Desnudarse y hacer sentadillas para poder visitar a los presos políticos

Familiares de presos políticos denunciaron que en la última visita la dictadura sandinista nuevamente los obligó a desnudarse completamente y hacer sentadillas para poder ingresar al complejo policial. Después de más de 80 días de incomunicación, los opositores detenidos mantienen un deterioro en su estado físico y de salud


El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se ensañó una vez más con los familiares de los presos políticos que, además de alargar la visita por casi tres meses, los sometió a actos humillantes, como desnudarlos para poder ingresar a las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), El Chipote, y así evitar que los opositores recibieran algún tipo de mensaje. Estas personas no tuvieron la oportunidad de poder protestar ante esa violación a su dignidad.  

Desde el 28 de agosto pasado, los opositores detenidos en ese complejo policial se mantuvieron en total incomunicación, después de haber sido expuestos públicamente por las autoridades, y fue hasta el 19 y 20 de noviembre que el régimen autorizó esta nueva visita. Los familiares denunciaron que después de 84 días, los privados de libertad mantienen extrema delgadez y problemas de salud.

Un allegado de uno de los presos políticos compartió a DIVERGENTES bajo condición de anonimato que, durante la visita del sábado 20 de noviembre, los custodios de El Chipote no respetaron que fuera una persona de avanzada edad y le obligaron a quitarse la ropa y después a hacer sentadillas, con el propósito de que no ingresara algún tipo de artículo.

El periodista Cristopher Mendoza, sobrino del cronista deportivo Miguel Mendoza, comentó que, en el caso de Margin Pozo, esposa del reo político, ella pudo visitarlo el 22 de noviembre. Sin embargo, antes de entrar al complejo, fue desnudada totalmente y revisada por una funcionaria.

“A ella prácticamente la desnudaron al entrar. Le revisaron su ropa interior, lo cual considera un ultraje, una falta burda a las buenas costumbres y a su dignidad como mujer y ciudadana”, reprochó el comunicador.

Aunque en esta ocasión las autoridades hicieron una revisión más sigilosa, no es la primera vez que los familiares son sometidos a este tipo de actos. En las visitas de julio y agosto los allegados a los opositores denunciaron la misma situación.

Otro familiar, que prefirió no ser citado por motivos de seguridad, relató que también fue obligada a desnudarse completamente y a hacer tres sentadillas frente a una autoridad carcelaria. Ella define este acto como “traumático”.

Por su parte, Eylin García, esposa del líder campesino Pedro Mena, manifestó que su visita fue el domingo 20. A diferencia de los otros casos, aseguró que ella no fue obligada a desnudarse. Otro familiar dijo que esta acción solo se dio con las personas que llegaron al centro policial el primer día de visita.

“Gracias a Dios a nosotros, porque iban tres familiares más conmigo, nos revisaron enfrente de todas, nos soltaron el pelo, nos quitaron la mascarilla, los zapatos y revisaron la pretina del pantalón y la bolsa que llevábamos. Eso fue todo”, reconoció la esposa de Mena.

Esta redacción conoció que Óscar Téllez, sobrino de la comandante guerrillera y presa política de la dictadura, Dora María Téllez, estuvo retenido durante dos días en El Chipote precisamente por haber reclamado el trato recibido por los custodios.

El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más repudió estas acciones hacia los familiares de los opositores y señaló que esto constituye una forma de extender el método de tortura y tratos crueles contra los privados de libertad y sus seres queridos.

Deterioro en la salud

Ilustración Divergentes.

Tras 84 días de total incomunicación, los familiares pudieron constatar lo que desde hace varias semanas vienen denunciando en cuanto a la situación física y de salud de los reos.

En el caso de Miguel Mendoza, su sobrino aseguró que la familia pudo notar que está más “flaco” que la última vez que fue exhibido públicamente a través de los medios oficialistas, el pasado primero de septiembre. Y, aunque el periodista le expresa a su familia sentirse “bastante bien”, su sobrino espera que pronto sea valorado por un médico para conocer su verdadero estado de salud.

El familiar también informó que el periodista desistió de la huelga de hambre después de que un funcionario de El Chipote levantó un listado de familiares que tenían hijos menores para poder verlos, sin embargo, todo fue un engaño porque en la última visita no permitieron el ingreso a su hija de ocho años.

César Dubois, esposo de la presa política Suyén Barahona, señaló que su esposa continúa en estado de delgadez, similar al presentado en septiembre pasado. Aunque continúa en total aislamiento, lo novedoso del caso es que la semana anterior la disidente sandinista fue trasladada a una nueva celda ubicada en un pabellón que recién construyeron en El Chipote, aseguró su esposo.

“Sigue en aislamiento e incomunicada. Tampoco han respondido a nuestra solicitud que permitan una llamada con nuestro hijo de 5 años”, dijo Dubois.

Una fuente cercana al preso político Róger Reyes, denunció que durante los 48 días que el opositor estuvo en huelga de hambre su estómago se creció de manera exagerada y presentó fiebre, tos y dolor de articulaciones.

“Actualmente comenzó a comer tipo lunes o martes pasado (14 y 15 de noviembre) y se ha recuperado poco a poco. Hace un mes que no sale a tomar el sol y no está durmiendo mucho porque eso le desata las crisis de ansiedad”, relató la fuente.

En cuanto a Pedro Mena, su esposa señaló que lo encontró más “recuperado” que la última visita, aunque reconoció que sigue bajo de peso.

“Se puso alegre cuando nos miró, porque fui con un hijo, pero a la vez con preocupación porque ellos (los presos políticos) quieren saber qué hacen los que están afuera, que si hay esperanza (de liberarlos), preocupado porque dice que ya pasó mucho tiempo”, comentó su esposa.

El pasado 15 de noviembre un grupo de familiares de estos opositores exigió al régimen Ortega-Murillo que permita a las organizaciones de derechos humanos, la Cruz Roja Internacional y la Comisión de Expertos Independientes de las Naciones Unidas ingresar a las instalaciones de El Chipote y los diferentes centros penitenciarios del país, para constatar la situación física y de salud de los más de 220 reos políticos encerrados desde 2018 hasta la fecha.