi, te amo, te he extrañado, no he compartido en 18 meses, yo necesitaba este abrazo’ (…) Lo vio delgado, pero dijo que no le importaba, que aun así lo ama, que es el amor de su vida”, relató Margin Pozo, madre de Alejandra.

Desde que Mendoza fue detenido arbitrariamente el 21 de junio de 2021, Alejandra no tuvo la más mínima comunicación con su papá. A través de cartas y videos, la menor de ocho años envió dedicatorias a su padre. Sin embargo, ninguno de los mensajes llegó a sus manos. 

La visita en las instalaciones de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), El Chipote, duró cuatro horas, pero para Alejandra fue como un instante, puesto que pasó contando desde sus logros obtenidos hasta las enfermedades que ahora le afectan, provocadas por la separación de su padre. 

“Todo el tiempo Alejandra no lo soltó, siempre se mantuvo sujetada de su cuello, lo abrazó, no quería separarse de él. Pasó compartiendo, conversando, abrazándolo, besándolo”, declaró Pozo.

La despedida fue nuevamente un momento de quiebre para la pequeña Alejandra, ya que no quería volverse a separar de su “papi”. “Lloró desconsoladamente y me dijo que se quería quedar con él ahí en El Chipote”, recordó Pozo. ‘Yo no lo quiero dejar porque lo extraño, lo amo, mi corazón no puede resistir que no esté conmigo, necesito estar con él’”, decía la pequeña mientras miraba a su papá alejarse en aquella sala.

Este miércoles el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo autorizó que los presos políticos, detenidos desde hace más de un año en El Chipote, puedan recibir a sus familiares entre el 7 y 8 de diciembre, como parte de las “festividades” en honor a la Purísima Concepción de María, según indicó la Policía a través de un comunicado.

A diferencia de otras ocasiones, esta sería la primera vez que las autoridades policiales informan de manera pública la autorización de dichos encuentros familiares. Normalmente esta noticia se da a conocer a través de las denuncias que realizan los allegados tras finalizar la ronda de visitas.

En su comunicado, la Policía indicó que durante esta jornada de visitas los presos políticos han podido y podrán intercambiar y compartir alimentos con sus esposos, madres, padres, hijos, nietos y otros miembros de sus núcleos familiares. 

“En este mes de diciembre, se estarán realizando otras visitas similares, compartiendo las tradiciones navideñas y de fin de año”, anunció la Policía.

Vestimenta para los presos

Ilustración de Divergentes.

Fuentes anónimas filtraron a DIVERGENTES que esta vez la orientación dada a los familiares es que llevaran ropa para algunos reos, sobre todo a los de mayor resonancia a nivel internacional, con el objetivo de mostrar que los opositores están siendo bien tratados. También se conoció que otros familiares con hijos menores fueron autorizados a llevar a sus hijos a las visitas.

 “Probablemente se trate de un show mediático”, manifestó una de las fuentes, quien aseguró que en El Chipote se observaron varios camarógrafos y fotógrafos de medios oficiales. Durante las últimas visitas, la dictadura no ha permitido que los opositores reciban algún tipo de material, por el contrario, ha sometido a los familiares a actos humillantes, como desnudarlos, para evitar precisamente la introducción de cualquier tipo de artículos.

Según las fuentes, en esta visita “especial”, los familiares fueron tratados cordialmente. No los obligaron a desnudarse, y por el contrario fueron bastante permisivos en cuanto a lo que llevaban los allegados de los reos.

Margin Pozo relató que, en su caso, un día antes le informaron que en la visita debía llevar una mudada para Mendoza. Antes de ver a su niña, el reo fue llevado a una sala para que se cambiara el uniforme azul por la vestimenta que le llevó su esposa.

“Le llevé una ropa que él usó cuando estaba en libertad, pero ahora por su peso, que ha bajado 30 libras, se mantiene en 151 libras, le quedó muy holgada a tal punto que el pantalón se le caía y le tuvieron que conseguir una faja”, expresó Pozo.

Esta doceava visita llega 17 días después de que la dictadura autorizó el último encuentro familiar entre el 19 y 20 de noviembre, después de más de 80 días de incomunicación, el periodo más largo durante estos 15 meses de secuestro.

Navidad sin presos políticos

Ilustración de Divergentes.

Desde inicios de diciembre los familiares de presos políticos y organizaciones civiles impulsaron la denominada campaña “Navidad sin presos políticos”, una demanda que desde hace cinco años realizan los opositores para exigir la libertad de los reos de conciencia.

Según datos del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, una organización que lleva un recuento de los casos de opositores detenidos, hasta noviembre de 2022 se contabilizan un total de 235 reos de conciencia, hacinados en las cárceles del Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, conocida como La Modelo y El Chipote.

El pasado 15 de noviembre un grupo de familiares de estos opositores exigió al régimen Ortega-Murillo que permita a las organizaciones de derechos humanos, la Cruz Roja Internacional y la Comisión de Expertos Independientes de Naciones Unidas ingresar a El Chipote y otros centros penitenciarios, para constatar la situación física y de salud de los reos políticos, sin embargo, estas exigencias han sido desoídas por el oficialismo.De hecho, el 29 de noviembre pasado la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) declaró al régimen de Nicaragua en “desacato permanente” ante las numerosas órdenes de liberar a opositores encarcelados y adelantó que elevará la situación a la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA).